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\layout Title
En el principio fue la línea de comandos
\layout Author
Neal Stephenson
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\layout Chapter
Introducción
\layout Standard
Hace cerca de veinte años a Jobs y Wozniak, los fundadores de Apple, se
les ocurrió la muy extraña idea de vender máquinas de procesamiento de
información para uso doméstico.
El negocio despegó, y sus fundadores hicieron un montón de dinero y recibieron
el crédito que merecían como osados visionarios.
Pero sobre la misma época, a Bill Gates y Paul Allen se les ocurrió una
idea todavía más extraña y fantasiosa: vender sistemas operativos de ordenador.
Esto era mucho más extraño que la idea de Jobs y Wozniak.
Un ordenador por lo menos tenía cierta realidad física.
Venía en una caja, podía abrirse y enchufarse y se podía ver cómo parpadeaban
las luces.
Un sistema operativo no tenía ninguna encarnación tangible.
Venía en un disco, claro, pero el disco no era, a todos los efectos, más
que la caja que contenía el sistema operativo.
El producto mismo era una serie muy larga de unos y ceros que, cuando se
instalaba y se cuidaba bien, te daba la capacidad de manipular otras series
muy largas de unos y ceros.
Incluso los pocos que de hecho comprendían qué era un sistema operativo
de ordenador posiblemente pensaban en ello como un prodigio increíblemente
complicado de la ingeniería, como un reactor o un avión espía U-2, y no
algo que pudiera llegar a ser (en la jerga de la alta tecnología) productizado.
\layout Standard
Pero ahora la compañía que fundaron Gates y Allen vende sistemas operativos
como Gillette vende hojas de afeitar.
Se lanzan nuevas versiones de sistemas operativos como si fueran películas
de Hollywood, con el respaldo de celebridades, apariciones en talk shows,
y giras mundiales.
Su mercado es lo bastante vasto como para que la gente se preocupe de si
ha sido monopolizado por una compañía.
Incluso los menos inclinados a la técnica de nuestra sociedad tienen ahora
al menos una idea nebulosa de lo que hacen los sistemas operativos; lo
que es más, tienen fuertes opiniones sobre sus méritos relativos.
Es ya un conocimiento compartido el que, si tienes un software que funciona
en tu Macintosh, y lo pasas a una máquina Wondows, no funciona.
Esto sería, de hecho, un error risible e idiota, como clavar herraduras
en las ruedas de un coche.
\layout Standard
Una persona que entrara en coma antes de la fundación de Microsoft y despertara
hoy, tomaría el New York Times de esta mañana y no entendería nada -- casi:
\layout Standard
Ítem: el hombre más rico del mundo hizo su fortuna a partir de ¿qué? ¿Ferrocarri
les? ¿Buques? ¿Petróleo? No, sistemas operativos.
Ítem: el Departamento de Justicia está investigando el supuesto monopolio
en sistemas operativos de Microsoft con herramientas legales que se inventaron
para restringir el poder de los jefes de bandas de ladrones del siglo diecinuev
e.
\layout Standard
Ítem: una amiga mía me contó recientemente que había interrumpido un (hasta
entonces) estimulante intercambio de e-mails con un joven.
Al principio parecía un tipo tan inteligente e interesante, dijo, pero
luego empezó a ponerse en plan PC-contra-Mac.
¿Qué diablos está pasando aquí? Y ¿tiene futuro el negocio de los sistemas
operativos, o sólo pasado? Ésta es mi opinión, que es completamente subjetiva;
pero dado que me he pasado bastante tiempo no sólo usando, sino programando
en Macintosh, Windows, Linux y los BeOS, tal vez no sea tan desinformada
como para carecer completamente de valor.
Éste es un ensayo subjetivo, más crítica que artículo de investigación,
y puede parecer injusto o sesgado comparado con lo que se puede encontrar
en las revistas de PC.
Pero desde que salió el Mac, nuestros sistemas operativos están basados
en metáforas, y, por lo que a mí respecta, es legítimo cuestionar cualquier
cosa con metáforas dentro.
\layout Chapter
Descapotables, tanques, y batmóviles
\layout Standard
En la época en que Jobs, Wozniak, Gates, y Allen estaban soñando estos planes
inverosímiles, yo era un adolescente que vivía en Ames, Iowa.
El padre de uno de mis amigos tenía un viejo descapotable oxidándose en
el garaje.
A veces de hecho conseguía que arrancara y cuando lo hacía nos llevaba
a dar una vuelta por el barrio, con una expresión memorable de salvaje
entusiasmo juvenil en la cara; para sus preocupados pasajeros, era un loco,
tosiendo y renqueando por Ames, Iowa y tragándose el polvo de oxidados
Gremlins y Pintos, pero en su propia imaginación él era Dustin Hoffman
cruzando el Puente de la Bahía con el cabello al viento.
\layout Standard
Mirando atrás, esto me reveló dos cosas acerca de la relación de las personas
con la tecnología.
Una fue que el romanticismo y la imagen influyen mucho sobre su opinión.
Si lo dudan (y tienen un montón de tiempo libre), pregúntenle a cualquiera
que tenga un Macintosh y que por ello imagina ser miembro de una minoría
oprimida.
\layout Standard
El otro punto, algo más sutil, fue que la interfaz es muy importante.
Claro que aquel deportivo era un coche malísimo en casi cualquier aspecto
importante: pesado, poco fiable, poco potente.
Pero era divertido conducirlo.
Respondía.
Cada guijarro de la carretera se sentía en los huesos, cada matiz en el
asfalto se transmitía instantáneamente a las manos del conductor.
Podía escuchar al motor y saber qué fallaba.
El volante respondía inmediatamente a las órdenes de las manos.
Para nosotros los pasajeros, era un ejercicio fútil de no ir a ningún lado
-- más o menos tan interesante como mirar por encima del hombre de alguien
que mete números en una hoja de cálculo.
Pero para el conductor era una experiencia.
Durante un breve tiempo, estaba expandiendo su cuerpo y sus sentidos en
un ámbito más amplio, y haciendo cosas que no podía hacer sin ayuda.
\layout Standard
La analogía entre coches y sistemas operativos es bastante buena, así que
permítanmente seguir con ella durante un rato, como modo de dar un resumen
sumario de nuestra situación hoy en día.
\layout Standard
Imagínense un cruce de carreteras donde hay cuatro puntos de venta de coches.
Uno de ellos (Microsoft) es mucho, mucho mayor que los demás.
Comenzó hace años vendiendo bicletas de tres velocidades (MS-DOS); no eran
perfectas, pero funcionaban, y cuando se rompían se arreglaban fácilmente.
\layout Standard
Enfrente estaba la tienda de bicicletas rival (Apple), que un día empezó
a vender vehículos motorizados -- coches caros, pero de estilo atractivo,
con los mecanismos herméticamente sellados, de tal modo que su funcionamiento
era algo misterioso.
\layout Standard
La tienda grande respondió apresurándose a sacar un kit de actualización
(el Windows original) al mercado.
Éste era un dispositivo que, cuando se atornillaba a una bicicleta de tres
velocidades, le permitía seguir, a duras penas, el ritmo de los coches
Apple.
Los usuarios tenían que usar gafas de protección y siempre estaban sacándose
bichos de los dientes mientras los usuarios de Apple corrían en su confort
herméticamente sellado, burlándose por las ventanillas.
Pero los Micro-motopedales eran baratos, y fáciles de reparar comparados
con los coches Apple, y su cuota de mercado creció.
\layout Standard
Al final la tienda grande acabó por sacar un coche en toda regla: un monovolumen
colosal (Windows 95).
Tenía el encanto estético de un bloque soviético de viviendas para obreros,
perdía aceite y le estallaban las bujías, y fue un éxito tremendo.
Poco tiempo después, sacaron también un enorme vehículo pesado destinado
a los usuarios industriales (Windows NT), que no era más bonito que el
monovolumen, y sólo algo más fiable.
\layout Standard
Desde entonces ha habido un montón de ruido y gritos, pero poco ha cambiado.
La tienda pequeña sigue vendiendo elegantes sedanes de estilo europeo y
gastándose mucho dinero en campañas publicitarias.
Tienen carteles de /¡Liquidación!/ puestos en el escaparate desde hace
tanto tiempo que ya están amarillos dy arrugados.
La tienda grande sigue fabricando monovolúmenes y vehículos pesados, cada
vez más y más grandes.
\layout Standard
Al otro lado de la carretera hay dos competidores que llegaron más recientemente.
Uno de ellos, (Be, Inc.) vende Batmóviles plenamente operativos (los BeOS).
Son más bonitos y elegantes incluso que los eurosedanes, mejor diseñados,
más avanzados tecnológicamente, y al menos tan fiables como cualquier otra
cosa en el mercado - y sin embargo son más baratos que los demás.
\layout Standard
Con una excepción, claro: Linux, que está enfrente mismo, y que no es un
negocio en absoluto.
Es un conjunto de tiendas de campaña, yurtas, tipis, y cúpulas geodésicas
levantadas en un prado y organizadas por consenso.
La gente que vive allí fabrica tanques.
No son como los anticuados tanques soviéticos de hierro forjado; son más
parecidos a los tanques M1 del ejército americano, hechos de materiales
de la era espacial y llenos de sofisticada tecnología de arriba abajo.
Pero son mejores que los tanques del ejército.
Han sido modificados de tal modo que nunca, nunca se averían, son lo bastante
ligeros y maniobrables como para usarlos en la calle, y no consumen más
combustible que un coche compacto.
Estos tanques se producen ahí mismo a un ritmo aterrador, y hay un número
enorme de ellos alineados junto a la carretera con las llaves puestas.
Cualquiera que quiera puede simplemente montarase en uno y marcharse con
él gratis.
\layout Standard
Los clientes llegan a este cruce en multitudes, día y noche.
El noventa por ciento se van derechos a la tienda grande y compran monovolúmene
s o vehículos pesados.
Ni siquiera miran las otras tiendas.
\layout Standard
Del diez por ciento restante, la mayoría va y compra un elegante eurosedán,
deteniéndose sólo para mirar por encima del hombro a los filisteos que
compran monovolúmenes y vehículos para circulación fuera de carretera.
Si acaso llegan a fijarse siquiera en la gente al otro lado de la carretera,
vendiendo los vehículos más baratos y técnicamente superiores, estos clientes
los desprecian, considerándolos lunáticos y descerebrados.
\layout Standard
La tienda de Batmóviles vende unos pocos vehículos al maniático de los coches
ocasional que quiere un segundo vehículo además de su monovolumen, pero
parece aceptar, al menos de momento, que es un jugador marginal.
\layout Standard
El grupo que regala los tanques sólo permanece vivo porque lo llevan voluntarios
, que se alinean al borde de la calle con megáfonos, tratando de llamar
la atención de los clientes sobre esta increíble situación.
Una conversación típica es algo así:
\layout Standard
Hacker con megáfono: ¡Ahorra dinero! ¡Acepta uno de nuestros tanques gratis!
¡Es invulnerable, y puede atravesar roquedales y ciénagas a noventa millas
por hora consumiendo un galón cada cien millas!
\layout Standard
Futuro comprador de monovolumen: Ya sé que lo que dices es cierto...
pero...
eh...
¡yo no sé mantener un tanque!
\layout Standard
Megáfono: ¡Tampoco sabes mantener un monovolumen!
\layout Standard
Comprador: Pero esta tienda tiene mecánicos contratados.
Si le pasa algo a mi monovolumen, puedo tomarme un día libre del trabajo,
traerlo aquí, y pagarles para que trabajen en él mientras yo me siento
en la sala de espera durante horas, escuchando música de ascensor.
\layout Standard
Megáfono: ¡Pero si aceptas uno de nuestros tanques gratuitos te mandaremos
voluntarios a tu casa para que lo arreglen gratis mientras duermes!
\layout Standard
Comprador: ¡Manténte alejado de mi casa, bicho raro!
\layout Standard
Megáfono: Pero...
\layout Standard
Comprador: ¿Es que no ves que todo el mundo está comprando monovolúmenes?
\layout Chapter
Lanzador de bits
\layout Standard
La conexión entre coches y modos de interactuar con los ordenadores no se
me habría ocurrido en la época en que me llevaban de paseo en aquel descapotabl
e.
Me había apuntado a una clase de programación en el Instituto de Ames.
Tras unas cuantas clases introductorias, nos dieron permiso a los estudiantes
para entrar en una sala diminuta que contenía un teletipo, un teléfono,
y un módem anticuado consistente en una caja de metal con un par de cuencas
de plástico encima (Nota: muchos lectores, abriéndose camino a través de
esta última oración, probablemente sintieron un retortijón inicial de temor
de que este ensayo estuviera a punto de convertirse en una tediosa batallita
sobre lo difícil que lo teníamos en los viejos tiempos; tranquilícense:
lo que estoy haciendo, de hecho, es colocar mis piezas sobre el tablero
de ajedrez, por así decirlo, preparándome para realizar una observación
sobre temas realmente interesantes y actualizados como el Software de Código
Abierto).
El teletipo era exactamente el mismo tipo de máquina que se había usado,
durante décadas, para envíar y recibir telegramas.
Era básicamente una máquina de escribir ruidosa que sólo podía producir
/MAYÚSCULAS/.
Montada a un lado había una máquina más pequeña con un largo rollo de cinta
de papel, y una cesta de plástico transparente debajo.
\layout Standard
Para conectar este aparato (que no era un ordenador en absoluto) con la
Universidad Estatal de Iowa al otro lado de la ciudad, había que coger
el teléfono, marcar el número del ordenador, esperar a que llegaran ruidos
raros, y entonces colocar el auricular en las cuencas de plástico.
Si acertabas, una cuenca envolvía sus labios de neopreno en torno a la
parte de la oreja y el otro en torno a la parte de la boca, consumando
una especie de sesenta y nueva informacional.
El teletipo se estremecía mientras era poseído por el espíritu del lejano
ordenador, y empezaba a martillear mensajes crípticos.
\layout Standard
Puesto que el tiempo de ordenador era un recurso escaso, usábamos una especie
de técnica de procesamiento en racimo.
Antes de marcar en el teléfono, conectábamos la perforadora de cinta (una
máquina subsidiaria atornillada al costado del teletipo) y tecleábamos
nuestros programas.
Cada vez que pulsábamos una teclar, el teletipo imprimía una letra en el
papel delante nuestro, de tal modo que pudiéramos leer lo que habíamos
escrito; pero al mismo tiempo convertía la letra en un conjunto de ocho
dígitos binarios, o bits, y perforaba un patrón correspondiente de agujeros
a lo ancho de una cinta de papel.
Los diminutos discos de papel salidos de la cinta caían en la cesta de
plástico transparente, que lentamente se llanaba de lo que sólo puede describir
se como bits reales.
El último día del curso, el chico más listo de la clase (no yo) saltó desde
detrás de su pupitre y lanzó varios kilos de estos bits por encima de la
cabeza de nuestro profesor, como confetti, como una especie de broma semiafectu
osa.
La imagen de aquel hombre sentado allí, atenazado por las fases iniciales
de una atávica reacción de lucha-o-huye, con millones de bits (megabytes)
cayéndole por el pelo y metiéndosele por la nariz y la boca, el rostro
poniéndosele morado a medida que se aproximaba a la explosión, es la escena
más memorable de mi educación formal.
\layout Standard
De cualquier modo, resultará obvio que mi interacción con el ordenador fue
de una naturaleza extremadamente formal, estando dividia en diferentes
fases, a saber:
\layout Standard
1.
Lentado en casa con lápiz y papel, a millas y millas de cualquier ordenador,
pensaba mucho acerca de lo que quería que hiciera el ordenador, y traducía
mis intenciones a un lenguaje informático - una serie de símbolos alfanuméricos
sobre la página.
2.
Llevaba esto a través de una especie de cordón sanitario informacional
(tres millas a través de tormentas de nieve) hasta el colegio e introducía
aquellas letras en una máquina - no un ordenador - que convertía los símbolos
en números binarios y los registramente visiblemente en cinta.
3.
Entonces, mediante el módem de las cuencas de goma, enviaba aquellos números
al ordenador de la universidad, que 4.
hacía aritmética con ellos y devolvía números diferentes al teletipo 5.
El teletipo convertía estos números de nuevo en letras y los martilleaba
en una página y 6.
yo, mirando, interpretaba las letras como símbolos significativos.
\layout Standard
El reparto de responsabilidades que todo esto conlleva es admirablemente
limpio: los ordenadores hacen aritmética con bits de información.
Los humanos interpretan los bits como símbolos significativos.
Pero está distinción está desdibujándose, o al menos complicándose, con
la llegada de los sistemas operativos modernos que usan, y frecuentemente
abusan, del poder de la metáfora para hacer los ordenadores disponibles
para un público más amplio.
Por el camino - posiblemente debido a estas metáfora, que hacen de un sistema
operativo una especie de obra de arte - la gente empieza a ponerse emotiva,
y le toma cariño a fragmentos de software del mismo modo que el padre de
mi amigo le tenía cariño a su descapotable.
\layout Standard
Puede que la gente que sólo ha interactuado con ordenador a través de interfaces
gráficas de usuario como el MacOS o Windows - es decir, casi cualquiera
que haya usado un ordenador - se haya sorprendido, o al menos llamado la
atención, lo de la máquina de telégrafos que yo usaba para comunicarme
con un ordenador en 1973.
Pero había, y hay, una buena razón para usar este tipo particular de tecnología.
Los seres humanos la danza, y las expresiones faciales, pero algunas de
ellas son más susceptibles que las demás de expresarse como series de símbolos.
El lenguaje escrito es la más fácil, porque, por supuesto, ya consiste
en series de símbolos para empezar.
Si resulta que los símbolos pertenecen a un alfabeto fonético (y no son,
por ejemplo, ideogramas), convertirlos en bits es un procedimiento trivial
que se fijó tecnológicamente en el siglo XIX, con la introducción del código
morse de otras formas de telegrafía.
\layout Standard
Teníamos una interfaz humano/ordenador cien años antes de tener ordenadores.
Cuando se crearon los ordenadores en la época de la Segunda Guerra Mundial,
los humanos, de modo natural, se conmunicaron con ellos injertándolos en
tecnologías ya existentes para traducir letras a bits y viceversa: teletipos
y máquinas de tarjetas perforadas.
\layout Standard
Éstas encarnaban dos enfoques fundamentalmente diferentes de la computación.
Cuando se usaban tarjetas, se perforaba todo un taco y se pasaban por el
lector a la vez, lo cual se llamaba procesamiento por hornadas.
También se podía hacer procesamiento por hornadas con un teletipo, como
ya he descrito, usando el lector de cinta de papel, y ciertamente se nos
animaba a adoptar este enfoque cuando yo estaba en el instituto.
Pero - aunque se hacían esfuerzos por mantenernos ignorantes de esto -
el teletipo podía hacer algo que el lector de tarjetas no podía.
En el teletipo, una vez se establecía el vínculo con el módem, se podía
introducir sólo una línea y pulsar la tecla de retorno.
El teletipo enviaría entonces esa línea al ordenador, que podía responder
o no con líneas propias, que el teletipo martillearía - produciendo, con
el tiempo, una transcripción del intercambio mantenido con la máquina.
Este modo de hacerlo ni siquiera tenía nombre entonces, pero cuando, mucho
más tarde, apareció una alternativa, se denominó retroactivamente la Interfaz
de Línea de comandos.
\layout Standard
Cuando fui a la universidad, usaba los ordenadores en grandes salas abarrotadas
donde manadas de estudiantes se sentaban frente a versiones ligeramente
actualizadas de las mismas máquinas y escribían programas informáticos;
éstas usaban mecanismos de impresión por matrices de puntos, pero eran
(desde el punto de vista de la máquina) idénticas a los antiguos teletipos.
En aquel momento, los ordenadores compartían mejor el tiempo - es decir,
los mainframes seguían siendo los mainframes, pero se comunicaban mejor
con un gran número de terminales a la vez.
En consecuencia, ya no era necesaria usar procesamiento por hornadas.
Los lectores de tarjetas fueron desterrados a pasillos y sótanos, y el
procesamiento por hornadas se convirtió en una cosa exclusiva de empollones,
y en consecuencia adquirió un cierto tinte arcano incluso entre aquellos
de nosotros que sabíamos siquiera que existía.
Todos evitábamos ya la interfaz de Hornada, habiéndonos pasado a la Línea
de comandos - mi primer cambio de paradigma operativo, y yo sin enterarme.
\layout Standard
Había una enorme pila de papel plegado en el suelo bajo cada uno de estos
teletipos glorificados, y millas de papel se estremecían mientras pasaban
por sus rodillos.
Casi todo este papel se tiraba o se reciclaba sin haber sido tocado jamás
por la tinta - una atrocidad ecológica tan flagrante que aquellas máquinas
pronto fueron reemplazadas por terminales de vídeo - los llamados teletipos
de vidrio -, que eran más slenciosos y no desperdiciaban papel.
Sin embargo, desde el punto de vista del ordenador, éstos también eran
indistinguibles de las máquinas de teletipo de la Segunda Guerra Mundial.
A todos los efectos, seguimos usando tecnología victoriana para comunicarnos
con los ordenadores haste cerca de 1984, cuando se introdujo el Macintosh
con su Interfaz Gráfica de Usuario (GUI).
Incluso después de eso, la Línea de comandos siguió existiendo como estrato
subyacente - una especie de reflejo medular - a muchos sistemas informáticos
modernos durante la edad de oro de los GUIs.
\layout Chapter
Los GUIs
\layout Standard
Lo primero que tiene que hacer cualquier progamador al escribir un nuevo
fragmento de software es decidir cómo tomar la información con que está
trabajando (en un programa gráfico, una imagen; en una hoja de cálculo,
una tabla de números) y convertirla en una serie lineal de bytes.
Estas sartas de bytes se denominan habitualmente archivos o (de modo algo
más a la última) flujos.
Son a los telegramas lo que los humanos actuales son al hombre de Cromagnon,
lo que quiere decir la misma cosa con distinto nombre.
Todo lo que se ve en la pantalla del ordenador - /Tomb Raider/, los correos
electrónicos de voz digitalizada, los faxes, y los documentos de procesador
de textos escritos en treinta siete tipos diferentes - sigue siendo, desde
el punto de vista del ordenador, igual que telegramas, sólo que son mucho
más largos, y requieren más aritmética.
\layout Standard
El modo más rápido de apreciarlo es encendiendo el navegador, visitando
un sitio web, y seleccionando el ítem Ver Código Fuente en el menús.
Saldrá código informático parecido a éste:
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
C R Y P T O N O M I C O N
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
|
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
\layout LyX-Code
|
\layout LyX-Code
|
\layout Standard
Esto se llama HTML, Lenguaje de Marcado de HiperTexto, y básicamente es
un lenguaje de programación muy sencillo que le dice al navegador cómo
dibujar una página en la pantalla.
Cualquiera puede aprender HTML y mucha gente lo hacer.
Lo importante es que, por muchas espléndidas páginas multimedia que representen
, los archivos de HTML son sólo telegramas.
\layout Standard
Cuando Ronald Reagan era locutor de radio, solía informar de los partidos
de béisbol leyendo las concisas descripciones que llegaban por el telégrafo
y se imprimían en cinta de papel.
Se sentaba solo en una habitación insonorizada con un micrófono, y la cinta
de papel salía de la máquina y le caía en la palma de la mano, cubierta
de crípticas abeviaturas.
Si el tanteo pasaba de tres a dos, Reagan describía la escena como se la
imaginaba: El fornido zurdo sale del puesto de bateo para secarse el sudor.
El árbitro se adelanta para limpiar el polvo de la base etc.
Cuando el criptograma en la cinta de papel anunciaba un golpe en una base,
Reagan golpeaba el borde de la mesa con un lápiz, creando un pequeño efecto
sonoro, y describía el arco de la pelota como si pudiera verlo de verdad.
Sus oyentes, muchos de los cuales presumiblemente creían que Reagan estaba
de hecho en el campo de juego viendo el partido, reconstruían la escena
en su mente según sus descripciones.
\layout Standard
Así es exactamente como funciona la WWW: los archivos HTML son la concisa
descripción en la cinta de papel, y el navegador es Ronald Reagan.
Lo mismo vale para los GUIs en general.
\layout Standard
Así que un sistema operativo es un montón de metáforas y abstracciones que
media entre los telegramas y tú, encarnando diversos trucos que el programadosr
usó para convertir la información con la que estás trabajando - ya sean
imágenes, mensajes de correo electrónico, películas, o documentos de procesador
de textos - en las sartas de bytes que son lo único con lo que funcionan
los ordenadores.
Cuando usamos equipo telegráfico genuino (teletipos) o sus sustitutos de
alta tecnología (teletipos de vidrio, o la línea de comandos de /MS-DOS/)
para trabajar con nuestros ordenadores, estamos muy cerca de la base de
este montón.
