Juan el loco, 1952

           Óleo sobre tela de 116 x 89 cm

    
  
  Una obra fundamental del período de transición fue Juan el Loco. En esta pintura, la de mayor formato firmada hasta el momento, mantiene los tonos oscuros, pero se aprecia como el color quiere liberarse a través de los negros dominantes, la pincelada fluye continua y rítmica, le da volumen a los campos y a las nubes, el paisaje es irreal, deformado por una voluntad expresiva.
           En este período elige también elevar los horizontes hasta llenar prácticamente todo el lienzo. Este recurso llega a convertirse en un signo identificador de su estilo. Desde este punto elevado desaparece la jerarquía del primer plano, que queda en la parte inferior del cuadro.