El halcón, 1948
Óleo sobre tela de 65x54 cm

      Esta pequeña obra es una de las más conocidas de Torrent y una pieza fundamental de su etapa impresionista, que destaca sobre las otras, por no tener la atmósfera invernal, sino una agradable sensación del verano menorquín. Retrata un camino que sube a un predio sobre el cual gravita un pequeño halcón. Esta obra ganó la Medalla de la Diputación, que fue su primer premio importante, y mereció todos los elogios de crítica y público.
          El halcón es realmente un acierto de técnica y composición. Traza una infinidad de líneas ondulantes, que ascienden por todo el cuadro hasta dirigirse al halcón en el extremo superior derecho. El equilibrio entre tonos fríos y ocres cálidos armonizan un conjunto especialmente conseguido. Las pinceladas cortas crean ritmos suaves y transmiten la sensación de movimiento a las ramas de los árboles y a las sombras suaves que ascienden por la pendiente, así como a las nubes. La composición también tiene el atrevimiento de mimetizar la presencia de posibles centros de interés, como la figura del asno que sube por el camino, la casa que sobresale del horizonte o el portillo de entrada en el extremo inferior izquierda del cuadro, al reducir estas presencias asume todo el protagonismo el conjunto, el juego de sombras de los árboles y el camino ondulante de la subida.