Cuando usamos la mayor parte de sistemas operativos modernos, sin embargo,
nuestra interacción con la máquina se ve fuertemente mediada.
Todo lo que hacemos es interpretados oy traducido una y otra vez mientras
se abre camino a través de todas las metáfora y abstracciones.
\layout Standard
El sistema operativo de Macintosh fue una revolución en el buen y en el
mal sentido.
Obviamente era cierto que las interfaces de línea de comandos no eran para
todo el mundo, y que estaría bien hacer los ordenadores accesibles a un
público menos técnico - si no porrazones altruistas, entonces porque este
tipo de persona constituía un mercado incomparablemente mayor.
Está claro que los ingenieros del Mac vieron todo un país nuevo que se
les abría; casi podías oírles mascullas, ¡Caray! ¡Ya no tenemos que limitarnos
a los archivos como flujos lineales de bytes, vive la revolution, veamos
lo lejos que llegamos con esto!.
No había ninguna interfaz de línea de comandos disponible en el Macintosh;
hablabas con la máquina a través del ratón, o no hablabas.
Ésta era una especie de declaración de principios, una credencial de pureza
revolucionaria.
Parecía que los diseñadores del Mac pretendían barrer las Interfaces de
Línea de comandos a la papelera de la historia.
\layout Standard
Mi propia historia de amor con el Macintosh comenzó en la primavera de 1984
en una tienda de ordenadores en Cedar Rapids, Iowa, cuando un amigo mío
- por coincidencia, el hijo del dueño del descapotable - me mostró un Macintosh
ejecutando MacPaint, el revolucionario programa de diseño.
Terminó en julio de 1995 cuando traté de guardar un archivo grande e importante
en mi Macintosh Powerbook y en vez de eso destruyó los datos de modo tan
concienzudo que dos programas distintos de recuperación de datos fueron
incapaces de hallar rastro alguno de que hubiera existido jamás.
En aquellos diez años, sentía una pasión por el MacOS que en aquel momento
parecía virtuosa y razonable, pero que mirando atrás me parece el mismo
tipo de enamoramiento engañoso que el padre de mi amigo tenía con su coche.
\layout Standard
La introducción del Mac inició una especie de guerra santa en el mundo de
la informática.
¿Eran los GUIs una brillante innovación tecnológica que convertía a los
ordenadores en más accesibles para los humanos y por tanto para las masas,
llevándonos a una revolución sin precedentes en la sociedad humana, o una
insultante chorrada audiovisual diseñada por hackers zumbados de San Francisco,
que despojaba a los ordenadores de su potencia y flexibilidad y convertía
el serio y noble arte de la computación en un pueril videojuego?
\layout Standard
Este debate, de hecho, me parece más interesante hoy en día que a mediados
de los 80.
Pero la gente más o menos dejó de debatir cuando Microsoft respaldó la
idea de los GUIs al sacar el primer Windows.
En aquel momento, los partidarios de la línea de comandos se vieron relegados
al status de viejos carcamales, mientras se disparaba un nuevo conflicto
entre usuarios de MacOS y usuarios de Windows.
\layout Standard
Había mucho sobre lo que discutir.
Los primeros Macintosh parecían distintos de otros PCs incluso estando
apagados: consistían en una caja que contenía tanto la CPU (la parte del
ordenador que hace aritmética con los bits) como la pantalla del monitor.
Esto suponía, en aquel momento, una especie de afirmación filosófica: Apple
quería convertir el ordenador personal en un electrodoméstico, como la
tostadora.
Pero también reflejaba las exigencias puramente técnicas de ejecutar una
inferfaz gráfica de usuario.
En una máquina de GUI, los chips que dibujan las cosas en la pantalla tienen
que ir integrados con la unidad de procesamiento central, o CPU, del ordenador,
en un grado mucho mayor que en las interfaces de línea de comandos, que
hasta hace poco ni siquiera sabían que no estaban hablando sólo con teletipos.
\layout Standard
Esta distinción era de naturaleza técnica y abstracta, pero se hacía más
clara cuando la máquina fallaba (como sucede frecuentemente con tecnologías
cuyo funcionamiento se comprende mejor viéndolas fallar).
Cuando todo se iba a la porra y la CPU empezaba a escupir bits aleatoriamente,
el resultado, en una máquina de interfaz de línea de comandos, era líneas
y líneas de caracteres perfectamente formados pero aleatorios en la pantalla
- lo que los conocedores conocían como ponerse cirílico.
Pero para el MacOS la pantalla no era teletipo sino un lugar en el que
poner gráficos; la imagen en pantalla era un mapa de bits, una representación
literal de los contenidos de una parte dada de la memoria del ordenador.
Cuando el ordenador fallaba y escribía tonterías en el mapa de bits, el
resultado era algo que recordaba vagamente a la nieve en una televisión
estropeada - un snow crash.
\layout Standard
E incluso tras la introducción de Windows, las diferencias subyacentes persistie
ron; cuando una máquina Windows tenía problemas, la vieja interfaz de línea
de comandos caía sobre el GUI como un telón de amianto sellando el escenario
de una ópera incendiada.
Cuando un Macintosh tenía problemas te presentaba el dibujito de una bomba,
que resultaba gracioso la primera vez que los veías.
\layout Standard
Y éstas no eran en absoluto diferencias superficiales.
El retorno de Windows a una interfaz de línea de comandos cuando tenía
problemas les demostraba a los partidarios del Mac que Windows no era más
que una fachada barata, como una chillona manta afgana tendida sobre un
sofa putrefacto.
Les perturbaba y molestaba la sensación de que bajo la ostensiblemente
amistosa interfaz de usuario de Windows había - literalmente - un subtexto.
\layout Standard
Por su parte, los fans de Windows podrían haber observado agriamente que
todos los ordenadores, incluso los Macintosh, estaban construidos sobre
ese mismo subtexto, y que la negativa de los dueños de Macs a admitir ese
hecho parecía apuntar a una voluntad, incluso un deseo, de engañarse.
\layout Standard
En cualquier caso, un Macintosh tenía que mover bits individuales en los
chips de memoria en la tarjeta de vídeo, y tenía que hacerlo muy rápido,
y en patrones arbitrariamente complicados.
Hoy en día esto resulta barato y fácil, pero en el régimen tecnológico
vigente a principios de los 80, el único modo realista de hacerlo era integrar
la placa base (que contenía la CPU) y el sistema de vídeo (que contenía
la memoria proyectada sobre la pantalla) como un todo - de ahí el único
contenedor, herméticamente sellado, que hacía al Macintosh tan distintivo.
\layout Standard
Cuando salió Windows, llamaba la atención por su fealdad, y sus actuales
sucesores, Windows 95 y Windows NT, no son cosas que la gente pagaría por
ver.
La absoluta falta de atención de Microsoft por la estética nos daba a todos
los amantes del Mac muchas oportunidades para mirarles por encima del hombro.
El que Windos se pareciera un montón a un calco directo de MacOS nos daba
además una fuerte sensación de ultraje moral.
Entre las personas que realmente conocían y apreciaban los ordenadores
(los hackers, en el sentido no peyorativo que Steven Levy le da a la palabra)
y unos pocos otros ámbitos como los músicos profesionales, los artistas
gráficos y los maestros, el Macintosh, durante un tiempo, era simplemente
el ordenador.
No sólo se consideraba una obra soberbia de ingeniería, sino la encarnación
de ciertos ideales acerca del uso de la tecnología para beneficiar a la
humanidad, mientras que Windows se consideraba una imitación patéticamente
torpe y una siniestra combinación para dominar el mundo, todo en uno.
Ya entonces se había establecido un patrón que persiste hasta nuestros
días: a la gente no le gusta Microsoft, lo cual es aceptable; pero no les
gusta por razones mal consideradas y en último término contradictorias.
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Lucha de clases en el escritorio
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Ahora que ya hemos dejado claro el trasfondo, merece la pena revisar algunos
hechos básicos: como cualquier compañía de accionariado público y con fines
de lucro, Microsoft ha tomado prestado un montón de dinero de algunas personas
(sus accionistas) para estar en el negocio del bit.
Como ejecutivo de esa compañía, Bill Gates sólo tiene una responsabilidad,
que es maximizar el rendimiento de las inversiones.
Lo ha hecho increíblemente bien.
Cualquier acción emprendida en el mundo por Microsoft - cualquier software
que lancen, por ejemplo - es básicamente un epifenómeno que no puede comprender
se ni entederse salvo en la medida en que reflejan el desempeño por Bill
Gates de su única responsibilidad.
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De ello se sigue que si Microsoft vende mercancías que son estéticamente
desagradables, o que no funcionan demasiado bien, no significa que sean
(respectivamente) filisteos o medio tontos.
Se debe a que la excelente dirección de Microsoft ha llegado a la conclusión
de que pueden ganar más dinero para sus accionistas lanzando productos
con imperfecciones obvias y conocidas del que ganarían haciéndolos hermosos
o libres de errores.
Esto es irritante, pero (al final) no tan irritante como contemplar cómo
Apple se autodestruye inexplicable e implacablemente.
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No resulta difícil encontrar en la Red una hostilidad hacia Microsoft que
mezcla dos elementos: resentidos que sienten que Microsoft es demasiado
poderosa, y desdeñosos que creen que es chapucera.
Esto recuerda fuertemente al periodo álgido del comunismo y el socialismo,
cuando se odiaba a la burguesía desde ambos lados: los proletarios, porque
la burguesía tenía todo el dinero, y los intelectuales, por su tendencia
a gastárselo en enanitos de jardín.
Microsoft es la encarnación misma de la moderna prosperidad de alta tecnología
- en una palabra, es burguesa - y atrae todos los mismos odios.
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La pantalla inicial de Microsoft Word 6.0 lo resumía todo bastante bien:
cuando iniciabas el programa te soltaba la imagen de un bolígrafo caro
encima de un par de folios de papel de escritura hecho a mano.
Obviamente, era un intento por hacer que el software pareciera pijo, y
puede que valiera para algunos, pero no para mí, porque era un bolígrafo,
y yo soy hombre de pluma estilográfica.
Si lo hubiera hecho Apple, habrían usado una pluma Mont Blanc, o quizás
un pincel caligráfico chino.
Dudo que esto fuera accidental.
Hace poco estuve reinstalando Windows NT en uno de los ordenadores de mi
casa, y tuve que hacer doble clic en el icono del Panel de Control muchas
veces.
Por razones que resulta difícil comprender, este icono consiste en el dibujito
de un martillo y una broca o un destornillador encima de una carpeta de
archivos.
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Estas meteduras de pata estéticas le dan a uno unas ganas casi incontrolables
de reírse de Microsoft, pero, de nuevo, ésa no es la cuestión - si Microsoft
hubiese hecho pruebas con grupos diana sobe posibles gráficos alternativos,
probablemente habrían hallado que el oficinista medio asociaba las estilográfic
as con los amanerados ejecutivos de rango más alto, y estaba más cómodo
con los bolígrafos.
De igual forma, los tipos normales, los papás con entradas del mundo que
posiblemente cargan con la responsabilidad de montar y configurar el ordenador
en casa, probablemente prefieren el dibujito de un martillo - quizás al
tiempo que albergan fantasías de usar un martillo de verdad con sus ordenadores.
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Es el único modo en que consigo explicar cierto hechos curiosos acerca del
actual mercado de sistemas operativos, tales como el que el noventa por
ciento de todos los clientes sigan comprando monovolúmenes de la tienda
de Microsfot mientras que un se puede llevar los tanques gratuitos sin
más, al otro lado de la calle.
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A Bill Gates no le resultó difícil distribuir una sarta de unos y ceros,
una vez se le ocurrió la idea.
Lo duro era venderla - asegurarles a los clientes que de hecho estaban
obteniendo algo a cambio de su dinero.
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Cualquier que haya comprado software en una tienda alguna vez habrá tenido
la curiosamente desalentadora experiencia de llevarse la caja envuelta
en plástico a casa, abrirla, encontrarse con el 95% es aire, tirar todas
las tarjetitas, propaganda, y basura, y meter el disco en el ordenador.
El resultado final (después de haber perdido el disco) no es nada más que
algunas imágenes en la pantalla del ordenador, y algunas posibilidades
de que antes se carecía.
A veces, ni siquiera eso - en vez de ello, uno se encuentra con una serie
de mensajes de error.
Pero el dinero se ha ido definitivamente.
Ahora casi estamos acostumbrados e esto pero hace veinte años era una proposici
ón muy sospechosa.
De todas formas, Bill Gates consiguió que funcionara.
No hizo que funcionara vendiendo el mejor software ni ofreciendo el precio
más barato.
Pero de algún modo consiguió que la gente creyera que estaban recibiendo
algo a cambio de su dinero.
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Las calles de todas las ciudades del mundo están llenas de esos pesados,
ruidosos monovolúmenes.
Cualquiera que no tenga uno se siente un poco raro, y se pregunta, pese
a sí mismo, si no será hora de dejar de resistirse y comprar uno; cualquiera
que tenga uno, se siente seguro que ha adquirido una posesión significativa,
incluso los días en que el vehículo está en el taller de reparación.
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Todo esto es perfectamente congruente con la pertenencia a la burguesía,
que es un estado tanto mental como material.
Y explica por qué Microsoft se ve constantemente atacado en la Red desde
ambos lados.
Los que se siente pobres y oprimidos interpretan todo lo que hace Microsoft
como parte de algún siniestro complot orwelliano.
A los que les gusta considerarse usuarios inteligentes e informados les
desquicia lo chapucero de Windows.
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No hay nada que moleste más a las personas sofisticadas que ver cómo alguien
que es lo bastante rico como para evitarlo es hortera - a menos que se
den cuenta, un momento después, de que probablemente sabe que es hortera
y sencillamente no le importa y va a seguir siendo hortera, y rico, y feliz,
para siempre.
Microsoft tiene la misma relación con la élite de Silicon Valley que la
que mantenían los Beverly Hillbillies con su banquero, el Sr.
Drysdale-- a quien no le irrita tanto el hecho de que los Clampetts se
mudaran a su barrio como el saber que, cuando Jethro tenga setenta años,
seguirá hablando como un paleto y llevando petos, y seguirá siendo mucho
más rico que el Sr.
Drysdale.
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Incluso el hardware que empleaba Windows, comparado con las máquinas que
sacaba Apple, parecía cosa de palurdos, y en su mayor parte sigue pareciéndolo.
La razón es que Apple era y es una compañía de hardware, mientras que Microsoft
era y es una compañía de software.
Apple tenía así el monopolio del hardware que ejecutaba MacOS, mientras
que el hardware compatible con Windows venía del mercado libre.
El mercado libre parece haber decidido que la gente no va a pagar por ordenador
es elegantes; los fabricantes de hardware para PC que contratan a diseñadores
para hacer que sus productos tengan un aire distintivo acaban vapuleados
por fabricantes taiwaneses de clones metidos en cajas que parecen ladrillos
que uno se encontraría delante de una caravana.
Pero Apple podía hacer su software todo lo bonito que quisiera y simplemente
pasarle la factura a sus encantados consumidores, como yo.
La semana pasada (escribo esta frase a principios de enero de 1999), las
secciones de tecnología de todos los periódicos estaban llenas de reportajes
aduladores sobre el lanzamiento por Apple del iMac en varios colores nuevos,
como Arándano y Mandarina.
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Apple siempre ha insistido en tener el monopolio de su hardware, salvo durante
un breve periodo a mediados de los 90, cuando permitieron que los fabricantes
de clones compitieran con ellas, antes de acabar con su negocio.
El hardware de Macintosh, en consecuencia, era caro.
No lo abrías y enredabas con él porque hacerlo anulaba la garantía.
De hecho, el primer Mac estaba específicamente diseñado para resultar difícil
de abrir - necesitabas un juego de herramientas exóticas, que podías comprar
mediante pequeños anuncios que empezaron a aparecer en las páginas finales
de las revistas unos pocos meses después de que saliera al mercado el Mac.
Estos anuncios siempre tenían un cierto aire sórdido, como si anunciaran
ganzúas en la contraportada de sensacionalistas revistas de detectives.
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Esta política de monopolio puede explicarse al menos de tres maneras distintas.
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/La explicación caritativa/ es que la política de monopolio sobre el hardware
reflejaba el deseo por parte de Apple de proporcionar una unión sin fallas
de hardware, sistema operativo, y software.
Algo hay de esto.
Ya resulta bastante difícl diseñar un sistema operativo que funcione bien
en un hardware específico, diseñado y probado por ingenieros que trabajan
al lado, en la misma compañía.
Diseñar un sistema operativo que funcione en un hardware cualquiera, fabricado
por hacedores de clones rabiosamente competitivos al otro lado de la Línea
de Fecha Internacional, es muy difícil, y explica gran parte de los problemas
que tiene la gente cuando usa Windows.
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/La explicación financiera/ es que Apple, a diferencia de Microsoft, es
y siempre ha sido una compañía de hardware.
Sencillamente depende de los ingresos de la venta de hardware, y no puede
subsistir sin ellos.
\layout Standard
/La explicación no tan caritativa/ tiene que ver con la cultura corporativa
de Apple, que tiene sus raíces en el Baby Boom del Área de la Bahía de
San Francisco.
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Dado que voy a hablar sobre cultura durante un rato, probablemente está
bien que ponga las cartas sobre la mesa, para protegerme de las acusaciones
de conflicto de intereses y falta de ética:
\layout List
\labelwidthstring 00.00.0000
1.
Geográficamente, soy de Seattle, de temperamento saturnino, e inclinado
a mirar con malos ojos la dionisíaca Área de la Bahía de San Francisco,
igual que a ellos nosotros les molestamos y escandalizamos.
\layout List
\labelwidthstring 00.00.0000
2.
Cronológicamente pertenezco a una generación posterior al Baby Boom.
Al menos, así me siento, ya que nunca experimenté las partes divertidas
y emocionantes del Baby Boom - sólo me pasé un montón de tiempo riendo
apropiadamente ante las irritantemente vacuas anécdotas de los pertenecientes
al Baby Boom sobre lo puestos que iban en diversas ocasiones, y escuchando
cortés sus aseveraciones de lo estupenda que era su música.
Pero incluso desde aquella distancia resultaba posible extraer ciertos
patrones, y uno que reaparecía tan regularmente como una leyenda urbana
era el de alguien que había mudado a una comuna de hippies con sandalias
y signos de la paz para acabar descubriendo que, bajo aquella fachada,
los tipos al mando eran de hecho obsesos del control; y que, dado que vivir
en una comuna, donde los ideales de la paz, el amor y la armonía se mantenían
de boquilla, les había privado de válvulas de escape normales y socialmente
admitidas para su obsesión, tendía a salir de de otros modos, invariablemente
más siniestros
\layout Standard
Dejaré el aplicar esto al caso de Apple como ejercicio para el lector -
un ejercicio no demasiado difícil.
\layout Standard
Resulta un poco desconcertante, al principio, pensar en Apple como un obseso
del control, porque contradice completamente su imagen corporativa.
¿No fueron estos los tipos que lanzaron los famosos anuncios durante la
Super Bowl en los que ejecutivos trajeados, con los ojos vendados, saltaban
como lemmings de un acantilado? ¿No es ésta la compañía que ahora mismo
saca anuncios con el Dalai Lama (salvo en Hong Kong) y Einstein y otros
rebeldes alternativos?
\layout Standard
Ciertamente es la misma compañía, y el hecho de que hayan implantado esta
imagen de sí mismos como librepensadores creativos y rebeldes en la mente
de tantos escépticos inteligentes y encallecidos por los medios realmente
hace que uno se pare a pensar.
Da fe del insidioso poder de las campañas publicitarias costosas y tal
vez, en cierta medida, de la facilidad de la gente para creer lo que quiere
creer.
También suscita la pregunta de por qué a Microsoft se le da tan mal las
relaciones públicas, cuando la historia de Apple demuestra que, pasándoles
gordos cheques a buenas agencias publicitarias, se puede implantar una
imagen corporativa en la mente de personas inteligentes que difiere completamen
te de la realidad.
(La respuesta, para aquéllos a los que no les gustan las espadas de Damocles,
es que, ya que Microsoft se ha hecho con las mentes y los corazones de
la silenciosa mayoría - la burguesía -, les importa un pito tener una imagen
elegante, igual que Richard Nixon.
Quiero creer,- el mantra que Fox Mulder tiene puesto en la pared de su
despacho en los Expedientes X - resulta aplicable de diferentes modos a
estas dos compañías; los partidarios del Mac quieren creen en la imagen
de Apple que transmiten estos anuncios, y en la noción de que los Macs
son de algún modo fundamentalmente diferentes de otros ordenadores, mientras
que los seguidores de Windows quieren creer que obtienen algo a cambio
de su dinero, mediante una respetable transacción comercial).
\layout Standard
En cualquier caso, en 1987 tanto MacOs como Windows ya estaban en el mercado,
ejecutándose en plataformas de hardware que eran radicalmente diferentes
entre sí - no sólo en el sentido de que MacOS usaba chips de CPU de Motorola,
mientras que WIndows usaba Intel, sino también en el sentido - entonces
pasado por alto, pero a largo plazo mucho más significativo - de que el
negocio de hardware de Apple era un monopolio rígido y Windows era un abierto-a
-todos.
\layout Standard
Pero todas las ramificaciones de esto no estuvieron claras hasta muy recientemen
te - de hecho, aún están desplegándose, de modos notablemente extraños,
como explicaré cuando lleguemos a Linux.
El resultado es que millones de personas se acostumbraron a usar GUIs de
una forma u otra.
Con ello, hicieron que Apple/Microsoft ganaran un montón de dinero.
La fortuna de muchas personas ha acabado por ir ligada a la capacidad de
estas compañías de seguir vendiendo productos cuya vendibilidad resulta
muy cuestionable.
\layout Chapter
Tarro de miel, pozo de brea, lo que sea
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Cuando Gates y Allen inventaron la idea de vender software, se encontraron
con la crítica tanto de los hackers como de los sobrios hombres de negocios.
Los hackers entendían que el software sólo era información, y le ponían
objeciones a la idea de venderla.
Estas objeciones eran en parte morales.
Los hackers salían del mundo científico y académico, donde resulta imperativo
hacer los resultados del propio trabajo disponibles para el público.
También eran en parte prácticas: ¿cómo puedes vender algo que puede copiarse
fácilmente? Los hombres de negocioes, que son el polo opuesto de los hackers
en tantos aspectos, tenían sus propias objeciones.
Acostumbrados a vender tostadoras y seguros, era natural que les resultara
difícil comprender cómo una larga sarta de unos y ceros podía constituir
un producto vendible.
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Obviamente, Microsoft remontó estas objeciones, así como Apple.
Pero las objeciones siguen ahí.
El hacker más hacker de todos, el Ur-hacker por así decirlo, era y es Richard
Stallman, que se irritó tanto con la malvada práctica de vender software
que, en 1984 (el mismo año en que salió a la venta el Macintosh) fue y
fundó algo llamado la /Fundación del Software Libre/ (Free Software Foundation)
, que comenzó a trabajar en algo llamando GNU.
GNU son las siglas de Gnu's Not Unix, Gnu No es Unix, pero se trata de
una broma en más de un sentido, porque GNU ciertamente /es/ Unix.
Debido a cuestiones de copyright (/Unix/ es una marca de AT&T), sencillamente
no podían afirmar que fuera Unix, y así, sólo para asegurarse, afirmaban
que no lo era.
Pese al incomparable talento y empuje del Sr.
Stallman y otros seguidores de GNU, su proyecto no pudo construir una Unix
gratuita para competir contra los sistemas operativos de Windows y Apple
era un poco como tratar de excavar un sistema de metro con una cucharilla.
Esto es, hasta la llegada de Linux, de la que hablaré luego.
\layout Standard
Pero la idea básica de recrear un sistema operativo a partir de la nada
era perfectamente consistente y completamente factible.
Se ha hecho muchas veces.
Es inherente a la naturaleza misma de los sistemas operativos.
\layout Standard
Los sistemas operativos no son estrictamente necesarios.
No hay razón por la que un escritor de código lo bastante dedicado no pueda
partir de la nada en cada proyecto y escribir nuevo código para manejar
operaciones tan básicas y de bajo nivel como controlar las cabezas lectoras/esc
ritoras en los controladores de disco y activar píxeles en pantalla.
Los primeros ordenadores tenían que programarse de est modo.
Pero dado que casi todos los programas tienen que desempeñar las mismas
operaciones básicas, este enfoque llevaría a una tremenda duplicación del
esfuerzo
\layout Standard
No hay nada más desagradable para el hacker que la duplicación del esfuerzo.
