Predio menorquín, 1967

81 x 100 cm, óleo/tela.

        Obra puntera del barroquismo que consiguió Torrent en esta época. Aquí se dan cita la mayoría de sus descubrimientos y elementos de su etilo en un acúmulo sin freno. Encontramos la invención del paisaje menorquín con horizonte alto y a vista de pájaro. De la escena los dos personajes humildes en el extremo inferior del cuadro conversando en un camino, los árboles sin hojas, la ausencia de sombras, los colores puros y armonías fauvistas sobre un rojo anaranjado dominante. la pincelada empastada marcando ritmos con la dirección sinuosa del trazo. El ritmo de la obra es vertiginoso y la mirada del espectador no puede fijarse en un punto sin verse arrastrada a recorrer toda la obra. Es como una tierra agitada y herida, como un río de lava ardiente y en movimiento continuo.