El labriego, 1981

                  Óleo sobre tela de 41x33cm
  
     
Esta obra de pequeño formato, es una delicia por su sencillez de recursos y armonía agradable. Muestra un hombre encorvado trabajando en la siega de un campo de trigo. La visión es muy punzante, hasta tal punto que no se percibe el horizonte; podemos entender que el hombre trabaja en un campo con mucha pendiente, pero también percibimos que queda totalmente envuelto de tierra dentro de ésta.
         Acaban la composición dos montones de paja, que crean un equilibrio triangular entre sí. Lo más destacado es el juego sutil de color ; utiliza una gama muy reducida de ocres, que van desde el dorado del trigo, hasta el marrón de la tierra. El ritmo que le confiere la pincelada y las rascadas de espátula, crean una sensación suave y ondulante como de viento.