El primer y más importante hábito mental que desarrolla la gente cuando
aprende a escribir programas de ordenador es generalizar, generalizar,
generalizar.
Hacer su código lo más modular y flexible posible, descomponer los problemas
grandes en pequeñas subrutinas que puedan usarse una y otra vez en diferentes
contextos.
En consecuencia, el desarrollo de los sistemas operativos, pese a ser técnicame
nte innecesario, era inevitable.
Porque en el fondo un sistema operativo no es más que una biblioteca que
contiene el código más usado, escrito una vez (y con suerte, bien escrito),
y puesto a disposición de cualquier escritor de código que lo necesite.
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Así que un sistema operativo privado y secreto es una contradicción en términos.
Va contra la razón de ser de los sistemas operativos.
Y de cualquier modo es imposible mantenerlos en secreto.
El código fuente - las líneas originales de texto escritas por los programadore
s - pueden mantenerse en secreto.
Pero el conjunto de un sistema operativo es una colección de pequeñas subrutina
s que realizan tareas muy específicas y mur claramente definidas.
Qué hacen exactamente esas subrutinas ha de ser público, de forma muy explícita
y exacta, o de lo contrario el sistema operativo es completamente inservible
para los programadores; no pueden usar esas subrutinas si no tienen perfecta
y total comprensión de lo que hacen las subrutinas.
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Lo único que no se hace público es exáctamente cómo hacen las subrutinas
lo que hacen.
Pero una vez sabes lo que hace una subrutina, generalmente resulta bastante
fácil (si eres un hacker) escribir tu propia rutina que haga exactamente
lo mismo.
Puedes tardar algo, y resulta tedioso y poco gratificante, pero en la mayoría
de los casos no es demasiado difícil.
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Lo que es difícil, para un hacker como para un escritor de ficción, no es
escribir; es decidir qué escribir.
Y los vendedores de sistemas operativos comerciales ya han decidido, y
han hecho públicas sus decisiones.
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Esto se sabe desde hace mucho.
MS-DOS fue duplicado funcionalmente por un producto rival, escrito a partir
de la nada, llamado /ProDOS/; que hacía las mismas cosas de modo muy parecido.
En otras palabras, otra compañía pudo escribir código que hacía las mismas
cosas que MS-DOS y lo vendió para obtener beneficios.
Si usas el sistema operativo de Linux, puedes obtener un programa gratuiro
llamando /WINE/ que es un emulador de Windows; esto es, puedes abrir una
ventan en tu escritorio que ejecuta programas de Windows.
Quiere decir que se ha recreado un sistema operativo de Windows completamente
funcional dentro de Unix, como un barquito en una botella.
Y el propio Unix, que es un sistema operativo mucho más sofisticado que
MS-DOS, ha sido reconstruido a partir de la nada una y otra vez.
Sun, Hewlett-Packard, AT&T, Silicon Graphics, IBM, y otros vendieron versiones
de él.
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En otras palabras, la gente lleva reescribiendo código básico de sistemas
operativos tanto tiemo que toda la tecnología que consitutía un /sistema
operativo/ en el sentido tradicional (pre-GUI) de esa expresión es ahora
tan barata y común que es literalmente gratuita.
No sólo no podrían Gates y Allen vender MS-DOS hoy, ni siquiera podrían
regalarlo, por ya se regalan sistemas operativos mucho más potentes.
Incluso el Windows original (que era el único sistema de ventanas hasta
1995) ya no vale nada, dado que no tiene sentido poseer algo que puede
emularse dentro de Linux - que es gratuito.
\layout Standard
De este modo, el negocio de los sistemas operativos es muy diferente de,
pongamos, el negocio de la venta de coches.
Incluso un viejo coche de segunda mano tiene algún valor.
Puedes usarlo para ir al basurero, o vender sus partes.
El destino de los bienes manufacturados es depreciarse lentamente a medida
que envejecen y tienen que competir contra productos más modernos.
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Pero el destino de los sistemas operativos es volverse gratuitos.
\layout Standard
Microsoft es una gran compañía de aplicaciones de software.
El de las aplicaciones - tales como Microsoft Word - es un área en el que
la innovación lleva beneficios reales, directos y tangibles a los usuarios.
Las innovaciones pueden consistir en nueva tecnología recién salida del
departamento de investigación, o pueden estár en la categoría de los lacitos
decorativos, pero en cualquier caso a menudo resultan útiles y parecen
contentar a los usuarios.
Y Microsoft está convirtiéndose en una gran compañía de investigación.
Esto no se debe necesariamente a que sus sistemas operativos sean todos
tan maloes desde el punto de vista puramente tecnológico.
Los sistemas operativos de Microsoft tienen sus problemas, claro, pero
son mucho mejores de lo que solían ser, y son adecuados para la mayor parte
de la gente.
\layout Standard
¿Por qué digo entonces que Microsoft no es es una compañía de sistemas operativo
s tan grandes? Por la naturaleza misma de los sistemas operativos es tal
que no tiene sentido que una compañía específica los desarrolle y posea.
Para empezar, es un trabajo muy desagradecido.
Las aplicaciones crean posibilidades para millones de usuarios crédulos,
mientras que los sistemas operativos imponen limitaciones a millones de
cascarrabias escritores de código, y así los hacedores de sistemas operativos
siempre estarán en la lista negra de cualquiera que cuente en el mundo
de la alta tecnología.
Las aplicaciones las usan personas cuyo gran problema es comprender todas
sus características, mientras que los sistemas operativos se ven hackeados
por escritores de código irritados con sus limitaciones.
El negocio de los sistemas operativos ha sido bueno para Microsoft sólo
en la medida en que les ha proporcionado el dinero necesario para lanzar
un negocio de software de aplicaciones realmente bueno y contratar a un
montón de investigadores inteligentes.
Ahora debiera estar en posición de desembarazarse de su sistema operativo,
como los cohetes se libran en algún momento de los tanques vacíos de combustibl
e.
La gran pregunta es si Microsoft es capaz de hacerlo.
¿O es adicta a la venta de sistemas operativos del mismo modo que Apple
lo es de la venta de hardware?
\layout Standard
Hay que tener en cuenta que los observadores expertos citaban en un tiempo
la capacidad de Apple de monopolizar su propia provisión de hardware como
su gran ventaja frente a Microsoft.
En aquella época, parecía situarles en una posición mucho más fuerte.
Al final, casi les mató, y todavía puede matarlos.
El problema para Apple era que la mayor parte de los usuarios de ordenador
del mundo acaba comprando hardware más barato.
Pero un hardware barato no podía ejecutar MacOS, y esa gente se pasó a
Windows.
\layout Standard
Sustituyan hardware por sistemas operativos, y Apple por Microsoft y verán
cómo lo mismo está a punto de suceder de nuevo.
Microsoft domina el mercado de sistemas operativos, lo cual les reporta
ingresos y parece una gran idea de momento.
Pero hay sistemas operativos mejores y más baratos, y están haciéndose
cada vez más populares en partes del mundo que no están tan saturadas de
ordenadores como los EEUU.
Dentro de diez años, puede que la mayoría de los usuarios de ordenador
del mundo acabe por tener estos sistemas operativos más baratos.
Pero estos sistemas operativos, de momento, no ejecutan ninguna aplicación
de Windows, y así esta gente acabará usando otra cosa.
\layout Standard
Por expresarlo de forma más directa: cada vez que alguien decide usar un
sistema operativo que no es de Microsoft, la división de sistemas operativos
de Microsfot obviamente pierde un cliente.
Pero, tal como están las cosas, la división de aplicaciones de Microsoft
también pierde un cliente.
No es para tanto, dado que casi todo el mundo usa sistemas operativos de
Microsoft.
Pero en cuanto la cuota de mercado de Windows empiece a disminuir, las
matemáticas van a ponerse bastante torvas para los de Redmond.
\layout Standard
Podría replicarse a este argumento diciendo que Microsoft sencillamente
podría recompilar sus aplicaciones para que pudieran ejecutarse en otros
sistemas operativos.
Pero esta estrategia va contra los instintos corporativos normales.
El caso de Apple resulta de nuevo instructivo.
Cuando las cosas empezaron a ponerse feas para Apple, debieron haber llevado
su sistema operativo a un hardware barato.
Pero no lo hicieron.
Por el contrario, trataron de hacer que su brillante hardware diera lo
más posible de sí, añadiendo nuevas posibilidades y expandiendo la línea
de productos.
Pero esto sólo tuvo el efecto de hacer su sistema operativo más dependiente
de esas características especiales del hardware, lo cual al final resulta
peor para ellos.
\layout Standard
Igualmente, cuando la posición de Microsoft en el mundo de los sistemas
operativos se vea amenazada, sus instintos corporativos les dirán que apilen
más posibilidades en sus sistemas operativos, y luego reconfiguren sus
aplicaciones de software para explotar esas posibilidades especiales.
Pero esto sólo tendrá el efecto de hacer que sus aplicaciones dependan
de un sistema oeprativo con una cuota de mercado decreciente, y al final
será peor para ellos.
\layout Standard
El mercado de los sistemas operativos es una trampa letal, un pozo de brea,
una ciénaga.
Sólo hay dos motivos para invertir en Apple y en Microsoft.
\layout List
\labelwidthstring 00.00.0000
1.
Cada una de estas compañías está en lo que llamaríamos una relación de
codependencia con sus clientes.
Los clientes Quieren Creer, y Apple y Microsoft saben cómo darles lo que
quieren.
\layout List
\labelwidthstring 00.00.0000
2.
Cada ompañía trabaja muy duro para añadir nuevas posibilidades a sus sistemas
operativos, lo cual tiene el efecto de asegurar la lealtad de sus clientes,
al menos durante un tiempo.
\layout Standard
En consecuencia, la mayor parte del resto de este ensayo tratará sobre estos
dos temas.
\layout Chapter
La Tecnosfera
\layout Standard
Unix es el único sistema operativo que queda cuyo GUI (un montón de código
llamado el X Windows System) está separado del sistema operativo en el
antiguo sentido del término.
Es decir, que puedes ejecutar Unix en puro modo de línea de comandos si
quieres, sin ventanas, iconos, ratones, etc., y seguirá siendo Unix y capaz
de hacer todo lo que se supone que hace Unix.
Pero los demás sistemas operativos: MacOS, la familia Windows y BeOS, tienen
sus GUIs enmarañados con las anticuadas funciones del sistema operativo
en tal grado que tienen que ejecutarse en modo GUI o no se ejecutan verdaderame
nte.
Así que ya no es posible pensar en los GUIs como en algo distinto del sistema
operativo; ahora forman una parte inalienable de los sistemas operativos
a los que pertenecen - y son, con mucho, la parte mayor mayor, más cara
y difícil de crear.
\layout Standard
Sólo hay dos modos de vender un producto: precio y propiedades.
Cuando los sistemas operativos son gratuitos, las compañías de sistemas
operativos no pueden competir mediante el precio, así que compiten mediante
las propiedades.
Esto significa que siempre tratan de superarse unos a otros escribiendo
código que, hasta hace poco, no se consideraba parte de un sistema operativo
en absoluto: cosas como los GUIs.
Esto explica en gran medida el comportamiento de estas compañías.
\layout Standard
Explica por qué Microsoft añadió un explorador a su sistema operativo, por
ejemplo.
Resulta fácil obtener navegadores gratuitos, igual que sistemas operativos
gratuitos.
Si los navegadores son gratuitos y los sistemas operativos son gratuitos,
pareciera que no hay modo de hacer dinero con los navegadores ni con los
sistemas operativos.
Pero si puedes integrar un navegador en un sistema operativo y así llenar
ambos de nuevas propiedades, ya tienes un producto vendible.
\layout Standard
Dejando a un lado, de momento, el hecho de que esto cabrea de verdad a los
abogados anti-trust del gobierno, esta estrategia tiene sentido.
Al menos, tiene sentido si se asume (como parece hacer la dirección de
Microsoft) que el sistema operativo ha de ser protegido a cualquier precio.
La verdadera cuestión es si cada moda tecnológica nueva que aparezca ha
de usarse como muleta para sostener la posición dominante del sistema operativo.
Al enfrentarse al fenómeno de la Red, Microsoft tuvo que desarrollar un
navegador de red realmente bueno, y lo hicieron.
Pero entonces tuvieron que elegir: podían hacer que ese navegador funcionara
en múltiples sistemas operativos, lo cual daría a Microsoft una posición
fuerte en el mundo de Internet con independencia de lo que le pasara a
la cuota de mercado de su sistema operativo.
O podían integrar el navegador con el sistema operativo, apostando a que
esto haría que su sistema operativo pareciera tan moderno y atractivo que
ayudaría a conservar su dominio en ese mercado.
El problema es que cuando la posición del sistema operativo de Windows
empiece a venirse abajo (y dado que actualmente es de cerca del noventa
por ciento, no puede sino descender) arrastrará todo tras de sí.
\layout Standard
En la la clase de geología del instituto probablemente les enseñaran que
toda la vida sobre la tierra existe en una delgada capa llamada biosfera,
que existe entre miles de kilómetros de roca muerta por debajo, y frío
espacio vacío, muerto y radiactivo, por encima.
Las compañías que venden sistemas operativos existen en una especie de
tecnosfera.
Por debajo está la tecnología que ya es gratuita.
Por encima está la tecnología que todavía ha de ser desarrollada, o que
es demasiado desquiciada y especulativa para ser productizada de momento.
Como la biosfera de la Tierra, la tecnosfera es muy fina comparada con
lo que tiene por encima y por debajo.
\layout Standard
Pero se mueve mucho más rápido.
En diversas partes del mundo, es posible visitar ricas capas fósiles en
las que hay esqueletos apilados, los más recientes encima y los más antiguos
debajo.
En teoría, todos se remontan a los primeros organismos monocelulares.
Y si usan su imaginación un poco, se darán cuenta de que, si se queda ahí
el tiempo suficiente, también quedará fosilizado, y con el tiempo algún
organismo más avanzado quedará fosilizado encima suyo.
\layout Standard
El registro fósil - el Pozo de La Brea - de la tecnología software es Internet.
Cualquier cosa que aparezca allí se puede tomar de forma gratuita (posiblemente
ilegal, pero gratuita).
Los ejecutivos de compañías como Microsoft tienen que acostumbrarse a la
experiencia - impensable en otras industrias - de invertir millones de
dólares en el desarrollo de nuevas tecnologías, tales como navegadores
de red, y luego ver cómo aparece el mismo software, o un software equivalente,
dos años, un año, o incluso unos pocos meses después.
\layout Standard
Al seguir desarrollando nuevas tecnologías y añadiendo posibilidades a sus
productos, pueden mantenerse un paso por delante del proceso de fosilización,
pero algunos días deben de sentirse como mamuts atrapados en La Brea, usando
todas sus energías para salir adelante, una y otra vez, escapando de la
pegajosa brea caliente que quiere cubrirles y engullirles.
\layout Standard
La supervivencia en esta biosfera requiere colmillos fuertes y pies que
puedan pisotear en un extremo de la organización, y Microsoft es famosa
por tenerlos.
Pero pisotear a los otros mamuts en la brea sólo puede mantenerte vivo
cierto tiempo.
El peligro es que, con su obsesión por mantenerse fuera de las capas fósiles,
estas compañías olviden lo que hay por encima de la biosfera: el ámbito
de la nueva tecnología.
En otras palabras, deben seguir con sus armas primitivas y bastos instintos
competitivos, pero también han de desarrollar cerebros potentes.
Esto parece ser lo que está haciendo Microsoft con su departamento de investiga
ción, que contrata a personas inteligentes por doquier.
(Y aquí debo mencionar que aunque conozco y me relaciono con varias personas
del departamento de investigación de esa compañía, nunca hablamos de negocios,
y no tengo ni idea de qué demonios están haciendo.
He aprendido mucho más sobre Microsoft usando el sistema operativo Linux
de lo que habría aprendido usando Windows).
\layout Standard
Da igual cómo hiciera antes dinero Microsoft; hoy en día, hace dinero gracias
a una especie de arbitraje temporal.
Arbitraje en el sentido habitual, significa hacer dinero aprovechándose
de las diferencias en los precios de algo en diferentes mercados.
En otras palabras, es espacial y se basa sobre el hecho de que el árbitro
sabe por qué tecnologías pagará dinero la gente el año que viene, y cuánto
tardarán esas tecnologías en volverse gratuitas.
Lo que el arbitraje espacial y temporal tienen en común es que ambos pivotan
sobre la información extremadamente bueno del árbitro; información sobre
las gradientes de precios en un momento dado en un caso, sobre las gradientes
de precios a lo largo del tiempo en un lugar dado en el otro.
\layout Standard
Así que Apple/Microsoft ofrecen nuevas posibilidades a sus usuarios casi
a diario, con la esperanza de que un flujo constante de genuinas innovaciones
técnicas, combinadas con el fenómeno del "quiero creer" impedirá que sus
clientes miren al otro lado de la carretera, hacia los sistemas operativos,
mejores y más baratos, que tienen disponibles.
La cuestión es si esto tiene sentido a largo plazo.
Si Microsoft es adicta a los sistemas operativos como Apple lo es al hardware,
entonces se apostarán la camisa por sus sistemas operativos, y vincularán
todas sus nuevas aplicaciones y sistemas operativos a ellos.
Su supervivencia dependerá entonces de estas dos cosas: añadir más posibilidade
s a sus sistemas operativos de tal modo que sus clientes no se pasen a las
alternativas más baratas, y mantener la imagen que, de algún modo misteriosos,
les da a estos clientes la sensación de que obtienen algo a cambio de su
dinero.
\layout Chapter
La cultura del interfaz
\layout Standard
Hace unos años entré en una tienda en algún lugar y me encontré con la siguiente
escena: cerca de la entrada había una pareja joven frente a un gran mostrador
de cosméticos.
El hombre sostenía estólidamente una cesta de la compra en las manos mientras
su compañera arramblaba con productos de maquillaje del mostrador y los
apilaba en la cesta.
Desde entonces siempre he pensado en ese hombre como la personificación
de una interesante tendencia humana: no sólo no nos ofenden las imágenes
manufacturadas sino que nos gustan.
Prácticamente insistimos en ello.
Estamos ansiosos por ser cómplices de nuestro propio engaño: por pagar
dinero por el pase a un parque temático, votar a un tipo que obviamente
no está mintiendo, o permanecer de pie sosteniendo la cesta que se llena
de maquillaje.
\layout Standard
Hace poco estuve en Disney World, específicamente en la parte llamada el
Reino Mágico, caminando por Main Street USA.
Ésta es la perfecta pequeña ciudad victoriana y cuca que lleva al castillo
Disney.
Había mucha gente; nos abríamos camino más que caminábamos.
Justo delante mío había un hombre con una videocámara.
Era una de esas nuevas videocámaras en las que en vez de mirar por un visor
contemplar una pantalla plana en color del tamaño de un naipe, que televisa
en directo loquequiera que la cámara esté grabando.
Sostenía el aparato cerca de la cara, de tal modo que le tapaba la vista.
En vez de ir a ver una pequeña ciudad de verdad gratis, había pagado dinero
por ver una falsa, y en vez de verla a simple vista estaba contemplándola
por televisión.
\layout Standard
Y en vez de quedarme en casa y leer un libro, yo le estaba mirando a él.
\layout Standard
La preferencia de los estadounidenses por las experiencias mediadas resulta
bastante obvia, y no voy a dar la murga con ello.
Ni siquiera voy a hacer comentarios desdeñosos acerca de ello - después
de todo, yo estaba en Disney World como cliente de pago.
Pero claramente está relacionado con el colosal éxito de los GUIs, así
que tengo que hablar algo acerca de ello.
A los de la Disney se le dan las experiencias mediadas mejor que a nadie.
Si entendieran qué son los sistemas operativos, y por qué los usa la gente,
aplastarían a Microsoft en uno o dos años.
\layout Standard
En la sección de Disney World llamada el Reino Animal hay una nueva atracción,
que se supone abrirá en marzo de 1999, llamada el Viaje por la Jungla del
Maharajá.
Lo habían abierto como anticipo cuando yo estuve allí.
Es una reproducción completa, piedra por piedra, de una hipotética ruina
en las junglas de la India.
Según decían, fue construida por un rajá local en el siglo XVI como reserva
de caza.
Él iba allí con sus principescos huéspedes a cazar tigres de Bengala.
Con el paso del tiempo, quedó abandonada y la ocuparon los tigres y los
monos; finalmente, en torno a la época de la independencia de la India,
se convirtió en una reserva natural del gobierno, ahora abierto a los visitante
s.
\layout Standard
El lugar se parece más a lo que he descrito que ningún edificio real que
se pueda encontrar en la India.
Todas las piedras en los muros derrumbados tenían el aspecto de haber sido
desgastados por las lluvias monzónicas durante siglos, la pintura de las
paredes está descascarillada y apagada, y los tigres de Bengala se mueven
por entre las columnas rotas.
Allí donde se podrían realizar reparaciones modernas en la antigua estructura,
se han hecho, pero no como las llevarían a cabo los ingenieros de la Disney,
sino ahorrativos encargados indios - con bambú y barras herrumbrosas.
La herrumbre está pintada, claro, y protegida de la herrumbre auténtica
por una capa de plástico transparente, pero no se nota a menos que uno
se agache.
\layout Standard
En un punto se puede caminar junto a un muro de piedra con una serie de
desgastados frisos antiguos esculpidos.
Un extremo del muro se ha derrumbado y caído a tierra, quizás debido a
algún terremoto largo tiempo olvidado, y uno o dos paneles tienen anchas
fisuras, pero la historia sigue siendo legible: primero, el caos primordial
lleva a la creación de muchas especies animales.
Luego, vemos el Árbol de la Vida rodeado de diversos animales.
Ésta es una alusión obvia al enorme Árbol de la Vida que domina el centro
del Reino Animal de Disney, igual que el Castillo domina el Reino Mágico
o la Esfera domina Epcot.
Pero está hecho en un estilo históricamente correcto, y probablemente engañaría
a cualquiera que no tuviera un doctorado en historia del arte indio.
\layout Standard
El siguiente panel muestra a un homo sapiens bigotudo derribando el Árbol
de la Vida con una cimitarra, y a animales huyendo en todas direcciones.
El panel que va después muestra al errado humano golpeado por un tsunami,
parte de un Diluvio presumiblemente provocado por su estupidez.
\layout Standard
El panel final muestra al Brote de la Vida que vuelve a crecer, pero ahora
el Hombre ha abandonado su afilada arma y se ha unido a los demás animales
lo rodean para ensalzarlo y adorarlo.
\layout Standard
Es, en otras palabras, una profecía del Cuello de Botella: la situación,
planteada habitualmente por los modernos ecologistas, de que el mundo se
enfrentará pronto a un periodo de graves tribulaciones ecológicas que durarán
unas pocas décadas o siglos y acabarán cuando encontremos un nuevo y armonioso
modus vivendi con la Naturaleza.
\layout Standard
En conjunto, el friso es una obra bastante brillante.
Obviamente no es una antigua ruina india, y alguna persona o personas vivas
merecen ser elogiadas.
Pero no hay firmas en la reserva de caza de Maharajá en Disney World.
No hay firmas en nada, porque arruinaría el efecto si largos créditos colgaran
de cada ladrillo desgastado a medida, como en las películas de Hollywood.
\layout Standard
Entre los guionistas de Hollywood, Disney tiene la reputación de ser una
madrastra verdaderamente malvada.
No resulta difícil ver por qué.
Disney está en el negocio de los productos de ilusión sin fisuras - un
espejo mágico que refleja el mundo mejor de lo que realmente es.
Pero hay un escritor que literalmente está hablando a sus lectores, no
sólo creando un ambiente o dándoles algo que mirar; y así como la interfaz
de línea de comandos abre un canal mucho más directo y explícito entre
usuario y máquina que el GUI, lo mismo sucede con palabras, escritor, y
lector.
\layout Standard
La palabra, al final, es el único sistema para codificar los pensamientos
- el único medio - que no es fungible, que se niega a disolverse en el
torrente devorador de los medios electrónicos (los turistas más ricos en
Disney World llevan camisetas con los nombres de diseñadores famosos impresos,
porque los propios diseños pueden copiarse fácilmente y con impunidad.
El único modo de fabricar ropa que no puede copiarse legalmente es imprimir
palabras con copyright y marca registrada; una vez se ha dado ese paso,
la ropa misma ya no importa realmente, y así una camiseta es tan buena
como cualquier otra cosa.
Las camisetas con palabras caras son ahora la insignia de la clase alta.
Las camisetas con palabras baratas, o sin palabras, son para el común de
los mortales).
\layout Standard
Pero esta cualidad especial de las palabras y de la comunicación escrita
tendría el mismo efecto sobre el producto de la Disney que un graffiti
de spray sobre un espejo mágico.
Así que la Disney lleva a cabo la mayor parte de su comunicación sin recurrir
a las palabras, y en su mayor parte, no se echa de menos las palabras.
Algunas de las propiedades más antiguas de la Disney, como Peter Pan, Winnie
Pooh, y Alicia en el País de las Maravillas, salieron de libros.
Pero los nombres de sus autores se mencionan raramente, si es que se mencionan,
y no se pueden comprar los libros originales en la tienda Disney.
Si se pudiera, parecerían viejos y extraños, como versiones muy raras de
los originales más puros y auténticos de la Disney.
Comparados con producciones más recientes como la Bella y la Bestia y Mulan,
las películas de la Disney basadas en estos libros (en particular Alicia
en el País de las Maravillas y Peter Pan) parecen profundamente extrañas,
y no del todo apropiadas para niños.
Lo cual es razonable, porque Lewis Carroll y J.M.
Barrie eran hombres muy raros, y la naturaleza de la palabra escrita es
tal que su rareza personal se filtra a través de todas las capas de disneyficac
ión como rayos X a través de una pared.
Probablemente por esta misma razón, la Disney parece haber dejado de comprar
libros, y ahora encuentra sus temas y caracteres y los relatos tradicionales,
que tienen la cualidad lapidaria y gastada por el tiempo de los antiguos
bloques de piedra de las ruinas del Maharajá.
\layout Standard
Si siguiéramos a esos turistas a sus casas, podríamos encontrar arte, pero
sería el tipo de arte folclórico no firmado que venden en las tiendas de
la Disney de tema africano y asiático.
En general, sólo parecen estar cómodos con medios que ha sido ratificados
por su antigüedad, por su aceptación popular masiva, o por ambas cosas.
\layout Standard
En este mundo, los artistas son como los obreros anónimos y analfabetos
que construyeron las grandes catedrales en Europa y luego desaparecieron
en tumbas anónimas del cementerio.
La catedral en conjunto es apabullante y conmovedora a pesar de, y posiblemente
debido a, el hecho de que no tenemos ni idea de quién la construyó.
Cuando caminamos por ella comulgamos no con obreros individuales sino con
toda una cultura.
\layout Standard
Disney World funciona del mismo modo.
Si se es un intelectual, un lector o escritor de libros, lo más amable
que se puede decir al respecto es que la ejecución es soberbia.
Pero resulta fácil encontrarlo todo un poco siniestro, porque falta algo:
la traducción de todo su contenido a palabras escritas, claras y explícitas,
las atribución de las ideas a personas específicas.
No se puede discutir con ello.
Parece como si se estuviera pasando por alto un montón de cosas, como si
Disney World nos estuviera engañando, y posiblemente colándonos todo tipo
de asunciones ocultas y pensamiento blando.
\layout Standard
Pero esto es exactamente lo mismo que se pierde en la transición de la interfaz
de línea de comandos al GUIs.
\layout Standard
La Disney y Apple/Microsoft están en el mismo negocio: cortocircuitar la
laboriosa y explícita comunicación verbal con interfaces de diseño caro.
La Disney es una especie de interfaz de usuario en sí misma - y más que
meramente gráfica.
Llamémosla Interfaz Sensorial.
Puede aplicarse a cualquier cosa en el mundo, real o imaginada, aunque
a un precio apabullante.
\layout Standard
¿Por qué rechazamos las interfaces basadas en la palabra, y preferimos las
gráficas o sensoriales - una tendencia que explica el éxito tanto de Microsoft
como de la Disney?
\layout Standard
Parte de ello es simplemente que el mundo es ahora muy complicado - mucho
más complicado que el mundo de los cazadores-recolectores para apañárselas
con el cual evolucionaron nuestros cerebros - y sencillamente no podemos
manejar todos los detalles.
Tenemos que delegar.
No tenemos más opción que confiar en algún artista anónimo de la DIisney
o en algún programador de Apple o Microsoft para que elijan por nosotros,
nos libren de algunas opciones, y nos den un resumen convenientemente empaqueta
do.
\layout Standard
Pero más importante es el hecho de que durante este siglo el intelectualismo
falló, y todo el mundo lo sabe.
En lugares como Rusia y Alemania, la gente común renunció a su control
sobre los modos de vida tradicionales, costumbres y religión, y permitió
que los intelectuales llevaran el cotarro, y los intelectuales lo estropearon
todo y convirtieron el siglo en un matadero.
Aquellos intelectuales de tanta palabrería eran vistos como meramente tediosos;
ahora también parecen algo peligrosos.
\layout Standard
Los estadounidenses somos los únicos que no salimos malparados en ningún
momento de todo esto.
Somos libres y prósperos porque heredamos sistemas políticos y de valores
fabricados por un conjunto dado de intelectuales del siglo XVIII que por
casualidad acertaron.
Pero hemos perdido contacto con esos intelectuales, y con cualquier cosa
parecida al intelectualismo, hasta el punto de no leer libros ya, aunque
sabemos leer.
Estamos mucho más cómodos transmitiéndoles esos valores a las generaciones
futuras de forma no-verbal, mediante el proceso de inmersión mediática.
Parece que esto funciona hasta cierto punto, porque la policía en muchos
países ahora se queja de que los arrestados insisten en que les lean sus
derechos, como en las películas de policías estadounidenses.
Cuando se les explica que están en un país diferente, se indignan.
Puede que las reposiciones de Starsky y Hutch, dobladas a diversas lenguas,
resulten ser, a largo plazo, una fuerza más potente en favor de los derechos
humanos que la Declaración de Independencia.
\layout Standard
Una cultura enorme, rica y nuclear que propaga sus valores nucleares mediante
la inmersión mediática parece una mala idea.
Está el riesgo obvio de errar.
Las palabras son el único medio inmutable que tenemos, que es el motivo
por el cual son el vehículo preferido para conceptos extremadamente importantes
como los Diez Mandamientos, el Corán, y la Declaración de Derechos.
A menos que los mensajes transmitidos por nuestros medios vayan ligados
a algún conjunto fijo de preceptos, pueden desperdigarse por doquier y
posiblemente llenar la mente de la gente de estupideces.
\layout Standard
Orlando tenía una base militar llamada la McCoy Air Force Base, con largas
pistas de las que podían despegarlos B-52 para llegar a Cuba o a cualquier
otro lugar, cargados de bombas nucleares.
Pero ahora McCoy ha sido desmantelada y sus instalaciones se han destinado
a otros fines.
El aeropuerto civil de Orlando las ha absorbido.
Las largas pistas se usan ahora para descargar turistas llegados en vuelos
747 desde Brasil, Italia, Rusia y Japón, a fin de que vengan a Disney World
y empaparse de nuestros medios durante un tiempo.
\layout Standard
Para las culturas tradicionales, especialmente las basadas en la palabra
como el Islam, esto resulta infinitamente más amenazante de lo que lo fueron
jamás los B-52.
Resulta obvio para cualquiera fuera de los Estados Unidos que nuestras
archimuletillas, multiculturalismo y diversidad, son fachadas que encubren
(en muchos casos involuntariamente) una tendencia global a erradicar las
diferencias culturales.
El pilar básico del multiculturalismo (o de "honrar la diversidad", o como
se quiera llamarlo) es que las personas tienen que dejar de juzgarse unas
a otras - dejar de aseverar (y, gradualmente, dejar de creer) que esto
está bien y esto está mal, que una cosa es fea y otra hermosa, que Dios
existe y tiene estas o aquellas cualidades.
\layout Standard
La lección que la mayor parte de la gente ha extraído del Siglo Veinte es
que, para que un gran número de diferentes culturas coexistan pacíficamente
en el globo (o incluso en el barrio) es necesario que la gente suspenda
el juicio de este modo.
De ahí (argumento) nuestra sospecha, u hostilidad, respecto de todas las
figuras de autoridad en la cultura moderna.
Como explicó David Foster Wallace en su ensayo "E Unibus Pluram," éste
es el mensaje fundamental de la televisión; es el mensaje que la gente
se lleva a casa, de cualquier modo, tras llevar inmersos en los medios
el tiempo suficiente.
No está expresado en esos términos altisonantes, claro.
Se transmite a través de la presunción de que todas las figuras de autoridad
- maestros, generales, policías, sacerdotes, políticos - son bufones hipócritas
, y que el cinismo descreído es el único modo de ser.
\layout Standard
El problema es que una vez que nos hemos librado de la capacidad de juzgar
lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, etc., ya no queda cultura.
Todo lo que queda son los bailes folclóricos y el macramé.
La capacidad de juicio, de creencia, es el fin mismo de tener una cultura.
Creo que por eso aparecen a veces tipos con metralletas en lugares como
Luxor, y empiezan a dispara a los occidentales.
Entienden perfectamente la lección de la base aérea McCoy.
Cuando los hijos llegan con gorras ladeadas de los Chicago Bulls, los padres
enloquecen.
\layout Standard
La anticultura global transmitida a todos los rincones del mundo por la
televisión es una cultura en sí misma, y según los estándares de grandes
y antiguas culturas como el Islam o Francia, parece inmensamente inferior,
al menos al principio.
Los único bueno que se puede decir de ella es que hace que guerras mundiales
y holocaustos parezcan menos probables - ¡y de hecho, eso es algo bastante
bueno!
\layout Standard
El único problema real es que cualquiera que no tenga más cultura que esta
monocultura global está completamente jodido.
Cualquiera que crezca viendo la televisión, que nunca vea nada de religión
o filosofía, se críe en una atmósfera de relativismo moral, aprenda ética
viendo escándalos sexuales en el telediario, y vaya a una universidad donde
los postmodernistas de desviven por demoler las nociones tradicionales
de verdad y calidad, va a salir al mundo como un ser humano bastante incapaz.
Y - de nuevo - tal vez el fin de todo esto es hacernos incapaces, de modo
que no nos bombardeemos mutuamente con armas nucleares.
\layout Standard
Por otro lado, si te crías en el ámbito de una cultura dada, acabas con
un conjunto básico de herramientas que se pueden usar para pensar y comprender
el mundo.
Puedes usar esas herramientas para rechazar la cultura en que te criaste,
pero al menos tienes algunas herramientas.
\layout Standard
En este país, la gente que lleva el cotarro - los que llenan los bufetes
y las juntas directivas - comprende todo esto a cierto nivel.
Apoyan el multiculturalismo y la diversidad y la suspensión del juicio
de boquilla, pero no educan a sus propios hijos así.
Tengo amigos altamente educados y técnicamente sofisticados que se han
mudado a pequeñas ciudades de Iowa para vivir y criar a sus hijos, y hay
enclaves hasídicos en Nueva York donde muchos niños se crían según creencias
tradicionales.
Cualquier comunidad suburbana puede considerarse un lugar donde personas
que tienen ciertas creencias (básicamente implícitas) van a vivir entre
otros que piensan de igual manera.
\layout Standard
Y esta gente no sólo se siente responsable respecto a sus propios hijos,
sino con el país en general.
Algunos miembros de la clase alta son viles y cínicos, por supuesto, pero
muchos pasan al menos parte de su tiempo preocupándose por la dirección
en que va el país, y sus propias responsabilidades.
Y así, cuestiones que son importantes para los intelectuales lectores de
libros, como el colapso ambiental global, acaban por filtrarse a través
de la cultura de masas y aparecen como antiguas ruinas hindúes en Orlando.
\layout Standard
Puede que se estén preguntando: ¿qué narices tiene que ver todo esto con
los sistemas operativos? Como he explicado, no hay modo de explicar la
dominación del mercado de los sistemas operativos por Apple/Microsoft sin
explicaciones culturales, así que no puedo llegar a ninguna parte, en este
ensayo, sin hacerles saber antes de dónde vengo en lo que concierne a la
cultura contemporánea.
\layout Standard
La cultura contemporánea es un sistema de dos niveles, como los morlocks
y los eloi de La máquina del tiempo de H.G.
Wells, salvo que está del revés.
En La máquina del tiempo, los eloi eran la amanerada clase alta, mantenida
por montones de morlocks subterráneos que hacían que los engranajes tecnológico
s se movieran.
Pero en nuestro mundo es al revés.
Los morlocks son minoría, y hacen que las cosas se muevan porque comprenden
cómo funciona todo.
Los mucho más numerosos eloi aprenden todo lo que saben por verse inmersos
desde su nacimiento en medios electrónicos dirigidos y controlados por
los morlocks lectores de libros.
Así que muchas personas ignorantes serían peligrosas si se las apuntara
en la dirección equivocada, con lo cual hemos desarrollado una cultura
popular que:
\layout List
\labelwidthstring 00.00.0000
1.
es increíblemente infecciosa y
\layout List
\labelwidthstring 00.00.0000
2.
neutraliza a toda persona que se ve infectada, haciéndolos reticentes a
emitir juicios e incapaces de tomar posiciones.
\layout Standard
Los morlocks, que tienen la energía e inteligencia como para aprehender
los detalles, van y dominan temas complejos y producen Interfaces Sensorias
tipo Disney de tal modo que los eloi puedan entender el meollo sin tener
que forzar la mente o soportar el aburrimiento.
Esos morlocks van a la India y tediosamente exploran cientos de ruinas,
luego vuelven a casa y construyen versiones higiénicas y sin bichos: el
Selecciones del Reader's Digest, por así decir.
Esto cuesta un montón, porque los morlocks insisten en que les den buen
café y billetes de avión en primero, pero no es problema porque a los eloi
les gusta que los deslumbren y pagarán gustosos.
\layout Standard
Me doy cuenta de que la mayor parte de esto probablemente suena desdeñoso
y amargado hasta el absurdo: el típico intelectual pijo con un berrinche
con esos filisteos analfabetos.
Como si yo fuera una especie de Moisés bajando solo de la montaña, con
las tablas de los Diez Mandamientos grabadas en piedra inmutable - la interfaz
de línea de comandos original - y cabreándose con los débiles hebreos no
iluminados que adoran imágenes.
No sólo eso, sino que parece que creo que hay ua especie de teoría de la
conspiración.
\layout Standard
Pero eso no es lo que quiero decir con todo esto.
La situación que describo aquí podría ser mala, pero no tiene por qué ser
mala, y no es necesariamente mala ahora:
\layout Standard
Simplemente, la cuestión es que estamos demasiado ocupados hoy en día como
para comprenderlo todo con detalle.
Y es mejor comprenderlo por una interfaz, oscuramente, que no comprenderlo
en absoluto.
Mejor que diez millones de eloi vayan al Safari por el Kilimanjaro en Disney
World que no que mil cirujanos cardiovasulares y directores de aseguradoras
vayan de safari auténtico por Kenia.
La frontera entre ambas clases es más porosa de lo que he dado a entender.
Constantemente me encuentro con tipos normales - albañiles, mecánicos,
taxistas, gente de a pie en general - que básicamente carecían de cultura
hasta que algo hizo necesario que se convirtieran en lectores y empezaran
a pensar en serio acerca de las cosas.
Tal vez tuvieron que vérselas con el alcoholismo, tal vez fueron a la cárcel,
o enfermaron, o sufrieron una crisis de fe, o simplemente se aburrieron.
Tales personas pueden aprender acerca de temas particulares a toda prisa.
A veces su falta de una educación amplia les lleva a emprender empresas
intelectuales desquiciadas pero bueno, al menos la empresa intelectual
desquiciada es un buen ejercicio.
El fantasma de una política controlada por los caprichos y veleidades de
los votantes que creen realmente que hay diferencias significativas entre
las cerveza Bud Lite y Miller Lite, y que creen que la lucha libre es real,
es naturalmente alarmante para aquellos que no lo creen.
Pero los países controlados mediante la interfaz de la línea de comandos,
por así decirlo, por sesudos intelectuales, ya sean religiosos o seculares,
son por lo general tristes lugares donde vivir.
La gente sofisticada se burla de los entretenimientos disneyescos por facilones
y asacarinados, pero si el resultado es provocar reflejos básicamente cálidos
y simpatéticos a nivel preverbal en cientos de millones de iletrados inmersos
en los medios, no pueden ser tan malos.
Anoche matamos una langosta en nuestra cocina y mi hija lloró durante una
hora.
Los japoneses, que solían ser el pueblo más feroz del mundo, están obsesionados
con adorables personajes de dibujos animados.
Mi propia familia - la gente que mejor conozco - está dividida de modo
más o menos equitativo entre personas que probablemente lean este ensayo
y personas que casi con toda certeza no lo hará, y no puedo decir a ciencia
cierta que un grupo sea necesariamente más cálido, feliz, o mejor adaptado
que el otro.
\layout Chapter
Morlocks y Eloi al teclado
\layout Standard
En los tiempos de la interfaz de línea de comandos, los usuarios eran todos
morlocks que tenían que convertir sus pensamientos en símbolos alfanuméricos
e introducirlos a mano, un proceso insufriblemente tediosos que eliminaba
toda ambigüedad, revelaba todas las asunciones ocultas, y castigaba cruelmente
la pereza y la imprecisión.
Entonces los hacedores de interfaces se pusieron a trabajar en sus GUIs,
e introdujeron una nueva capa semiótica entre la gente y las máquinas.
Las personas que usan tales sistemas han renunciado a la responsabilidad,
y al poder, de enviar bits directamente al chip que lleva a cabo la aritmética,
y le han pasado esa responsabilidad y poder al sistema operativo.
Esto resulta tentador por dar instrucciones claras a alguien o a algo es
difícil.
No podemos hacerlo sin pensar, y piensen en el número de ramificaciones,
para hacerlo bien.
Para la mayoría de nosotros, e! s duro.
Queremos que las cosas sean más fáciles.
La medida de cuánto lo queremos va dada por el grueso de la fortuna de
Bill Gates.
\layout Standard
El sistema operativo (por tanto) se ha convertido en una especie de instrumento
para ahorrarse trabajo intelectual que traduce las intenciones vagamente
expresadas de los humanos a bits.
De hecho, les pedimos a nuestros ordenadores que tomen responsabilidades
que siempre se han considerado propias de seres humanos - queremos que
comprendan nuestros deseos, que prevean nuestras necesidades, que establezcan
conexiones, que desempeñen tareas rutinarias sin necesidad de pedírselo,
que nos recuerden lo que tendría que recordársenos a la vez que filtran
el ruido.
En los niveles más elevados (es decir, más próximos al usuario) esto tiene
lugar mediante una serie de convenciones - menús, botones, etc.
Estos funcionan en el sentido en que funcionan las analogías: ayudan a
los eloi a comprender conceptos abstractos o poco familiares comparándolos
con algo conocido.
Pero se usa el término más pretencioso de metáfora.
\layout Standard
El concepto que lo englobaba todo en MacOS era la metáfora del escritorio,
que subsumía cierto número de metáforas menores (y a menudo contradictorias,
o al menos mezcladas).
Con un GUI, un archivo (frecuentemente llamado documento) se metafrasea
como una ventana en pantalla (que se llama escritorio).
La ventana siempre es demasiado pequeña para contener el documento, así
que uno se mueve o, más pretenciosamente, navega por el documento pinchando
y arrastrando con el dedo en la barra.
Cuando se teclea (usando un teclado) o dibuja (usando un ratón) en la ventana
o se usan menús desplegables y cuadros de diálogo para manipular sus contenidos
, los resultados del trabajo de uno se almacenan (al menos en teoría) en
! un archivo, y luego la misma información se recupera en otra ventana.
Cuando ya no se necesita, se arrastraa la papelera.
\layout Standard
Hay una mezcla de metáforas pasmosamente promiscua aquí y podría deconstruirla
hasta que las ranas criaran pelo, pero no lo haré.
Consideren sólo una palabra: documento.
Cuando documentamos algo en el mundo real, creamos registros fijos, permanentes
e inmutables de ello.
Pero los documentos de un ordenador son volátiles, efímeras constelaciones
de datos.
A veces (como cuando se abren o guardan), el documento que aparece en la
ventana es idéntico al que está almacenado, bajo el mismo nombre, en un
archivo de disco, pero otras veces (como cuando se hacen cambios sin guardarlos
), es completamente diferente.
En cualquier caso, cada vez que se pulsa Guardar, se aniquila la versión
previa del documento, reemplazándola por loquequiera que aparezca en la
ventana en ese momento.
Así que incluso la palabra guardar se usa en un sentido que es grotescamente
engañoso - destruir una versión, guardar otra, sería más exacto.
\layout Standard
Cualquiera que use un procesador de textos durante mucho tiempo inevitablemente
sufrirá la experiencia de echar horas de trabajo en un documento largo
y luego perderlo porque el ordenador falla o se corta la luz.
Hasta el momento en que desaparece de pantalla, el documento parece tan
sólido y real como si estuviera impreso en papel y tinta.
Pero un momento después, sin avisar, se ha esfumado, completa e irremediablemen
te, como si nunca hubiera existido.
El usuario queda con una sensación de desorientación (por no hablar del
cabreo) proveniente de un trasquilón metafórico - uno se da cuenta de que
ha estado viviendo y pensando dentro de una metáfora que es esencialmente
falsa.
\layout Standard
Así que los GUIs usan metáforas para hacer que la informática resulte más
fácil, pero son malas metáforas.
Aprender a usarlas es esencialmente un juego de palabras, el proceso de
aprender nuevas definiciones de palabras como ventana y documento y guardar,
que son diferentes, y en muchos casos diametralmente opuestas a las antiguas.
Por muy improbable que parezca, esto ha salido muy bien, al menos desde
el punto de vista comercial, lo cual significa que Apple/Microsoft han
hecho mucho dinero con ello.
Todos los otros sistemas operativos modernos han aprendido que para ser
aceptados por los usuarios han de ocultar sus entrañas bajo el mismo tipo
de adornos.
Esto tiene ciertas ventajas: si se sabe usar un sistema operativo de GUI,
probablemente se puede deducir cómo! usar cualquier otro en pocos minutos.
Todo funciona de modo algo distinto, como las cañerías europeas - pero
enredando un poco, se puede escribir una nota y navegar por la red.
\layout Standard
La mayor parte de la gente que compra sistemas operativos (si se molestan
en comprarlo en absoluto) no comparan las funciones subyacente sino el
aspecto y sensación superficiales.
El comprador medio de un sistema operativo no paga realmente, y no le interesa
especialmente, el código de bajo nivel que asigna memoria y escribe bytes
en el disco.
Lo que compramos realmente es un sistema de metáforas.
Y - mucho más importante - a lo que nos vendemos es al presupuestos implícito
de que las metáforas son un buen modo de tratar con el mundo.
\layout Standard
Desde hace poco se ha vuelto disponible un montón de nuevo hardware que
les proporciona a los ordenadores numerosos modos interesantes de afectar
al mundo real: hacer que las impresoras escupan papel, dirigir rayos de
radiación hacia enfermos de cáncer, crear películas realistas sobre el
Titánic.
Windows se usa ahora como sistema operativo para cajas registradoras y
cajeros automáticos.
El sistema de mi televisión por satélite emplea una especie de GUI para
cambiar de canas y mostrar guías de programas.
Los modernos teléfonos móviles llevan un crudo GUI metido en una diminuta
pantalla.
Incluso Lego tiene un GUI: se puede comprar un juego de Lego llamado Mindstorms
que permite construir pequeños robots Lego y programarl! os mediante un
GUI en el ordenador.
\layout Standard
Así que ahora le pedimos al GUI que haga mucho más que servir de máquina
escribir glorificada.
Ahora queremos que se convierta en una herramienta general para tratar
con la realidad.
Esto ha hecho que las compañías que viven de sacar nueva tecnología al
mercado de masas vivan una bonanza económica.
\layout Standard
Obviamente, no se puede vender un complicado sistema tecnológica a la gente
sin algún tipo de interfaz que les permita usarlo.
La dinamo de combustión interna fue una maravilla tecnológica en su época,
pero era inútil como bien de consumo hasta que le conectaron una palanca
de cambios, transmisión, volante y frenos.
Esa extraña colección de cacharros, que sobrevive hasta nuestros días en
cada coche que surca las carreteras, constituye lo que hoy llamaríamos
una interfaz de usuario.
Pero si los coches se hubieran inventado después que los Macintosh, los
fabricantes de coches no se habrían molestado en diseñar todos esos complicados
dispositivos.
Tendríamos una pantalla de ordenador por salpicadero, y un ratón (o como
mucho un joystick) por volantes, y cambiaríamos de marchas desplegando
un menú:
\layout Standard
APARCAR --- MARCHA ATRÁS --- PUNTO MUERTO ---- 3 2 1 --- Ayuda...
\layout Standard
Así, unas pocas líneas de código pueden sustituir cualquier interfaz mecánica
imaginable.
El problema es que en muchos casos el sustituto es defectuoso.
Conducir un coche mediante un GUI sería una experiencia horrible.
Incluso si el GUI estuviera totalmente libre de fallos, sería increíblemente
peligroso, porque los menús y botones sencillamente no pueden responder
tan bien como los controles mecánicos directos.
El padre de mi amigo, el señor que restauraba el descapotable, nunca se
habría tomado la molestia si hubiera ido equipado con un GUI.
No habría sido divertido.
\layout Standard
El volante y la palanca de cambios se inventaron en una era en la que la
tecnología más complicada en la mayor parte de las casas era la batidora
de mantequilla.
Aquellos primeros fabricantes de coches tenían mucha suerte, ya que podían
diseñar la interfaz que resultara más adecuada para la tarea de conducir
un automóvil, y la gente la aprendía.
Lo mismo sucedió con el teléfono de marcado y la radio AM.
Ya en la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de la gente conocía varias
interfaces: no sólo podían batir mantequillas, sino también conducir un
coche, marcar en el teléfono, encender la radio, prender un mechero, y
cambiar una bombilla.
\layout Standard
Pero ahora cualquier cosita - relojes de pulsera, vídeos, hornillos - está
lleno de propiedades, y cada propiedad es inútil sin interfaz.
Si usted es como yo y como la mayoría de consumidores, nunca ha usado el
noventa por ciento de las propiedades de su microondas, vídeo, o teléfono
móvil.
Ni siquiera sabe que estas propiedades existen.
El pequeño beneficio que podrían aportarle queda anulado por la pura molestia
de tener que aprenderlas.
Esto debe de ser un gran problema para los fabricantes de bienes de consumo,
porque no pueden competir sin ofrecer características.
\layout Standard
Ya no es aceptable que los ingenieros inventen toda una nueva interfaz de
usuario para cada nuevo producto, como hicieron en el caso del automóvil,
en parte porque resulta demasiado caro y en parte porque hay un límite
a lo que puede aprender la gente normal.
Si el vídeo se hubiera inventado hace cien años, tendría una ruedecita
para la sintonización y una palanca para avanzar y rebobinar, y una gran
asa de hierro forjado para cargar o expulsar los cassettes.
Llevaría un gran reloj analógico delante, y habría que ajustar la hora
moviendo las manillas en la esfera.
Pero debido a que el vídeo se inventó cuando se inventó - durante una especie
de incómodo periodo de transición entre la era de las interfaces mecánicas
y los GUIs - tiene sólo unos cuantos botones delante, y para fijar la hora
hay que pulsar los botones de modo correcto.
Esto le debe de haber parecido bastante razonable a los in! genieros responsabl
e, pero para muchos usuarios es sencillamente imposible.
De ahí el famoso 12:00 que parpadea en tantos vídeos.
Los informáticos lo llaman el problema del doce parpadeante.
Cuando hablan de ello, empero, no suelen estar hablando de vídeos.
\layout Standard
Los vídeos modernos habitualmente tienen algún tipo de programación en pantalla,
lo cual significa que se puede fijar la hora y controlar las demás propiedades
mediante una especie de GUI primitivo.
Los GUIs también tienen botones virtuales, claro, pero también tienen otros
tipos de controles virtuales, como botones de radio, casillas que tachar,
espacios para introducir textos, esferas, y barras.
Las interfaces compuestas de estos elementos parecen ser mucho más fáciles
para muchas personas que pulsar esos botoncitos en la máquina, y así el
propio 12:00 parpadeante está desapareciendo lentamente de los salones
de Estados Unidos.
El problema del doce parpadeante ha pasado a otras tecnologías.
\layout Standard
Así que el GUI ha pasado de ser una interfaz para ordenadores personales
a convertirse en una especie de metainterfaz que se emplea en cualquier
nueva tecnología de consumo.
Raramente es idea, pero tener una interfaz ideal o incluso buena ya no
es la prioridad; lo importante ahora es tener algún tipo de interfaz que
los clientes usen realmente, de tal modo que los fabricantes puedan afirmar
con toda seriedad que ofrecen nuevas posibilidades.
\layout Standard
Queremos GUIs básicamente porque son convenientes y porque son fáciles -
o al menos el GUI hace que así parezca.
Por supuesta, nada es realmente fácil y simple, y poner una bonita interfaz
no cambia ese hecho.
Un coche controlado a través de un GUI sería más fácil de conducir que
uno controlado por los pedales y el volante, pero sería increíblemente
peligroso.
Al usar GUIs todo el tiempo hemos aceptado sin darnos cuenta la premisa
de que pocas personas aceptarían si se les planteara directamente: a saber,
que las cosas difíciles pueden hacerse fáciles, y las complicadas pueden
volverse simples, acoplándoles la interfaz adecuada.
Para! comprender lo raro que es todo esto, imagínense que las críticas
de libros se escribieran según el mismo sistema de valores que aplicamos
a las interfaces de usuario: La escritura de este libro es maravillosamente
simple; el autor pasa por encima de temas complicados y emplea generalizaciones
ramplonas casi en cada oración.
Los lectores rara vez tendrán que pensar, y se les ahorrará toda la dificultad
y el tedio generalmente asociada con la lectura de libros anticuados.
Mientras nos limitemos a operaciones sencillas como fijar la hora en nuestro
vídeo, no es para tanto.
Pero cuando tratamos de hacer cosas más ambiciosas con nuestra tecnología,
inevitablemente nos topamos con el problema de:
\layout Chapter
El trasquilón metafórico
\layout Standard
Empecé a usar Microsoft Word en cuanto sacaron la primera versión en torno
a 1985.
Tras algunos problemas iniciales descubrí que era mejor herramienta que
MacWrite, que era su único competidor en aquel momento.
Escribí un montón de cosas en versiones tempranas de Word, guardándolo
todo en diskettes, y transferí los contenidos de todos mis diskettes a
mi primer disco duro, que adquirí en torno a 1987.
A medida que salían nuevas versiones de Word yo actualizaba fielmente,
razonando que como escritor tenía sentido que me gastara una cierta cantidad
de dinero en herramientas.
\layout Standard
En algún momento a mediados de los 80 traté de abrir uno de mis antiguos
documentos Word que databa más o menos de 1985 usando la versión entonces
vigente de Word: 6.0.
No funcionó.
Word 6.0 no reconocía un documento creado por una versión anterior de sí
mismo.
Abriéndolo como archivo de texto, pude recuperar las secuencias de letras
que constituían el texto del documento.
Mis palabras seguían allí.
Pero el formato parecía pasado por un colador - las palabras que yo había
escrito iban interrumpidas por cuadros rectangulares vacíos y basura.
\layout Standard
Ahora bien, en el contexto de una empresa (el principal mercado de Word)
este tipo de cosa sólo es una molestia - uno de los problemas rutinarios
que comporta usar ordenadores.
Es fácil comprar programitas de conversión de archivos que se ocupan de
este problemas.
Pero si eres un escritor, cuyo oficio son las palabras, cuya identidad
profesional es un corpus de documentos escritos, este tipo de cosa resulta
extremadamente desasosegante.
En mi tipo de trabajo hay muy pocos presupuestos establecidos, pero uno
de ellos es que una vez escribes una palabra, queda escrita y no puede
desescribirse.
La tinta mancha el papel, el escoplo corta la piedra, el estilo marca la
arcilla, y algo ha sucedido irrevocablemente (mi cuñado es un teólogo que
lee tablillas en cuneiforme de hace 3250 años - puede reconocer la escritura
de algunos escribas individuales, e identificarlos por su nombre).
Pero el software de procesamiento de textos - particularmente el tipo que
emplea formatos de archiv! o especiales y complejos - tiene el sobrenatural
poder de desescribir las cosas.
Un pequeño cambio en los formatos de archivo, o unos pocos bits revueltos,
y la producción literaria de meses o años puede dejar de existir.
\layout Standard
Esto era técnicamente un fallo de la aplicación (Word 6.0 para Macintosh),
no del sistema operativo (MacOS 7 punto algo), así que el blanco inicial
de mi enfado fueron los responsables de Word.
Por otro lado, yo podía haber elegido la opción guardar como texto en Word
y haber guardado todos mis documentos como simples telegramas, y este problema
no habría surgido.
Por el contrario, me había permitido ser seducido por todas esas vistosas
opciones de formateo que ni siquiera existían hasta que los GUIs aparecieron
y las hicieron practicables.
Había caído en el hábito de usarlas para que mis documentos tuvieran un
bonito aspecto (tal vez más bonito del que merecían; todos esos viejos
documentos en los diskettes resultaron ser más o menos una porquería).
Ahora estaba pagando el precio de mi autoindulgencia.
La tecnología había avanzado y hallado maneras de que mis documentos pareci!
eran aún más bonitos, y la consecuencia de ello era que todos los viejos
y feos documentos habían dejado de existir.
\layout Standard
Era - si me disculpan una pequeña y extraña fantasía durante un momento
- como si hubiera ido a alojarme en un hotel exquisitamente diseñado, poniéndom
e en manos de los antiguos maestros de la Interfaz Sensoria, me hubiera
sentado en mi habitación y hubiese escrito una historia con un bolígrafo
en papel amarillo, y al volver de la cena me hubiese encontrado con que
la doncella se había llevado mi trabajo y en su lugar había dejado una
pluma y una resma de pergamino - explicando que la habitación tenía mucho
mejor aspecto así, y era todo parte de una actualización rutinaria.
Pero escritas en aquellas hojas de papel, en impecable ortografía, habría
largas secuencias de palabras escogidas al azar del diccionario.
Espantoso, cierto, pero legalmente no podría demandar a la dirección, porque
al alojarme en ese hotel había dado mi consentimiento para ello.
Había entregado mis credenciales de morlock y me había convertido en un
eloi.
\layout Chapter
Linux
\layout Standard
A finales de los 80 y principios de los 90 pasé un montón de tiempo programando
para Macintosh, y al final decidí pagar varios cientos de dólares por un
producto de la Apple llamado el Macintosh Programmer's Workshop, o MPW.
MPW tenía competidores, pero era incuestionablemente el mejor sistema de
desarrollo de software para el Mac.
Los propios ingenieros de la Apple solían escribir código Macintosh con
él.
Puesto que MacOS era con mucho el sistema operativo más desarrollado tecnológic
amente en aquel momento, y puesto que Linux ni siquiera existía todavía,
y puesto que éste era el programa que usaba de hecho el equipo de ingenieros
creativos de élite de la Apple, tenía grandes expectativas.
Venía en un taco de diskettes de un pie de lato, así que tuve tiempo para
que mi emoción creciera durante el interminable proceso de instalación.
La primera vez que inicié MPW, probablemente me esperaba algún tipo de
quisquilloso muestrario multimedia.
Por el contrario, era austero, casi hasta el punto de resultar intimidatorio.
Era una ventana corrediza en la que se podía escribir texto simple, sin
formato.
El sistema interpretaba entonces esas líneas de texto como comandos, y
trataba de ejecutarlos.
\layout Standard
Era, en otras palabras, un teletipo de vidrio ejecutando una interfaz de
línea de comandos.
Venía con todo tipo de comandos crípticos pero potentes, que podían invocarse
tecleando sus nombres, y que sólo gradualmente aprendí a usar.
Sólo unos pocos años después, cuando empecé a enredar con Unix, comprendí
que la interfaz de línea de comandos encarnada en MPW era una recreación
de Unix.
\layout Standard
En otras palabras, lo primero que habían hecho los hackers de Apple cuando
habían montado MacOS - posiblemente antes de haberlo montado - había sido
recrear la interfaz de Unix, para poder hacer algún trabajo útil.
En aquel momento, mi mente no daba para entender esto, pero en lo que concernía
a los hackers de Apple, la muy pregonada Interfaz Gráfica de Usuario del
Mac era un impedimento, algo a evitar incluso antes de que el aparatito
saliera siquiera al mercado.
\layout Standard
Incluso antes de que mi Powerbook fallara y destruyera miy gran archivo
en julio de 1995, había habido señales de peligro.
Un viejo amigo mío, que crea y lleva compañías de alta tecnología en Boston,
había desarrollado un producto comercial usando el Macintosh.
Básicamente el Mac funcionaba como terminal gráfico de alto rendimiento,
escogido por su bonita interfaz de usuario, dando al usuario acceso a una
gran base de datos de informacion gráfica almacenada en una red de ordenadores
mucho más potentes, pero menos enfocados hacia el usuario.
Este tipo era la segunda persona que llamó mi atención sobre el Macintosh,
por cierto, y a mediados de los 80 compartíamos la emoción de ser expertos
en alta tecnología, usar la tecnología Apple en un mundo de tontainas usuarios
de DOS.
Las primeras versiones del sistema de amigo funcionaros bien, pero cuando
se unieron varias máquinas a la red, empezaron a producirse misteriosos
fallos; a veces todo el sistema sencillamente se detenía.
E! ra uno de esos errores que no podían reproducirse fácilmente.
Finalmente se dieron cuenta de que estos fallos del sistema se producían
cada vez que un usuario, buscando algo en los menús, mantenía el botón
del ratón pulsado durante más de dos segundos.
\layout Standard
Básicamente, el MacOs sólo podía hacer una cosa por vez.
Desplegar un menú en la pantalla es una cosa.
Así que cuando de desplegaba un menú, el Macintosh no era capaz de hacer
nada más hasta que el usuario indeciso soltaba el botón.
\layout Standard
Esto no es algo tan terrible en una máquina de un solo usuario y un solo
proceso (aunque es una cosa bastante mala), pero es un desastre en una
máquina que forma parte de una red, porque formar parte de una red conlleva
algún tipo de interacción continua de bajo nivel con otras máquinas.
Al no responder a la red, el Mac provocó un fallo en todo el sistema.
\layout Standard
Para trabajar con otros ordenadores, y con diferentes tipos de hardware,
un sistema operativo ha de ser incomparablemente más potente que MS-DOS
y que el MacOs original.
El único modo de conectarse con Internet que merece la pena tomarse en
serio es PPP, el Protocolo Punto-a-Punto, que (no importan los detalles)
convierte a su ordenador - temporalmente - en un miembro de pleno derecho
de la Internet Global, con su propia dirección única, y diversos privilegios,
poderes, y responsabilidades.
Técnicamente, significa que su máquina ejecuta el protocolo TCP/IP, que,
brevemente, se basa en el envío de paquetes de datos, en ningún orden en
particular, y en momentos impredecibles, siguiendo un inteligente y elegante
conjunto de reglas.
Pero enviar un paquete de datos es una cosa, así que un sistema operativo
que sólo pueda hacer una cosa por vez no puede formar parte de l! a Internet
y hacer otra cosa simultáneamente.
Cuando se inventó TCP/IP, ejecutarlo era un honor reservado a los Ordenadores
Serios - mainframes y miniordenadores de alta potencia usados en contextos
técnicos y comerciales -, así que el protocolo está diseñado con el presupuesto
de que cada ordenador que lo usa es una máquina seria, capaz de hacer muchas
cosas a la vez.
Hablando pronto y mal, una máquina Unix.
Ni MacOS ni MS-DOS se construyeron originalmente pensando en eso, así que
cuando Internet se puso caliente, hubo que llevar a cabo cambios radicales.
\layout Standard
Cuando mi PowerBook me partió el corazón, y cuando Word dejó de reconocer
mis antiguos archivos, me pasé a Unix.
La alternativa obvia a MacOS habría sido Windows.
En realidad yo no tenía nada contra Microsoft, ni contra Windows.
Pero ya resultaba bastante obvio que los antiguos sistemas operativos de
PC estaban funcionando más allá de sus posibilidades y lo mostraban, así
que tal vez era mejor evitarlos hasta que hubieran aprendido a caminar
y mascar chicle al mismo tiempo.
\layout Standard
El cambio tuvo lugar un día particular en el verano de 1995.
Llevaba un par de semanas en San Francisco, usando mi PowerBook para trabajar
en un documento.
El documento era demasiado grande para caber en un solo diskette, así que
no había realizado ninguna copia desde que salí de casa.
El PowerBook falló y borró todo el archivo.
\layout Standard
Sucedió justo cuando salía a visitar una compañía llamada Electric Communities,
que en aquella época estaba en Los Altos.
Me llevé mi PowerBook conmigo.
Mis amigos en Electric Communities eran usuarios de Mac que tenían todo
tipo de software para desborrar archivos y recuperar datos perdidos en
fallos de disco, y estaba seguro de que podría recobrar la mayor parte
del archivo.
\layout Standard
Resultó que dos utilidades diferentes para la recuperación de datos por
fallo del Mac fueron incapaces de hallar rastro alguno de que mi archivo
había existido alguna vez.
Estaba completa y sistemáticamente borrado.
Peinamos el disco duro bloque por bloque, y encontramos fragmentos disjuntos
de incontables archivos antiguos, descartados y olvidados, pero nada de
lo que yo quería.
El trasquilón metafórico fue especialmente brutal ese día.
Fue algo así como ver cómo la chica de la que llevas diez años enamorado
se mata en un accidente de tráfico, y luego estar presente en su autopsia,
para darte cuenta de que bajo la ropa y el maquillaje era sólo carne y
hueso.
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Debí de vagar por los pasillos de la Electric Communities en una especie
de fuga jungiana primaria, porque en aquel momento sucedieron tres cosas
extrañamente sincrónicas.
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\labelwidthstring 00.00.0000
1.
Randy Farmer, cofundador de la compañía, llegó en una visita rápida con
su familia - estaba recuperándose de una operación en la espalda en aquel
momento.
Traía noticias candentes: Hoy han masterizado Windows 95.
Lo que esto quería decir era que el nuevo sistema operativo de Microsoft
había sido colocado hoy en un disco compacto especial conocido como el
master dorado, que se usaría para sacar trillones de copias, preparando
su estruendoso lanzamiento unas pocas semanas después.
Esta noticia fue recibida con fastidio por los empleados de Electric Communitie
s, incluyendo uno que tenía la puerta del despacho llena de las viñetas
y novedades habituales, e.g.
\layout List
\labelwidthstring 00.00.0000
2.
Un cómic de Dilbert en el que Dilbert, el sufridor ingeniero de software
en una compañía, se encuentra con un hombre barbudo y peludo de cierta
edad - algo parecido a Santa Claus, pero más siniestro, y con cierta sorna.
Dilbert reconoce a este hombre, por su apariencia y efecto, como un hacker
de Unix, y reacciona con una cierta mezcla de nerviosismo, respeto, y hostilida
d.
Dilbert realiza endebles intentos por meterse con el perturbador extraño
durante un par de viñetas; el hacker de Unix le escucha con una especie
de irritante calma beatífica, y luego, en la última viñeta, mete la mano
en el bolsillo.
Ten una moneda, chico, dice, y ve a comprarte un ordenador de verdad.
\layout List
\labelwidthstring 00.00.0000
3.
El dueño de la puerta y el cómic era un tal Doug Barnes.
Era sabido que Barnes tenía ciertas opiniones heréticas sobre el tema de
los sistemas operativos.
A diferencia de la mayoría de los techies del Área de la Bahía, que adoraban
el Macintosh, considerando que era la máquina del verdadero hacker, a Barnes
le gustaba señalar que el Mac, con su arquitectura herméticamente sellada,
era de hecho hostil a los hackers, a quienes les gusta enredar y y para
los que la apertura es un dogma.
En cambio, las máquinas compatibles con IBM, que pueden montarse y desmontarse
fácilmente, eran mucho más hackeables.
\layout Standard
Así que cuando volví a casa empecé a enredar con Linux, que es una de las
muchísimas distintas implementaciones concretas del ideal abstracto y platónico
llamado Unix.
No me apetecía cambiarme a un nuevo sistema operativo, porque mis tarjetas
de crédito todavía echaban humo después de todo el dinero que me había
gastado en hardware para el Mac en el curso de los años.
Pero la gran virtud de Linux era, y es, que podía ejecutarse en exactamente
el mismo tipo de hardware que el sistema operativo de Microsoft - es decir,
el hardware más barato que existe.
Como para demostrar que esto era una gran idea, una o dos semanas después
de volver a casa pude hacerme con un ordenador entonces bastante bueno
(un 486 de 33 MHz) gratis, porque conocía a un tipo que trabajaba en una
oficina en la que estaban tirándolos.
Una vez llegué a casa, le quité la funda, metí las manos, y empecé a cambiar
las tarjetas.
Si algo no funcionaba, iba a una tienda de ordenad! ores de segunda mano,
buscaba en una cesta llena de componentes, y compraba una nueva tarjeta
por unos pocos dólares.
\layout Standard
La disponibilidad de todo este hardware barato pero efectivo fue una consecuenci
a involuntaria de decisiones que se habían tomado hacía más de una década
en IBM y Microsoft.
Cuando salió Windows, y llevó el GUI a un mercado mucho más amplio, el
régimen del hardware cambió: el precio de las tarjetas de vídeo en color
y los monitores de alta resolución empezó a caer, y sigue cayendo.
Este enfoque del hardware gratis-para-todos significó que Windows era inevitabl
emente torparrón comparado con MacOs.
Pero el GUI llevó la informática a un público tan vasto que el volumen
aumentó muchísimo y los precios se vinieron abajo.
Mientras tanto Apple, que tanto quería un sistema operativo limpio e integrado,
con el vídeo limpiamente integrado en el hardware de procesamiento, había
quedado muy por detrás en la cuota de! mercado, en parte al menos porque
su precioso hardware costaba tanto.
\layout Standard
Pero el precio que tuvimos que pagar los dueños de un Mac por una estética
y un diseño superiores no fue meramente financiero.
Había un precio cultural también, debido al hecho de que no podíamos abrir
el ordenador y enredar con él.
Doug Barnes tenía razón.
Apple, pese a su reputación de ser la opción de los hackers creativos y
contestatarios, había creado de hecho una máquina que desalentaba el hackeo,
mientras que Microsoft, considerada una perezosa tecnológica y una plagiaria,
había creado un vasto bazar de componentes sin orden ni concierto - una
sopa primordial que había acabado autoorganizándose en Linux.
\layout Chapter
La broca de agujero de los Sistemas Operativos
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Unix siempre ha estado pululando provocativamente en el trasfondo de las
guerras de los sistemas operativos, como el Ejército Ruso.
La mayor parte de la gente sólo conoce su reputación, y su reputación,
como sugiere el cómic de Dilbert, es mixta.
Pero todo el mundo parece estar de acuerdo en que si tan sólo se planteara
su actuación en serio y dejara de cederle enormes extensiones de ricos
terrenos agrícolas y cientos de miles de prisioneros de guerra a los invasores,
los aplastaría , a ellos y a cualquier otra oposición.
\layout Standard
Resulta difícil explicar cómo se ha ganado Unix este respeto sin meterse
en horrorosos detalles técnicos.
Tal vez el mello pueda explicarse contando una historia sobre brocas.
\layout Standard
La broca de agujero es una broca fabricada por la Compañía de Herramientas
de Milwaukee.
Si miran el escaparate de una típica ferretería, pueden encontrar brocas
de Milwaukee más pequeñas, pero no la broca de agujero, que es demasiado
potente y cara para usuarios domésticos.
La broca de agujero no tiene el diseño en forma de pistola de la barata
broca doméstica.
Es un cubo de metal sólido con un mango que sale por un lado y una protuberanci
a en otro.
El cubo contiene un motor eléctrico desconcertantemente potente.
Se puede sostener el mango y apretar el gatillo con el índice, pero a menos
que se sea excepcionalmente fuerte no se puede controlar el peso de la
broca de agujero con una mano; hay que sujetarla con ambas manos.
Para compensar el contra-torque de la broca de agujero, se usa un mango
adicional (que va dado), que se atornilla en uno u otro lado del cubo de
hierro, dependiendo de si se usa la m! ano izquierda o derecha para apretar
el gatillo.
Este mango no es esbelto y ergonómico como lo sería en una broca doméstica.
Es simplemente un pedazo de cañería galvanizada normal de un pie de largo,
con un agujero en un extremo, con un mango de goma negra en el otro.
Si lo pierdes, simplemente vas a la tienda de fontanería local y comprar
otro pedazo de cañería.
\layout Standard
Durante los ochenta hice algo de albañilería.
Un día, otro obrero apoyó una escalera contra la fachada del edificio que
estábamos construyendo, subió al segundo piso, y uso la broca de agujero
para hacer un agujero en el muro exterior.
En algún momento, la broca se atascó el muro.
La broca de agujero, siguiendo su único imperativo, siguió funcionando.
Giró el cuerpo del obrero como una muñeca de trapo, haciendo que tirara
la escalera.
Por suerte, se mantuvo agarrado a la broca de agujero, que permaneció encajada
en el muro, y simplemente colgó de ella y pidió ayuda hasta que vino alguien
y puso de nuevo la escalera.
\layout Standard
Yo mismo usé una broca de agujero para hacer muchos agujero a través de
remaches, lo cual hice como una picadora pica coliflor.
También la usé para hacer unos pocos agujeros de seis pulgadas de diámetro
en un viejo techo de escayola.
Introduje una nueva sierra, subí al segundo piso, metí la mano por entre
las recientes juntas del suelo, y empecé a cortar el techo del primer piso.
Allí donde mi broca doméstica las había pasado canutas para hacer girar
el enorme hierro, y se había detenido a la menor obstrucción, la broca
de agujero rotaba con la estúpida consistencia de un planeta giratorio.
Cuando la sierra ganó velocidad, la broca de agujero giró sobre sí misma
y me hizo girar a mí también, aplastando una de mis manos entre el mango
de acero y una junta, produciendo unas pocas laceraciones, cada una rodeada
por una amplia corona de carne magullada.
También dobló la propia sierra, aunque no tanto como para que no pudiera
volver a usarla.
Tras unos pocos encontronazos parecid! os, cada vez que tenía que usar
la broca de agujero mi corazón empezaba a latir con terror atávico.
\layout Standard
Pero nunca le eché la culpa a la broca de agujero; me eché la culpa a mí
mismo.
La broca de agujero es peligrosa porque hace exactamente lo que se le pide
que haga.
No se ve constreñida por las limitaciones físicas inherentes a una broca
barata, ni por los cierres de seguridad que puede incluir un fabricante
temeroso de las responsabilidades penales en un producto doméstico.
El peligro no está en la máquina misma, sino en la incapacidad del usuario
de contemplar todas las consecuencias de las instrucciones que le da.
\layout Standard
Una herramienta más pequeña también es peligrosa, pero por razones completamente
distintas: trata de dar lo que se le pide, y falla de un modo que resulta
impredecible y casi siempre indeseable.
Pero la broca de agujero es como el genio de las antiguos cuentos de hadas,
que lleva a cabo las instrucciones de su amo literalmente, con precisión
y un poder ilimitado, a menudo con desastrosas consecuencias imprevistas.
\layout Standard
Antes de la broca de agujero, solía examinar el surtido de brocas en las
ferreterías de un modo que consideraba sensato, desechando los modelos
más pequeños y levantando los grandes y caros apreciativamente, deseando
poder permitirme una de aquellas bellezas.
Ahora las miro a todas con tal desdén que ni siquiera considero que sean
brocas de verdad - meramente juguetes diseñados para explotar las tendencias
delirantes de urbanitas que quieren creer que han comprado una herramienta
de verdad.
Sus estuches de plástico, cuidadosamente diseñados y testados en grupos
diana para transmitir una sensación de solidez y potencia, me parecen asquerosa
mente frágiles y baratos, y me avergüenzo de haber picado alguno vez y comprado
tales menudencias.
\layout Standard
No resulta difícil imaginar qué aspecto tendría el mundo para alguien que
hubiese sido criado por constructores y que nunca hubiese usado más boca
que la broca de agujero.
Tal persona, al ver la mejor y más cara broca de una ferretería, ni siquiera
la reconocería como tal.
Por el contrario, puede que la confundiera con un juguete de niños, o con
una especie de destornillador motorizado.
Si el vendedor o confuso urbanita se refiriera a ello como una broca, se
reiría y les diría que estaban equivocados - sencillamente, se habían confundid
o con la terminología.
Su interlocutor se marcharía irritado, y probablemente bastante a la defensiva
en lo tocante a su sótano lleno de vistosas herramientas baratas, peligrosas,
y coloridas.
\layout Standard
Unix es la broca de agujero de los sistemas operativos, y los hackers de
Unix, como Doug Barnes y el tipo del cómic de Dilbert y muchas otras personas
que pueblan Silicon Valley, son como hijos de constructores que se criaron
usando sólo brocas de agujero.
Podrían usar los sistemas operativos de Apple/Microsoft para escribir cartas,
jugar a videojuegos, o llevar las cuentas, pero no consiguen tomarse esos
sistemas operativos en serio.
\layout Chapter
La tradición oral
\layout Standard
Unix es difícil de aprender.
El proceso de aprenderlo tiene múltiples pequeñas epifanías.
Lo típico es estar a punto de inventar una herramienta o utilidad necesaria
cuando te das cuenta de que alguien ya la inventó, y la incorporó, y eso
explica algún extraño archivo o directorio que viste pero que nunca comprendist
e realmente antes.
\layout Standard
Por ejemplo, hay un comando (un pequeño programa, parte del sistema operativo)
llamado whoami, que permite preguntarle al ordenador quién cree que eres
- en una máquina Unix, siempre entras bajo un nombre, ¡posiblemente, incluso
el tuyo! - con qué archivos puedes trabajar, o qué software puedes usar,
depende de tu identidad.
Cuando empecé a usar Linux, tenía una máquina no de red en mi sótano, con
sólo una cuenta de usuario, así que cuando me apercibí del comando whoami
me pareció ridículo.
Pero cuando entras como una persona, puedes usar temporalmente un pseudónimo
para acceder a diferentes archivos.
Si tu ordenador está conectado a Internet, puedes entrar en otros ordenadores
siempre que tengas un nombre de usuario y una contraseña.
En ese momento la máquina distante no difiere en nada de la que tienes
justo delante de ti.
Estos cambios de identidad y localización pueden anidarse unos dentro de
otros, con muchas capas, incluso si no se está haciendo nada criminal.
Cuando t! e olvida de quién eres y dónde estás, el comando whoami es indispensa
ble.
Yo lo uso todo el tiempo.
\layout Standard
Los sistemas de archivos de las máquinas Unix tienen todos la misma estructura
general.
En los sistemas operativos endebles, se pueden crear directorios (carpetas)
y ponerles nombres como Frodo o Mis Cosas y ponerlos más o menos donde
a uno le dé la gana.
Pero en Unix el nivel más alto - la raíz - del sistema de archivos siempre
es designado por el carácter único |/| y siempre contiene el mismo conjunto
de directorios de nivel superior:|/usr /etc /var /bin /proc /boot /home
/root /sbin /dev /lib /tmp| y cada uno de estos directorios típicamente
tiene su propia estructura distintiva de subdirectorios.
Fíjense en el uso obsesivo de abreviaturas y en cómo se evitan las mayúsculas;
se trata de un sistema inventado por gente a la que el desorden repetitivo
por stress es lo que la silicosis a los mineros.
Los nombres largos se desgastan hasta convertirse en colillas de tres letras,
como guijarros pulidos por el río.
\layout Standard
Éste no es el lugar para tratar de explicar por qué existe cada uno de los
anteriores directorios, y qué contiene.
Al primero todo parece obscuro; pero, parece deliberadamente obscuro.
Cuando empecé a usar Linuz, estaba acostumbrado a poder crear directorios
donde quisiera y a darles los nombres que me apeteciera.
Con Unix se puede hacer eso, por supuesto (eres libre de hacer lo que quieras),
pero a medida que se adquiere experiencia con el sistema se llega a comprender
que los directorios listados antes se crearon por las mejores razones y
que la vida de uno será mucho más fácil si se sigue el juego (dentro de
|/home|, por cierto, uno tiene mucha libertad ilimitada).
\layout Standard
Cuando este tipo de cosa ha sucedido varios cientos o miles de veces, el
hacker comprende por qué Unix es como es, y está de acuerdo en que no podría
ser lo mismo de ningún otro modo.
Es este tipo de aculturación lo que les da a los hackers de Unix su confianza
en el sistema, y la actitud de reposada, inamovible, irritante superioridad
que reflejaba el cómic de Dilbert.
Windows 95 y MacOS son productos, diseñados por ingenieros al servicio
de compañías específicas.
Unix, en cambio, no es tanto un producto como una historia oral escrupulosament
e compilada de la subcultura hacker.
Es nuestra épica de Gilgamesh.
\layout Standard
Lo que hacía que las antiguas épicas como la de Gilgamesh resultaran tan
potentes y tan logevas era que eran cuerpos vivientes de narrativa que
mucha gente se sabía de memoria, y contaban una y otra vez - añadiendo
sus propios adornos cuando les apetecía.
Los malos adornos no gustaban, los buenos eran retomados por otras personas,
pulidos, mejorados, y con el tiempo se incorporaban a la historia.
De igual modo, Unix es conocido, amado y comprendido por tanto hackers
que puede recrearse a partir de cero cuando alguien lo necesita.
Esto resulta muy difícil de entender para la gente acostumbrada a pensar
en los sistemas operativos como cosas que tienen que ser compradas.
\layout Standard
Muchos hackers han lanzado reimplementaciones más o menos exitosas del ideal
de Unix.
Cada una lleva nuevos adornos.
Algunos mueren rápidamente, otros se funden con innovaciones semejantes
y paralelas creadas por diferentes hackers que atacaban el mismo problema,
otros se adoptan e incorporan a la épica.
Así, Unix ha crecido lentamente alrededor de un meollo simple y ha adquirido
un complejidad y asimetría a su alrededor que es orgánica, como las raíces
de un árbol, o las ramificaciones de una arteria coronaria.
Comprenderlo se parece más a la anatomía que a la física.
\layout Standard
Durante al menos un año, antes de mi adopción de Linux, había oído hablar
de él.
Personas creíbles y bien informadas me decían que unos cuantos hackers
habían construido una implementación de Unix que podía descargarse gratuitament
e de Internet.
Durante mucho tiempo no pude tomarme la idea en serio.
Era como oír rumores de que uno grupo de entusiastas de las maquetas de
cohetes habían creado un Saturno V completamente funcional intercambiando
planos por la Red y enviándose mutuamente válvulas y alerones.
\layout Standard
Pero es cierto.
Normalmente el mérito de Linux se atribuye a su tocayo humano, un tal Linus
Torvalds, un finlandés que inició el asunto en 1991, cuando usó algunas
de las herramientas de GNU para escribir el principio de un núcleo Linux
que pudiera ejecutarse en hardware compatible con PC.
Y ciertamente Torvalds merece todo el crédito que se le ha dado, y mucho
más.
Pero no podría haberlo conseguido él solo, como tampoco habría podido Richard
Stallman.
Para escribir el código, Torvalds tuvo que tener herramientas de desarrollo
baratas pero potentes, y obtuvo éstas del proyecto GNU de Stallman.
\layout Standard
Y tenía un hardware barato en que escribir ese código.
El hardware barato es algo mucho más difícil de lograr que el software
barato; una sola persona (Stallman) puede escribir software y colgarlo
en la Red de modo gratuito, pero para fabricar hardware que hay que tener
toda una infrastructura industrial, lo cual no es barato ni de lejos.
Realmente, el único modo de hacer que el hardware resulte barato es sacar
un número increíble de copias, de tal modo que el precio por unidad acabe
cayendo.
Por las razones ya explicadas, Apple no tiene ninguna gana de ver cómo
cae el precio del hardware.
La única razón por la que Torvalds tenía hardware barato era Microsoft.
\layout Standard
Microsoft se negó a entrar en el negocio del hardware, insistiendo en hacer
que su software pudiera ejecutarse en hardware que cualquiera podía fabricar,
y creó así las condiciones de mercado que permitieron que los precios del
hardware cayeran en picado.
Al tratar de comprender el fenómeno Linux, pues, tenemos que contemplar
no a un único innovador, sino una especie de extraña Trinidad: Linus Torvalds,
Richard Stallman, y Bill Gates.
Elimínese cualquiera de estos tres, y Linux no existiría.
\layout Chapter
Shock de Sistema Operativo
\layout Standard
Los jóvenes estadounidenses que dejan su gran país homogéneo y visitan otra
parte del mundo típicamente sufren varios grados de shock cultural: primero,
inmenso asombro.
Luego un acercamiento tentativo a las costumbres, cocina, sistemas públicos
de circulación y retretes del nuevo país, lo cual lleva a un breve periodo
de confianza fatua en que son expertos instantáneos en el nuevo país.
A medida que continua la visita, empieza la morriña, y el viajero empieza
a apreciar, por primera vez, cuánto daba por sentado en casa.
Al mismo tiempo, empieza a resultar obvio que las propias culturas y tradicione
s son esencialmente arbitrarias; conducir por la derecha, por ejemplo.
Cuando el viajero vuelve a casa y hace de la experiencia, puede haber aprendido
bastante más sobre los Estados Unidos que sobre el país que fueron a visitar.
\layout Standard
Por los mismos motivos, merece la pena probar Linux.
Ciertamente, es un país extraño, pero no hay por qué vivir ahí; una breve
estancia basta para experimentar el gusto del lugar y - lo cual es más
importante - revelar todo lo que se da por sentado, y todo lo que se podría
haber hecho de modo distinto, en Windows o MacOS.
\layout Standard
No se puede probar sin instalarlo.
Con cualquier otro sistema operativo, instalarlo sería una transacción
sencilla: a cambio de dinero, una compañía te daría un CD-ROM, y ya está.
Pero hay un montón de cosas subsumidas bajo ese tipo de transacción, y
hay que verlas y diferenciarlas.
\layout Standard
En Estados Unidos nos gustan los tratos simples y las transacciones sin
complicaciones.
Si vas a Egipto y, pongamos, tomas un taxi en algún sitio, te conviertes
en parte de la vida del taxista; se niega a aceptar tu dinero porque rebajaría
vuestra amistad, te sigue por la ciudad, y llora como un crío cuando te
metes en el taxi de otro.
Acabas por conocer a sus hijos en algún momento, y tienes que ingeniártelas
para hallar algún modo de compensarle sin insultar su honor.
Es agotador.
A veces simplemente quieres tomar un taxi como en Manhattan.
\layout Standard
Pero para tener un sistema de estilo estadounidense, en el que puedes salir,
parar un taxi, y ya está, tiene que haber todo un aparato de licencias,
inspectores, comisiones, etc.
- lo cual está muy bien siempre que los taxis sean baratos y siempre puedas
llamar a uno.
Cuando el sistema no funciona de alguna manera, resulta misterioso y enervantes
y convierte a personas habitualmente razonables en teóricos de la conspiración.
Pero cuando el sistema egipcio se viene abajo, se viene abajo de forma
transparente.
No puedes tomar un taxi, pero aparecerá el sobrino del taxista, a pie,
para explicarte el problema y disculparse.
\layout Standard
Microsoft y Apple hacen las cosas al estilo de Manhattan, con una vsta complejid
ad ocutla tras el muro de la interfaz.
Linux hace las cosas al estilo de Egipto, con una vasta complejidad desperdigad
a por todo el paisaje.
Si acabas de llegar de Manhattan, tu primer impulso será llevarte las manos
a la cabeza diciendo ¡Esto es de locos! ¿Por qué narices no os comportáis
como es debido?.
Pero esto no te granjeará más amigos en Linuxlandia de lo que lo haría
en Egipto.
\layout Standard
Se puede extraer Linux del aire mismo, por así decir, descargando los archivos
adcuados y poniéndolos en los lugares adecuados, pero posiblemente no más
de unos pocos cientos de personas en el mundo podrían crean un sistema
Linux funcional de ese modo.
Lo que realmente se necesita es una distribución de Linux, lo cual quiere
decir un conjunto preempaquetado de archivos.
Pero las distribuciones son una cosa distinta de Linux per se.
\layout Standard
Linux per se no es un conjunto específico de unos y ceros, sino una subcultura
autoorganizada de la Red.
El resultado final de sus elucubraciones colectivas es un vasto cuerpo
de código fuente, casi todo escrito en C (el lenguaje de programación dominante
).
El código fuente es sencillamente un programa de ordenador escrito y editado
por algún hacker.
Si está en /C/, el nombre del archivo probablemente llevará |.c| o |.cpp|
al final, dependiendo del dialecto empleado; si está en otro lenguaje llevará
otro sufijo.
A menudo, este tipo de archivos pueden encontrarse en un directorio con
el nombre |/src|, que es la abreviatura hebraica del hacker para source,
fuente.
\layout Standard
Los archivos fuente son inútiles para el ordenador, y de poco interés para
la mayoría de usuarios, pero tienen una enorme significación cultural y
política, porque Microsoft y Apple los mantienen en secreto, mientras que
Linux los hace públicos.
Son las joyas de la familia.
Son el tipo de cosa que en los thrillers de Hollywood se usa como McGuffin:
el núcleo de la bomba de plutonio, los planos de alto secreto, el maletín
lleno de documentos financieros, el microfilm.
Si los archivos fuente de Windows o MacOS se hicieran públicos en la Red,
esos sistemas operativos se volverían gratuitos, como Linux - sólo que
no tan buenos, porque no habría nadie para arreglar los fallos y responder
a las preguntas.
Linux es software de fuente abierta (open source), lo cual sencillamente
quiere decir que cualquiera puede obtener copias de sus archivos de código
fuente.
\layout Standard
Un ordenador no necesita código fuente más de lo que lo necesita usted;
necesita código objeto.
Los archivos de código objeto típicamente llevan el sufijo |.o| y son ilegibles
para todo el mundo salvo unos pocos humanos altamente extraños, porque
consisten en unos y ceros.
En consecuencia, este tipo de archivo normalmente aparece en un directorio
con el nombre |/bin|, por binario.
\layout Standard
Los archivos fuente son sencillamente archivos de texto ASCII.
ASCII denota un modo particular de codificar las letras en patrones de
bits.
En un archivo ASCII, cada carácter tiene ocho bits para él solito.
Esto crea un alfabeto potencial de 256 caracteres distintos, dado que ocho
dígitos binarios pueden formar ese número de patrones únicos.
En la práctica, por supuesto, nos limitamos a las letras y dígitos familiares.
Los patrones de bits empleados para representar esas letras y dígitos son
los mismos que se introducían físicamente agujereando la cinta de papel
de mi teletipo del instituto, que a su vez eran los mismos que había usado
antes la industria telegráfica durante décadas.
Los archivos de texto ASCII, en otras palabras, son telegramas, y como
tales no tienen adornos tipográficos.
Pero por eso mismo son eternos, porque el código nunca cambia, y universales,
porque todo software de edición y procesamiento de textos jamás escrito
conoce este código.
\layout Standard
Por tanto, se puede usar cualquier software para crear, editar, o leer archivos
de código fuente.
Los archivos de código objeto, entonces, son creados a partir de estos
archivos fuente por un software llamado compilador, y son convertidos en
una aplicación funcional por otro software llamado enlazador.
\layout Standard
La triada de editor, compilador, y enlazador, tomados juntos, constituye
el núcleo de un sistema de desarrollo de software.
Ahora es posible gastarse un montón de dinero en sistemas de desarrollo
envueltos en plástico, con preciosas interfaces gráficas de usuario y diversas
mejoras ergonómicas.
En algunos casos puede que hasta resulte un modo bueno y razonable de gastar
el dinero.
Pero en este lado de la carretera, por así decir, el mejor software es
a menudo el gratuito.
Editor, compilador y enlazador son a los hackers lo que ponies, estribos,
y arcos y flechas eran a los mongoles.
Los hackers viven a caballo, y hackean sus propias herramientas incluso
mientras las usan para crear nuevas aplicaciones.
Resulta bastante inconcebible que herramientas superiores de hacking pudieran
haber sido creadas en una hoja en blanco por ingenieros informáticos.
Incluso aunque fueran los ingenieros más inteligentes del mundo, se verían
sencillamente superados.
\layout Standard
En el mundo de GNU/Linux hay dos grandes programas de edición de textos:
el minimalista /vi/ (conocido en algunas implementaciones como elvis) y
el maximalista /emacs/.
Yo uso emacs, que puede considerarse un procesador de textos termonuclear.
Fue creado por Richard Stallman; y con esto ya está todo dicho.
Está escrito en Lisp, que es el único lenguaje de ordenador que es hermoso.
Es colosal, y sin embargo sólo edita archivos de texto ASCII, lo cual significa
: nada de fuentes, nada de negrita, nada de subrayado.
En otras palabras, las horas que dedicaron los ingenieros, en el caso de
Windows, a cosas como la fusión de correo, y la capacidad de incrustar
películas de dos horas en memorándums de empresa, se dedicaron, en el caso
de emacs, con intensidad maníaca al engañosamente simple problema de editar
texto.
Si eres un escritor profesional - i.e.
si otra persona está siendo pagada para preocuparse de cómo se formatean
e imprimen tus palabras - emacs hace sombra a cualquier otro software de
edición más o menos del mismo modo que el sol de mediodía hace sombra a
las estrellas.
No sólo es mayor y más luminosos; sencillamente hace que todo lo demás
se desvanezca.
Para la configuración de la página se puede usar TeX: hay un vasto corpus
de información tipográfica escrito en C y también disponible de modo gratuito
en la Red.
\layout Standard
Podría decir un montón de cosas sobre emacs y TeX, erpo ahora mismo trato
de contar una historia acerca de cómo instalar de hecho Linux en el ordenador.
El enfoque de pura supervivencia sería descargarse un editor como emacs,
y las herramientas GNU - el compilador y el enlazador - que son tan pulidas
y elegantes como emacs.
Equipado con esto, uno ya puede empezar a descargar archivos de código
fuente en ASCII (|/src|) y a compilarlos en archivos de código objeto binario
(|/bin|) ejecutables por el ordenador.
Pero para llegar siquiera a este punto - para ejecutar emacs, por ejemplo
- hay que tener Linux instalado y funcionando en el ordenador.
E incluso un sistema operativo mínimo de Linux requiere miles de archivos
binarios actuando en concierto, dispuestos y vinculados para que lo hagan.
\layout Standard
Por tanto, diversas entidades se han ocupado de crear distribuciones de
Linux.
Por extender algo más la analogía con Egipto, estas entidades se parecen
algo a los guías turísticos que te reciben en el aeropuerto, hablan tu
idioma, y te ayudan con el shock cultural inicial.
Si uno es egipcio, claro, se puede ver del otro modo; los guías turísticos
existen para evitar que los brutos extranjeros se metan en las mezquitas
haciendo las mismas preguntas una y otra y otra vez.
\layout Standard
Algunos de estos guías turísticos son organizaciones comerciales, como Red
Hat Software, que fabrica una distribución llamada Red Hat que tiene un
cierto aire comercial.
En la mayoría de casos metes un CD-ROM de Red Hat en el PC, lo inicias,
y él solito maneja todo lo demás.
Así como el guía turístico egipcio esperará algún tipo de compensación
por sus servicios, hay que pagar por las distribuciones comerciales.
En la mayoría de los casos no cuestan casi nada y merece la pena.
\layout Standard
Yo uso una distribución llamada Debian (la palabra es una contracción de
Deborah e Ian), que es no-comercial.
Está organizada (o más bien debiera decir se ha organizado) siguiendo las
mismas líneas que Linux en general, esto es, consiste en voluntarios que
colaboran en la Red, casa uno responsable de cuidar de un pedazo distinto
del sistema.
Estas personas han dividido Linux en diversos paquetes, que son archivos
comprimidos que pueden descargarse a un sistema Linux de Debian ya en funcionam
iento, luego se abren y descomprimen usando una aplicación gratuita de instalaci
ón.
Por supuesto, como tal, Debian no tiene rama comercial - no tiene mecanismo
de distribución.
Se pueden descargar todos los paquetes de Debian por Internet, pero la
mayoría de la gente prefiere tenerlos en CD-ROM.
Diversas compañías se han ocupado de meter todos los actuales paquetes
de Debian en CD-ROMs y venderlos.
Yo compré el mío de Linux Systems Labs.
Un conjunto ! de tres discos, que contenía Debian completo, me costó menos
de tres dolares.
Pero (y ésta es una distinción importante) ni un centavo de esos tres dólares
va a parar a ninguno de los programadores que codificaron Linux, ni a los
empaquetadores de Debian.
Va a parar a Linux Systems Labs y no paga el software ni los paquetes,
sino el coste de imprimir los CD-ROMs.
\layout Standard
Toda distribución de Linux encarna algún truco más o menos astuto para evitar
el proceso normal de encendido y hacer que cuando el ordenador arranque
se organice no como un PC ejecutando Windows, sino como un huésped que
ejecuta Unix.
Esto resulta algo alarmante la primera vez que se ve, pero es completamente
inofensivo.
Cuando se inicia un PC, lleva a cabo una pequeña autocomprobación de rutina,
realizando un inventario de los discos y memoria disponibles, y luego empieza
a buscar un disco desde el que arrancar.
En cualquier ordenador Windows normal, ese disco será el disco duro.
Pero si el sistema está bien configurado, primero buscará un diskette o
un disco de CD-ROM, y arrancará a partir de ése si está disponible.
\layout Standard
Linux explota esta rendija en las defensas.
El ordenador percibe un disco de inicio en la disquetera o el drive del
CD-ROM, carga el código objeto de ese disco, y ciegamente empieza a ejecutarlo.
Pero no es código de Microsoft o Apple, es código Linux, así que en este
punto el ordenador se empieza a comportar de un modo muy distinto al acostumbra
do.
Empiezan a aparecer mensajes crípticos en pantalla.
Si se hubiera iniciado desde un sistema operativo comercial, en este momento
se vería un dibujito de Bienvenido a MacOS, o una pantalla llena de nubes
en el cielo azul, y el logo de Windows.
Pero con Linux aparece un largo telegrama impreso en crudas letras blancas
en una pantalla negra.
No hay ningún mensaje de bienvenida.
La mayor parte del telegrama tiene el semiescrutable aire amenazante de
los graffitis.
\layout Standard
|Dec 14 15:04:15 theRev syslogd 1.3-3#17: restart.
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: klogd 1.3-3, log source = /proc/kmsg started.
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Loaded 3535 symbols from /System.map.
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Symbols match kernel version 2.0.30.
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: No module symbols loaded.
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Intel MultiProcessor Specification v1.4 Dec
14 15:04:15 theRev kernel: Virtual Wire compatibility mode.
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: OEM ID: INTEL Product ID: 440FX APIC at:
0xFEE00000 Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Processor #0 Pentium(tm) Pro
APIC version 17 Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Processor #1 Pentium(tm)
Pro APIC version 17 Dec 14 15:04:15 theRev kernel: I/O APIC #2 Version
17 at 0xFEC00000.
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Processors: 2 Dec 14 15:04:15 theRev kernel:
Console: 16 point font, 400 scans Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Console:
colour VGA+ 80x25, 1 virtual console (max 63) Dec 14 15:04:15 theRev kern!
el: pcibios_init : BIOS32 Service Directory structure at 0x000fdb70 Dec
14 15:04:15 theRev kernel: pcibios_init : BIOS32 Service Directory entry
at 0xfdb80 Dec 14 15:04:15 theRev kernel: pcibios_init : PCI BIOS revision
2.10 entry at 0xfdba1 Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Probing PCI hardware.
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Warning : Unknown PCI device (10b7:9001).
Please read include/linux/pci.h Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Calibrating
delay loop..
ok - 179.40 BogoMIPS Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Memory: 64268k/66556k
available (700k kernel code, 384k reserved, 1204k data) Dec 14 15:04:15
theRev kernel: Swansea University Computer Society NET3.035 for Linux 2.0
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: NET3: Unix domain sockets 0.13 for Linux
NET3.035.
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Swansea University Computer Society TCP/IP
for NET3.034 Dec 14 15:04:15 theRev kernel: IP Protocols: ICMP, UDP, TCP
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Checking 386/387 coupling...
Ok, fpu using exception ! 16 error reporting.
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Checking 'hlt' instruction...
Ok.
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Linux version 2.0.30 (root@theRev) (gcc version
2.7.2.1) #15 Fri Mar 27 16:37:24 PST 1998 Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Booting
processor 1 stack 00002000: Calibrating delay loop..
ok - 179.40 BogoMIPS Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Total of 2 processors
activated (358.81 BogoMIPS).
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Serial driver version 4.13 with no serial
options enabled Dec 14 15:04:15 theRev kernel: tty00 at 0x03f8 (irq = 4)
is a 16550A Dec 14 15:04:15 theRev kernel: tty01 at 0x02f8 (irq = 3) is
a 16550A Dec 14 15:04:15 theRev kernel: lp1 at 0x0378, (polling) Dec 14
15:04:15 theRev kernel: PS/2 auxiliary pointing device detected -- driver
installed.
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: Real Time Clock Driver v1.07 Dec 14 15:04:15
theRev kernel: loop: registered device at major 7 Dec 14 15:04:15 theRev
kernel: ide: i82371 PIIX (Triton) on PCI bus 0 function 57 Dec 1! 4 15:04:15
theRev kernel: ide0: BM-DMA at 0xffa0-0xffa7 Dec 14 15:04:15 theRev kernel:
ide1: BM-DMA at 0xffa8-0xffaf Dec 14 15:04:15 theRev kernel: hda: Conner
Peripherals 1275MB - CFS1275A, 1219MB w/64kB Cache, LBA, CHS=619/64/63
Dec 14 15:04:15 theRev kernel: hdb: Maxtor 84320A5, 4119MB w/256kB Cache,
LBA, CHS=8928/15/63, DMA Dec 14 15:04:15 theRev kernel: hdc: , ATAPI CDROM
drive Dec 15 11:58:06 theRev kernel: ide0 at 0x1f0-0x1f7,0x3f6 on irq 14
Dec 15 11:58:06 theRev kernel: ide1 at 0x170-0x177,0x376 on irq 15 Dec
15 11:58:06 theRev kernel: Floppy drive(s): fd0 is 1.44M Dec 15 11:58:06
theRev kernel: Started kswapd v 1.4.2.2 Dec 15 11:58:06 theRev kernel: FDC
0 is a National Semiconductor PC87306 Dec 15 11:58:06 theRev kernel: md
driver 0.35 MAX_MD_DEV=4, MAX_REAL=8 Dec 15 11:58:06 theRev kernel: PPP:
version 2.2.0 (dynamic channel allocation) Dec 15 11:58:06 theRev kernel:
TCP compression code copyright 1989 Regents of the University of California
Dec 15 11:58:06 theRev! kernel: PPP Dynamic channel allocation code copyright
1995 Caldera, Inc.
Dec 15 11:58:06 theRev kernel: PPP line discipline registered.
Dec 15 11:58:06 theRev kernel: SLIP: version 0.8.4-NET3.019-NEWTTY (dynamic
channels, max=256).
Dec 15 11:58:06 theRev kernel: eth0: 3Com 3c900 Boomerang 10Mbps/Combo
at 0xef00, 00:60:08:a4:3c:db, IRQ 10 Dec 15 11:58:06 theRev kernel: 8K
word-wide RAM 3:5 Rx:Tx split, 10base2 interface.
Dec 15 11:58:06 theRev kernel: Enabling bus-master transmits and whole-frame
receives.
Dec 15 11:58:06 theRev kernel: 3c59x.c:v0.49 1/2/98 Donald Becker http://cesdis.gs
fc.nasa.gov/linux/drivers/vortex.html Dec 15 11:58:06 theRev kernel: Partition
check: Dec 15 11:58:06 theRev kernel: hda: hda1 hda2 hda3 Dec 15 11:58:06
theRev kernel: hdb: hdb1 hdb2 Dec 15 11:58:06 theRev kernel: VFS: Mounted
root (ext2 filesystem) readonly.
Dec 15 11:58:06 theRev kernel: Adding Swap: 16124k swap-space (priority
-1) Dec 15 11:58:06 theRev kernel: EXT2-fs warning: maximal mou! nt count
reached, running e2fsck is recommended Dec 15 11:58:06 theRev kernel: hdc:
media changed Dec 15 11:58:06 theRev kernel: ISO9660 Extensions: RRIP_1991A
Dec 15 11:58:07 theRev syslogd 1.3-3#17: restart.
Dec 15 11:58:09 theRev diald[87]: Unable to open options file /etc/diald/diald.o
ptions: No such file or directory Dec 15 11:58:09 theRev diald[87]: No device
specified.
You must have at least one device! Dec 15 11:58:09 theRev diald[87]: You
must define a connector script (option 'connect').
Dec 15 11:58:09 theRev diald[87]: You must define the remote ip address.
Dec 15 11:58:09 theRev diald[87]: You must define the local ip address.
Dec 15 11:58:09 theRev diald[87]: Terminating due to damaged reconfigure.|
\layout Standard
Las únicas partes de esto que resultan legibles para las personas normales
son los mensajes de error y las advertencias.
Y sin embargo, es notable que Linux no se detiene, o se viene abajo, cuando
encuentra un error; escupe un gemido quejumbroso, abandona los procesos
dañados, y sigue adelante.
Decididamente, esto no era así en las primeras versiones de los sistemas
operativos de Apple y Microsoft, por el sencillo motivo de que un sistema
operativo que no es capaz de andar y mascar chicle a la vez no puede recobrarse
de los errores.
Buscar y solucionar errores requiere un proceso aparte que corra en paralelo
al que ha fallado.
Una especie de superego, si lo prefieren, que mantiene vigilados a los
demás y entra en acción cuando uno se desvía.
Ahora que MacOS y Windows pueden hacer más de una cosa a la vez se les
da mucho mejor tratar con los errores que antes, pero no se aproximan siquiera
a Linux o los demás sistemas Unix en este aspecto; y su mayor complejidad
les ha hecho ! vulnerables a nuevos tipos de error.
\layout Chapter
Falibilidad, enmienda, redención, confianza, y otros arcanos conceptos técnicos
\layout Standard
Linux no es capaz de tener políticas centralmente organizadas que dicten
cómo escribir mensajes de error y documentación, así que cada programador
escribe los suyos propios.
Habitualmente están en inglés, aunque montones de programadores Linux son
europeos.
Frecuentemente son graciosos.
Siempre son honestos.
Si ha ocurrido algo malo porque el software sencillamente todavía no está
acabado, o porque el usuario fastidió algo, lo dirán con todas las letras.
La interfaz de línea de comandos facilita que los programas escupan pequeños
comentarios, advertencias, y mensajes aquí y allí.
Incluso si una aplicación está implosionando como un submarino dañado,
habitualmente puede seguir lanzando un pequeño mensaje de S.O.S.
A veces, cuando se deja de trabajar con un programa y se cierra, uno se
encuentra con que ha dejado detrás una serie de advertencias y mensajes
de error no muy graves en la ventas de la interfaz de línea de comandos
desde la que se ejecutó.
Como si el software te co! ntara cómo le iba mientras trabajabas con él.
\layout Standard
La documentación, en Linux, viene en la forma de páginas man (abreviatura
de manual.
Se puede acceder a ellas bien mediante un GUI |(xman)| o desde la línea
de comandos |(man)|.
Ésta es una muestra de la página |man| de un programa llamado |rsh|:
\layout Standard
Detener señales detener sólo el proceso rsh local; esto es posiblemente
erróneo, pero actualmente demasiado difícil de solucionar por razonas demasiado
complicadas para explicarlas aquí.
\layout Standard
Las páginas |man| contienen un montón de material parecido, que suena como
las murmuraciones de pilotos pugnando con los mandos de aviones averiados.
La sensación general es la de miles de monumentales pero obscura pugnas
vistas a la luz paralizante de un estroboscopio.
Cada programador está tratando con sus propios obstáculos y fallos; está
demasiado ocupado solucionándolos, y mejorando el software, para explicar
las cosas en detalle o tener elaboradas pretensiones.
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En la práctica casi nunca se encuentra un fallo serio en Linux.
Cuando se encuentra, es casi siempre en el software comercial (varios vendedore
s comercializan software que funciona en Linux).
El sistema operativo y sus programas fundamentales de utilidad son demasiado
importantes para contener fallos serios.
Llevo ejecutando Linux cada día desde finales de 1995 y he visto cómo muchos
programas de aplicaciones caían pasto de las llamas, pero nunca he visto
que el sistema operativo se venga abajo.
Nunca.
Ni una sola vez.
Hay unos cuanto sistemas Linux que llevan meses o años funcionando continuament
e y trabajando duro sin necesidad de reiniciar.
\layout Standard
Los sistemas operativos comerciales tienen que adoptar la misma postura
oficial hacia los errores que tenían los países comunistas frente a la
pobreza.
Por razones de doctrina, no resultaba posible admitir que la pobreza era
un serio problema en los países comunistas, porque la idea misma del comunismo
era erradicar la pobreza.
Igualmente, las compañías de sistemas operativos comerciales como Apple
o Microsoft no pueden ir por ahí admitiendo que su software tiene errores
y se cae todo el rato, no más de lo que Disney puede emitir comunicados
de prensa firmando que el ratón Mickey es un actor disfrazado.
\layout Standard
Esto es un problema, porque los errores existen y suceden.
Cada pocos meses Bill Gates trata de hacer una demostración de un nuevo
producto de Microsoft ante un gran público sólo para que le reviente en
las narices.
Los distribuidores de sistemas operativos comerciales, como consecuencia
directa de ser comerciales, se ven forzados a adoptar la posición groseramente
tosca de que los errores son raras aberraciones, habitualmente la culpa
de otro, y por tanto no merece la pena hablar de ello en detalle.
Esta postura, que todo el mundo sabe que es absurda, no se limita a comunicados
de prensa y campañas publicitarias.
Constituye el modo mismo en que estas compañías hacen negocios y se relacionan
con sus clientes.
Si la documentación estuviera bien escrita, mencionaría fallos, errores,
y caídas del sistema en cada página.
Si los sistemas de ayuda en línea que vienen con estos sistemas operativos
reflejaran la experiencia y preocupaciones de sus usuarios, estarían dedicados
básica! mente a instrucciones acerca de cómo tratar con los fallos y errores
del sistema.
\layout Standard
Pero esto no sucede.
Las compañías de accionistas son maravillosos inventos que nos han dado
muchos excelentes bienes y servicios.
Se les dan bien muchas cosas.
Admitir el fracaso no es una de ellas.
Diablos, ni siquiera admiten fallos menores.
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Por supuesto, este comportamiento no es tan patológico en una compañía como
lo sería en un ser humano.
La mayoría de la gente hoy en día entiende que los comunicados de prensa
de las empresas se lanzan para quedar bien con los accionistas de la compañía,
no para ilustrar al público.
A veces los resultados de esta deshonestidad institucional pueden ser espantoso
s, como en el caso del tabaco y el amianto.
En el caso de los distribuidores de sistemas operativos comerciales no
es nada así, por supuesto; solamente es irritante.
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Algunos podrían argüir que la irritación de los consumidores, con el tiempo,
se convierte en una especie de placa endurecida que puede ocultar un serio
deterioro, y que la honestidad podría ser así la mejor política a largo
plazo; el jurado aún tiene que decidir acerca de esto en el mercado de
los sistemas operativos.
El negocio se está expandiendo lo bastante rápido como para que siga siendo
mucho mejor tener miles de millones de clientes crónicamente irritados
que millones de clientes contentos.
\layout Standard
La mayoría de administradores de sistemas que conozco que trabajan siempre
con Windows NT están de acuerdo en que cuando tiene un fallo hay que reiniciarl
o, y cuando se fastidia en serio el único modo de arreglarlo es reinstalar
el sistema operativo desde el principio.
O al menos éste es el único modo que conocen de arreglarlo, lo cual viene
a ser lo mismo.
Es muy posible que los ingenieros de Microsoft tengan un montón de información
privilegiada sobre cómo arreglar el sistema cuando va mal, pero si lo tienen,
no parecen estar transmitiendo el mensaje a ninguno de los administradores
de sistema que yo conozca.
\layout Standard
Debido a que Linux no es comercial - porque es, de hecho, gratuito, así
como bastante difícil de obtener, instalar, y operar - no tiene que mantener
ninguna pretensión acerca de su fiabilidad.
En consecuencia, es mucho más fiable.
Cuando algo falla en Linux, el error es detectado y discutido vivamente
de inmediato.
Cualquiera con los conocimientos técnicos necesarios puede ir derecho al
código fuente y señalar el origen del error, que es rápidamente solucionado
por el hacker que fuera responsable de ese programa en particular.
\layout Standard
Por lo que yo sé, Debian es la única distribución de Linux que tiene su
propia constitución |(http://www.debian.org/devel/constitution)|, pero lo
que realmente me convenció fue su impresionantes base de datos de errores
|(http://www.debian.org/Bugs)|, que es una especie de Archivo de Indias interacti
vo del error, la falibilidad, y la redención.
Es la simplicidad misma.
Cuando tuve un problema con Debian a principios de enero de 1997, mandé
un mensaje describiendo el problema a |submit@bugs.debian.org|.
De inmediato, a mi problema se le asignó un número de informe de fallo
|(#6518)| y un nivel de gravedad (las opciones disponibles eran crítico,
grave, importante, normal, arreglado, y lista de deseos) y se reenvió a
las listas de correo por las que merodea la gente de Debian.
En veinticuatro horas había recibido cinco emails que me decían cómo solucionar
el problema: dos de Norteamérica, dos de Europa, y uno de Australia.
Todos estos! emails me daban la misma sugerencia, que funcionó, e hizo
que mi problema se desvaneciera.
Pero al mismo tiempo se envió una transcripción de este intercambio a la
base de datos de fallos de Debian, de tal modo que si otros usuarios tenían
el mismo problema más adelante, podrían buscar y hallar la solución sin
tener que realizar un nuevo y redundante informe de fallo.
\layout Standard
Compárese esto con la experiencia que tuve cuando traté de instalar Windows
NT 4.0 en el mismo ordenador cerca de diez meses después, a finales de 1997.
El programa de instalación sencillamente se detuvo a mitad del proceso
sin emitir ningún mensaje de error.
Fue al sitio web de Microsoft y traté de buscar documentos de ayuda que
abordasen mi problema.
El motor de búsqueda no funcionaba en absoluto; no hizo nada.
Ni siquiera me dio un mensaje que me dijera que no funcionaba.
\layout Standard
Al final decidí que mi placa madre debía de ser defectuosa; era una marca
y modelo ligeramente inusuales, y NT no soportaba tantas placas madres
como Linux.
Siempre ando buscando excusas, por muy endebles que sean, para comprar
nuevo hardware, así que compré una nueva placa madre compatible con Windows
NT, lo cual quería decir que llevaba el logotipo de Windows NT impreso
en la caja.
La instalé en mi ordenador, inicié Linux, y traté de instalar Windows NT
de nuevo.
De nuevo, la instalación falló sin ningún mensaje de error y ninguna explicació
n.
Para entonces ya habían transcurrido un par de semanas y pensé que tal
vez el motor de búsqueda en el sitio web de Microsoft estaría funcionando.
Lo intenté, pero seguía sin funcionar.
\layout Standard
Así que creé una nueva cuenta de ayuda Microsoft, e informé del incidente.
Di el número de ID de mi producto cuando me lo pidieron, y empecé a seguir
las instrucciones en una serie de pantallas de ayuda.
En otras palabras, estaba enviando un informe de fallo igual que en el
sistema Debian.
Solamente que la interfaz era más elegante - yo escribía mi queja en pequeños
cuadros de edición de texto en formularios web, haciéndolo todo a través
del GUI, mientras que con Debian se envía un telegrama en forma de email.
Sabía que cuando terminara de enviar el informe de fallo, se convertiría
en propiedad intelectual de Microsoft, y otros usuarios no podrían verlo.
Muchos usuarios de Linux se negarían a participar en tal proceso por motivos
éticos, pero yo quise probar como experimento.
Sin embargo, finalmente nunca pude enviar mi informe de fallo, porque la
serie! de páginas web enlazadas que estaba rellenando acabó por llevarme
a una página completamente en blanco: un callejón sin salida.
\layout Standard
Así que volví atrás, hice clic en los botones de ayuda telefónica, y acabaron
por darme un número de teléfono de Microsoft.
Cuando marqué este número, me respondió una serie de pitidos punzantes
y un mensaje grabado de la compañía de teléfonos que decía Lo sentimos,
el número que ha marcado no existe.
\layout Standard
Probé de nuevo con la página de búsqueda - seguía sin funcionar.
Luego probé PPI (Pago Por Incidente) de nuevo.
Esto me llevó a otra serie de páginas web hasta que acabé en una que decía:
Atención - no hay ninguna página web que corresponda a su petición.
\layout Standard
Probé de nuevo, y acabé llegando una pantalla de Pago Por Incidente que
decía: NO HAY INCIDENTES.
No hay ningún incidente no usado en su cuenta.
Si desea adquirir un incidente de ayuda, haga clic en OK - entonces podrá
pagar por anticipado por un incidente...
El precio por incidente era 95 dólares.
\layout Standard
El experimento empezaba a resultar bastante caro, así que renuncié a abordarlo
desde el PPI y decidí intentarlo con las preguntas frecuentes en el sitio
web de Microsoft.
Ninguna de las preguntas habituales disponibles tenía nada que ver con
mi problema, salvo una titulada Tengo problemas al instalar NT, que parecía
haber sido escrita por publicistas, no por ingenieros.
\layout Standard
Así que me rendí, y hasta el día de hoy no he instalado Windows NT en ese
ordenador.
Para mí, el camino de menor resistencia era simplemente usar Linux de Debian.
\layout Standard
En el mundo del software de fuente abierta, los informes de fallo son una
información útil.
Hacerlos públicos es un servicio para los demás usuarios, y mejora el sistema
operativo.
Hacerlos públicos sistemáticamente es tan importante que personas altamente
inteligentes invierten tiempo y dinero en mantener bases de datos de fallos.
En el mundo de los sistemas operativos comerciales, sin embargo, informar
de un fallo es un privilegio por el que hay que pagar mucho dinero.
Pero si lo pagas, resulta que el informe de fallo debe ser confidencial
- ¡de otro modo, cualquiera puede beneficiarse de tus noventa y cinco pavos!
Y sin embargo, nada impide a los usuarios de NT de montar su propia base
de datos de fallos pública.
\layout Standard
Éste es, en otras palabras, otro rasgo del mercado de sistemas operativos
que sencillamente carece de sentido a menos que se examine en su contexto
cultural.
Lo que Microsoft está vendiendo a través del Pago Por Incidente no es tanto
un apoyo técnico como la ilusión continuada de que sus clientes están llevando
a cabo una especie de transacción racional de negocios.
Es una especie de tasa rutinaria de mantenimiento para sostener la fantasía.
Si la gente quisiera realmente un sistema operativo sólido, usarían Linux,
y si realmente quisieran apoyo técnico encontrarían un modo de obtenerlo;
los clientes de Microsoft quieren otra cosa.
\layout Standard
En el momento en que escribo esto (enero de 1999), la base de datos de Debian
Linux contiene cerca de 32000 fallos.
Casi todos fueron solucionados hace mucho tiempo.
Hay doce fallos críticos todavía en pie, el más antiguo de los cuales fue
enviado hace 79 días.
Hay 20 fallos graves en pie, el más antiguo de los cuales tiene 1166 días.
Hay 48 fallos importantes y cientos de fallos normales y menos importantes.
\layout Standard
Igualmente, BeOS (al que llegaré en un momento) tiene su propia base de
datos de errores (http://www.be.com/developers/bugs/index.html) con su propio
sistema de clasificación, incluyendo tales categorías como No Es Un Fallo,
Característica Reconocida, y No Se Puede Arreglar.
Algunos de estos fallos no son nada más que hackers de Be desfogándose,
y se clasifican como Input Reconocido.
Por ejemplo, encontré uno que se envío el 30 de diciembre de 1998.
Está en mitad de una larga lista de fallos, entre uno llamado El ratón
funciona de modo muy raro y otro llamado El cambio de marco BView no afecta
si BView no va unida a una BWindow.
\layout Standard
Éste se titula R4: A BeOS le falta una cabeza de turco megalómana para centrar
y mantener bajo control la furia del programador , y dice lo siguiente:Be
Status: Input Reconocido BeOS Versión: R3.2 Componente: desconocido
\layout Standard
Descripción Completa: El BeOS necesita un megalómano egomaníaco sentado
en su trono para darle un personaje humano que a todo el mundo le encante
odiar.
Sin esto, el BeOS languidecerá en el ámbito impersonificable de los sistemas
operativos que la gente nunca consigue manejar.
Se puede juzgar el éxito de un sistema operativo no por la calidad de sus
características, sino por lo infames y detestados que son sus líderes.
\layout Standard
Creo que esto es un efecto colateral de la camaradería entre programadores
en condiciones penosas.
Después de todo, a la desdicha le encanta la compañía.
Creo que hacer que el BeOS sea menos accesible conceptualmente y mucho
menos fiable requerirá que los programadores se unan, desarrollando el
tipo de comunidad en la que los extraños se hablan, algo así como en un
supermercado antes de una enorme tormenta de nieve.
\layout Standard
Siguiendo el mismo programa, probablemente resulte necesario desplazar el
cuartel general del BeOS a un clima mucho menos agradable.
El incomodo ambiental general generará esta actitud, y verdaderamente no
hay mejor receta para el éxito.
Yo sugeriría Seattle, pero creo que ya está ocupado.
Podría intentarse Washington DC, pero definitivamente no un sitio como
San Diego o Tucson.
\layout Standard
Por desgracia, el sistema de informes de fallo de Be elimina los nombres
de las personas que informan de los fallos (¿para protegerles de la venganza?),
así que no sé quién escribió esto.
\layout Standard
Así que pareciera que estoy pregonando la superioridad técnica y moral de
Debian Linux.
Pero como casi siempre sucede en el mundo de los sistemas operativos, es
más complicado.
Tengo Windows NT instalado en otro ordenador, y el otro día (enero de 1999),
cuando tuve un problema con él, decidí probar con la ayuda técnica de Microsoft
otra vez.
Esta vez el motor de búsqueda sí que funcionaba (aunque para llegar a él
tuve que identificarme como avanzado).
Y en vez de darme unas inútiles preguntas habituales, localizó cerca de
doscientos documentos (yo estaba usando unos criterios de búsqueda muy
vagos) que eran obviamente informes de fallos - aunque se llamaban de otro
modo.
Microsoft, en otras palabras, tiene montado un sistema que es funcionalmente
equivalente a la base de datos de fallos de Debian.
Tiene un aspecto diferente, claro, pero contiene datos técnicos y no disimula
la existencia de errores.
\layout Standard
Como he explicado, vender sistemas operativos por dinero es una posición
bastante insostenible, y el único modo en que Apple y Microsoft lo consiguen
es llevando los avances tecnológicos adelante lo más agresivamente que
pueden, y haciendo que la gente crea en, y pague por, una imagen particular:
en el caso de Apple, la de un librepensador creativo, y en el caso de Microsoft
la del respetable tecnoburgués.
Igual que la Disney, están haciendo dinero vendiendo una interfaz, un espejo
mágico.
Tiene que ser estar pulido y perfecto o toda la ilusión se arruinará y
el plan de negocios se desvanecerá como un espejismo.
\layout Standard
En consecuencia, hasta hace poco la gente que escribía manuales y creaba
sitios web de apoyo técnico al cliente para sistemas operativos comerciales
se veía impedida, por los departamentos legales o de RP de sus empresas,
de admitir, aunque fuera indirectamente, que el software podría contener
fallos o que la interfaz podría sufrir el problema del doce parpadeante.
No podían tratar las dificultades reales de los usuarios.
Los manuales y sitios web eran por tanto inútiles, y hacían que incluso
los usuarios seguros de sí mismos en el terreno técnico se preguntaran
si se estaban volviendo sutilmente locos.
\layout Standard
Cuando Apple tiene este tipo de comportamiento corporativo, uno quiere creer
que realmente lo hacen lo mejor que pueden.
Todos queremos darle a Apple el beneficio de la duda, porque el malvado
Bill Gates les hizo morder el polvo, y porque tienen unas buenas RP.
Pero cuando lo hace Microsoft, uno casi no puede evitar convertirse en
un paranoico de las conspiraciones.
¡Obviamente, no están ocultando algo! ¡Y además son tan poderosos! ¡Están
tratando de volvernos locos!
\layout Standard
Este modo de tratar con los clientes está tomando directamente del totalitarismo
centroeuropeo de mediados del siglo XX.
A uno le vienen los adjetivos kafkiano y orwelliano a la mente.
No podía durar, no más que el Muro de Berlín, así que ahora Microsoft tiene
un base de datos de fallos públicamente disponible.
Se llama de otro modo, y lleva un rato encontrarla, pero está ahí.
\layout Standard
En otras palabras, se han adaptado a la estructura de dos niveles eloi /
morlock de la sociedad tecnológica.
Si eres un eloi instalas Windows, sigues las instrucciones, esperas que
todo vaya bien, y sufres mudamente cuando se rompe.
Si eres un morlock vas al sitio web, le dices que eres avanzado, encuentras
la base datos de fallos, y obtienes la verdad directamente de algún anónimo
ingeniero de Microsoft.
\layout Standard
Pero una vez que Microsoft ha dado este paso, surge la cuestión, de nuevo,
de si tiene algún sentido estar en el negocio de los sistemas operativos
en absoluto.
Los clientes pueden estar dispuestos a pagar 95 dólares por informar a
Microsoft de un problema si, a cambio, les dan un consejo que ningún otro
usuario va a obtener.
Esto tiene el útil efecto secundario de mantener a los usuarios mutuamente
alienados, lo cual contribuye a mantener la ilusión de que los fallos son
raras aberraciones.
Pero una vez que los resultados de esos informes de fallo están abiertamente
disponibles en el sitio web de Microsoft, todo cambia.
Nadie va a soltar 95 dólares por informar de un problema cuando lo más
probable es que algún otro tipo ya lo haya hecho, y las instrucciones para
solucionar el fallo aparezcan de forma gratuita en un sitio web público.
Y a medida que crece el tamaño de la base de datos de fallos, acaba convirtiénd
ose en una clara admisión, por parte de Microsoft, que sus sis! temas operativos
tienen tantos fallos como los de sus competidores.
Eso no es ninguna vergüenza; como mencioné, la base de datos de fallos
de Debian contiene 32000 informes hasta ahora.
Pero pone a Microsoft al mismo nivel que los demás y hace mucho más difícil
que sus clientes - que quieren creer - crean.
\layout Chapter
Memento Mori
\layout Standard
Una vez que el ordenador Linux ha terminado de escupir su telegrama de inicio
en jerga, me insta a que introduzca un nombre de usuario y una contraseña.
En este momento la máquina todavía está ejecutando la interfaz de línea
de comandos, con letras blancas sobre fondo negro.
No hay ventanas, menús, ni botones.
No responde al ratón; ni siquiera sabe que el ratón está ahí.
En este punto, sin embargo, ya es posible ejecutar un montón de software.
Emacs, por ejemplo, existe tanto en versión de interfaz de línea de comandos
como de GUI (de hecho, hay dos versiones GUI, que reflejan algún cisma
doctrinal entre Richard Stallman y algunos hackers que se hartaron de él).
Lo mismo puede decirse de muchos otros programas Unix.
Muchos no tienen siquiera un GUI, y muchos de los que o tienen pueden ejecutars
e desde la línea de comandos.
\layout Standard
Por supuesto, dado que mi ordenador sólo tiene una pantalla, sólo puedo
ver una línea de comandos, así que puede que crean que sólo puedo interactuar
con un programa cada vez.
Pero si mantengo apretada la tecla |Alt| y luego puelso el botón de función
|F2| en lo alto de mi teclado, aparece otra pantalla negra vacía que me
pide que dé mi nombre de usuario y contraseña.
Puedo entrar e iniciar otro programa, luego pulsar |Alt-F1| y regresar
a la primera pantalla, que sigue haciendo loquequiera que estuviera haciendo
cuando la dejé.
O puedo pulsar |Alt-F3| y entrar en otra pantalla, y una cuarta, y una
quinta.
En una de estas pantallas puedo entrar como yo mismo, en otra como root
(el administrador del sistema), y en otra puedo entrar en un ordenador
distinto a través de Internet.
\layout Standard
Cada una de estas pantallas se llama, en jerga Unix, un |tty|, que es la
abreviatura de teletipo.
Así que cuando uso mi sistema Unix de este modo regreso a esa pequeña habitació
n en el Instituto de Ames donde escribí mi primer código hace veinticinco
años, excepto que el |tty| es más silenciosos y rápido que un teletipo,
y es capaz de ejecutar un software incomparablemente superior, tal como
emacs o las herramientas de desarrollo de GNU.
\layout Standard
Resulta fácil (fácil por el estándar de Unix, no el de Apple/Microsoft)
configurar un ordenadro Unix de tal modo que vaya directamente a un GUI
cuando lo inicies.
De este modo, nunca se ve una pantalla |tty|.
Yo todavía hago que el mío inicie en este pantalla de teletipo, blanco
sobre negro, como un memento mori computacional.
Solía estar de moda que los escritores tuvieran un cráneo humano sobre
su escritorio como recordatorio de su mortalidad, de que todo era vanidad.
La pantalla |tty| me recuerda que lo mismo sucede con las elegantes interfaces
de usuario.
\layout Standard
El X Windows System, que es el GUI de Unix, ha de ser capaz de ejecutarse
en cientos de tarjetas de vídeo diferentes con diferentes chips, memoria,
y buses de placa madre.
Igualmente, hay cientos de tipos distintos de monitores en el mercado nuevo
y usado, cada uno con diferentes especificaciones, así que probablemente
haya más de un millón de combinaciones posibles de tarjeta y monitor.
Lo único que todas tienen en común es que funcionan en modo VGA, que es
la vieja pantalla de línea de comandos que se ve durante unos pocos segundos
al iniciar Windows.
Así que Linux siempre inicia en VGA, con una interfaz de teletipo, porque
al principio no tiene ni idea de qué tipo de hardware está conectado al
ordenador.
Para ir más! allá del teletipo hasta el GUI, hay que decirle a Linux exactament
e qué tipo hardware hay.
Si te equivocas, obtendrás una pantalla en blanco en el mejor de los casos,
y en el peor, podrías destruir de hecho el monitor enviándole señales que
no puede manejar.
\layout Standard
Cuando empecé a usar Linux, esto había que hacerlo a mano.
Una vez me pasé casi un mes tratando de hacer que monitor rebelde funcionara,
y llené la mayor parte de un cuaderno con notas garabateadas cada vez más
desesperadas.
Hoy en día, la mayor parte de las distribuciones Linux incluyen un programa
que automáticamente examina y configura el sistema, así que instalar X
Windows es casi tan fácil como instalar un GUI de Apple/Microsoft.
La información crucial va a un archivo (un archivo de texto ASCII, naturalmente
) llamado |XF86Config|, al que merece la pena echar un vistazo incluso aunque
la distribución lo cree automáticamente.
Para la mayor parte de la gente parece una serie de ensalmos crípticos
sin sentido - y ésa era la idea de mirarlo.
Un sistema Apple/Microsoft tiene que tener la misma in! formación para
lanzar su GUI, pero posiblemente está escondida en las profundidades, o
probablemente esté en un archivo que ni siquiera puede abrir y leer un
editor de textos.
Todos los archivos importante que hacen que los sistemas Linux funcionen
están a la vista.
Siempre son archivos de texto ASCII, así que no hace falta herramientas
especiales para leerlos.
Se pueden mirar siempre que se quiera, lo cual es bueno, y se puede enredar
con ellos y volver el sistema completamente disfuncional, lo cual ya no
es tan bueno.
\layout Standard
En cualquier caso, asumiendo que mi archivo |XF86Config| file esté tal cual,
introduzco el comando |startx| para iniciar X Windows System.
La pantalla queda en blanco durante un minuto, el monitor emite extraños
ruidos chirriantes, luego se reconstituye como un escritorio gris en blanco
con un cursos de ratón en el medio.
Al mismo tiempo inicia el gestor de ventanas.
X Windows es software de bastante bajo nivel; proporciona la infrastructura
para un GUI, y es una infrastrucutra pesada e industrial.
Pero no trabaja con ventanas.
Eso lo maneja otra categoría de la aplicación colocada encima de X Windows,
llamada gestor de ventanas.
Hay varios disponibles, todos gratuitos, por supuesto.
El clásico es (Tom's Window Manager, el Gestor de Ventanas de Tom) pero
hay una variante más pequeña y supuestamente más eficiente llamada |fvwm|,
que es la que yo uso.
Le teng! o el ojo echado a un gestor de ventanas completamente diferente
llamado |Enlightenment|, que puede ser el producto tecnológico más elegante
que haya visto nunca, puesto que (a) es para Linux, (b) es gratuito, (c)
está siendo desarrollado por un número muy pequeño de hackers obsesos,
y (d) tiene un aspecto asombrosamente estiloso; es el tipo de gestor de
ventanas que podría aparecer en el trasfondo de una película de Alien.
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En cualquier caso, el gestor de ventanas funciona como un intermediario
entre X Windows y el software que se esté usando.
Dibuja los bordes de las ventanas, los menús, y demás, mientras las aplicacione
s dibujan el contenido de las ventanas.
Las aplicaciones pueden ser de cualquier tipo: editores de texto, navegadores
web, paquetes gráficos, o utilidades como un reloj o una calculadora.
En otras palabras, a partir de este punto, da la sensación de haber pasado
a un universo paralelo bastante parecido al familiar universo de Apple
o Microsoft, pero ligera y ubicuiamente diferente.
El principal programa gráfico en Apple/Microsoft es Adobe Photoshop, pero
en Linux es algo llamado El GIMP.
En vez de Microsoft Office, se puede comprar algo llamado ApplixWare.
Hay muchos paquetes de software comercial, tales como Mathematica, Netscape
Communicator, y Adobe Acrobat, disponibles en versión Linux, y según cómo
se configure el gestor de ventanas se puede hacer que tengan el mismo aspec!
to y se comporten igual que lo harían en MacOS o Windows.
\layout Standard
Pero hay un tipo de ventana que verán en Linux GUI que es raro o inexistente
en otros sistemas operativos.
Estas ventanas se llaman |xterm| y no contienen nada más que líneas de
texto - esta vez, texto nego sobre fondo blanco, aunque se pueden cambiar
los colores.
Cada ventana |xterm| es una interfaz de línea de comandos en sí misma -
un |tty| en una ventana.
Así que incluso cuando se está en pleno modo GUI, se puede seguir hablando
con el ordenador Linux a través de una interfaz de línea de comandos.
\layout Standard
Hay mucho buen software de Unix que no tiene GUIs en absoluto.
Esto puede deberse al hecho de que se desarrolló antes de que X Windows
estuviera disponible, o porque las personas que lo escribieron no querían
sufrir todo el agobio de crear un GUI, o sencillamente porque no lo necesitaban.
En cualquier caso, esos programas pueden invocarse introduciendo sus nombres
en la línea de comandos de una ventana xterm.
El comando |whoami|, mencionado antes, es un buen ejemplo.
Hay otro llamado |wc| (word count, recuento de palabras) que sencillamente
devuelve el número de líneas, palabras y caracteres en un archivo de texto.
\layout Standard
La capacidad de ejecutar este programitas de utilidades en la línea de comandos
es una gran virtud de Unix, y una que es improbable que dupliquen los sistemas
operativos de GUI puro.
El comando |wc|, por ejemplo, es el tipo de cosa que resulta fácil de escribir
con una interfaz de línea de comandos.
Probablemente no consiste más que de una pocas líneas de código, y un programad
or listo probablemente podría escribirlo en una sola línea.
En forma compilada sólo ocupa unos pocos bytes de espacio de disco.
Pero el código requerido para darle una interfaz gráfica de usuario a ese
programa probablemente tendría cientos o incluso miles de líneas, dependiendo
del capricho del programador.
Compilado en un software ejecutable, tendría un montón de código GUI.
Sería lento de iniciar y ocuparía un montón ! de memoria.
Este esfuerzo sencillamente no valdría la pena, así que |wc| nunca se escribirí
a como un programa independiente.
Los usuarios tendrían que esperar a que el recuento de palabras viniera
incluido en un paquete de software comercial.
\layout Standard
Los GUIs tienden a imponer un montón de código superfluo al software, incluso
al más pequeño, y este plus cambia completamente el entorno de programación.
Las pequeñas utilidades ya no merecen la pena escribirse.
Esta funciones tienden a ser aglutinadas en paquetes más amplios de software.
A medida que los GUIs se vuelven más complejos, e imponen más y más código
superfluo, esta tendencia se vuelve omnipresente, y los paquetes de software
se hacen cada vez más colosales; a partir de cierto punto empiezan a fusionarse
, como Microsoft Word y Excel y PowerPoint se fundieron en Microsoft Office:
un enorme Corte Inglés de software al borde de una ciudad llenas de tiendecitas
en quiebra.
\layout Standard
Es una analogía injusta, porque cuando una tiendecita quiebra significa
que un tendero ha cerrado el negocio.
Por supuesto, nada de eso ocurre cuando |wc| queda subsumido en uno de
los incontables elementos del menú de Microsoft Word.
El único inconveniente real es la pérdida de flexibilidad para el usuario,
pero es una pérdida que la mayoría de clientes obviamente no nota o no
les importa.
EL inconveniente más serio del enfoque Corte Inglés es que la mayoría de
usuarios sólo quieren o necesitan una pequeña parte de lo que contienen
estos gigantescos paquetes de software.
El resto es basura, peso muerto.
Y sin embargo, el usuario en el cubículo de al lado tendrá opiniones completame
nte distintas acerca de qué es útil y qué no lo es.
\layout Standard
La otra cosa importante que hay que mencionar aquí es que Microsoft ha incluido
una característica verdaderamente elegante en el paquete Office: un paquete
de programación en Basic.
Basic es el primer lenguaje de ordenador que aprendí, allá cuando usaba
la cinta de papel y el teletipo.
Usando la versión de Basic que viene incluida en Office uno puede escribir
sus propias utilidades que saben cómo interactuar con todos los enredos,
mariconaditas, lacitos y pompones de Office.
Basic es más fácil de usar que los lenguajes usados habitualmente en la
programación Unix de línea de comandos, y Office ha llegado a muchas, muchas
más personas que las herramientas GNU.
Así que es bastante posible que esta característica de Office acabe por
engendrar mucho más hacking que GNU.
\layout Standard
Pero ahora estoy hablando del software de aplicaciones, no de sistemas operativo
s.
Y como he dicho, el software de aplicaciones de Microsoft tiende a ser
muy bueno.
Yo no lo uso mucho, porque no entro dentro de su mercado diana.
Si Microsoft saca alguna vez un paquete de software que yo use y me guste,
entonces será el momento de que se deshagan del stock, porque yo soy un
segmento de mercado de una persona.
\layout Chapter
La fatiga del empollón
\layout Standard
En los años que llevo trabajando con Linux he llenado tres cuadernos y medio
registrando mis experiencias.
Sólo empiezo a escribir cosas cuando estoy haciendo algo complicado, como
instalar X Windows o enredar con mi conexión de Internet, así que estos
cuadernos sólo contienen el registro de mis luchas y frustraciones.
Cuando las cosas me salen bien, trabajo feliz y contento durante muchos
meses sin anotar nada.
Así que estos cuadernos son una lectura bastante lúgubre.
Cambiar nada en Linux es cuestión de abrir varios de esos pequeños archivos
ASCII y cambiar una palabra aquí y un carácter allí, de modos que resultan
extremadamente significativos para el funcionamiento del sistema.
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Muchos de los archivos que controlan el funcionamiento de Linux no son nada
más que líneas de comando que se volvieron tan largas y complicadas que
ni siquiera los hackers de Linux podrían escribirlas correctamente.
Cuando se trabaja con algo tan potente como Linx, fácilmente se puede dedicar
toda una media hora a escribir una sola línea de comando.
Por ejemplo, el comando |find|, que buscar en todo el sistema archivos
que cumplan ciertos criterios, es fantásticamente potente y general.
Su |man| tiene once páginas, y son páginas concisas; podrían expandirse
a todo un libro.
Además, como si eso no fuera lo bastante complicado por sí mismo, siempre
se puede llevar el output de un comando Unix al input de otro igualmente
complicado.
El comando |pon|, que se usa para activar una conexión PPP con Internet,
requiere tanta información detallada que básicamente resulta imposible
lanzarlo todo desde l! a línea de comandos.
Por el contrario, se abstraen grandes pedazos de su input a tres o cuatro
archivos distintos.
Hace falta un script de marcación, que de hecho es un programita que le
dice cómo marcar el teléfono y responder a diversos sucesos; un archivo
de opciones, que lista cerca de sesenta opciones diferentes sobre cómo
instalar la conexión PPP; y un archivo de secretos, que te da información
sobre tu contraseña.
\layout Standard
Presumiblemente hay hackers cuasidivinos de Unix en algún lugar del mundo
que no tienen por qué usar estos pequeños guiones y archivos de opciones
como muleta, y que sencillamente pueden sacar líneas de comando fantásticamente
complejas sin cometer errores tipográficos y sin tener que pasarse horas
hojeando la documentación.
Pero yo no soy uno de ellos.
Como casi todos los usuarios de Linux, dependo de miles de pequeños archivos
de texto ASCII que ocultan todos esos detalles, y que a su vez están metidos
en recovecos del sistema de archivos de Unix.
Cuando quiero cambiar algo acerca del modo en que funciona mi sistema,
edito esos archivos.
Sé que si no sigo la pista de cada pequeño cambio que he realizado, no
podré hacer que el sistema funcion tras haber enredado con él.
Mantener registros escritos a mano es tedioso, por no decir algo anacrónico.
Pero es necesario.
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Probablemente me habría ahorrado un montón de dolores de cabeza trabajando
con una compañía llamada Cygnus Support, que existe para proporcionar ayuda
a los usuarios de software libre.
Pero no lo hice, porque quería ver si podía hacerlo yo solo.
La respuesta resultó ser que sí, pero por los pelos.
Y hay muchos retoques y optimizaciones que probablemente podría hacer a
mi sistema que nunca he llegado aprobar, en parte porque algunos días me
canso de ser un morlock, y en parte porque me da miedo estropear un sistema
que en general funciona bien.
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Aunque Linux me vale a mí y a muchos otros usuarios, su potencia y generalidad
son su talón de Aquiles.
Si uno sabe lo que está haciendo, puede comprar un PC barato de cualquier
tienda de ordenadores, tirar los discos de Windows que lleva incluidos,
y convertirlo en un sistema Linux de desconcertante complejidad y potencia.
Puede enchufarlo a otros doce ordenadores Linux y convertirlo en parte
de un ordenador paralelo.
Puede configurarlo de tal modo que cien personas diferentes puedan entrar
en él a través de Internet, por vía de otras tantas líneas de módem, tarjetas
Ethernet, enchufes TCP/IP, y enlaces de paquetes de radio.
Puede unirlo a media docena de monitores diferentes y jugar a DOOM con
alguien en Australia mientras sigue a satélites de comunicaciones en órbita
y controla las luces y termostatos de casa y la grabación en directo de
su webcam y na! vegar en Internet y diseñar circuitos en las demás pantallas.
Pero la potencia y complejidad del sistema - las cualidades que lo hacen
an enormemente superior en el aspecto técnico a los demás sistemas operativos
- a veces hacen que parezca demasiado formidable para el uso cotidiano.
\layout Standard
A veces, en otras palabras, sólo quiero ir a Disneylandia.
\layout Standard
Mi sistema operativo ideal sería uno que tuviera un GUI bien diseñado que
resultase fácil de instalar y usar, pero que incluyera ventanas de terminar
desde las que pudiera regresar a la interfaz de línea de comandos, y ejecutar
software GNU, cuando tuviera que hacerlo.
Hace unos pocos años, Be Inc.
inventó exactamente ese sistema operativo.
Se llama el BeOS.
\layout Chapter
Etre
\layout Standard
Muchas personas en el negocio de los ordenadores lo han pasado mal para
vérselas con Be, Incorporated, por el simple motivo de que no parece tener
ningún sentido.
Se fundó a finales de 1990, lo cual lo hace más o menos contemporáneo de
Linux.
Desde el principio se ha dedicado a crear un nuevo sistema operativo que
es, por su diseño, incompatible con todos los demás (aunque, como veremos,
es compatible con Unix en algunos aspectos muy importantes).
Si una definición de celebridad es alguien que es famoso por ser famoso,
entonces Be es una anticelebridad.
Es famoso por no ser famoso; es famoso por estar condenado.
Pero lleva condenado muchísimo tiempo.
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La misión de Be podría tener más sentido para los hackers que para otra
gente.
Para explicar por qué tengo que explicar el concepto de cruft, que, para
los que escriben código, es casi tan aberrante como una repetición innecesaria.
\layout Standard
Si han estado en San Francisco habrán visto viejos edificios que han sido
sometidos a actualizaciones sísmicas, lo cual frecuentemente significa
que se han erigido grotescas superestructuras de acero moderno alrededor
de edificios construidos, por ejemplo, en un estilo clásico.
Cuando lleguen nuevas amenazas - si tenemos otra Era Glacial, por ejemplo
- podrán construirse capas adicionales de tecnología todavía más alta,
a su vez, alrededor de éstas, hasta que el edificio original sea como una
reliquia en una catedral - un pedazo de hueso amarillentos incrustado en
media tonelada de un bonito amasijo decorativo.
\layout Standard
Se pueden tomar medidas análogas para hacer que viejos sistemas operativos
renqueantes sigan funcionando.
Se hace todo el tiempo.
Remendar un viejo sistema operativo desgastado debiera verse simplificado
por el hecho de que, a diferencia de los viejos edificios, los sistemas
operativos no tienen ningún mérito estético o cultural que les haga intrínsecam
ente dignos de salvarse.
Pero en la práctica no funciona así.
Si trabajan con un ordenador, probablemente hayan personalizado su escritorio,
el entorno en el que se sientan a trabajar cada día, y se han gastado mucho
dinero en software que funciona en ese entorno, y han dedicado mucho tiempo
a familiarizarse con el modo en que todo funciona.
Esto lleva mucho tiempo, y el tiempo es dinero.
Como ya mencioné, el deseo de simplificar las interacciones con las tecnologías
complejas a través de la interfaz, y de rodearse de enanitos de jardín
y figuritas de Lladró virtuales, es natural y omnipresente - presumiblemente
u! na reacción contra la complejidad y formidable abstracción del mundo
informático.
Los ordenadores nos dan más opciones de las que realmente queremos.
Preferimos elegir una sola vez, o aceptar la configuración por defecto
que nos dan las compañías de software, y dejar las cosas tranquilas.
Pero cuando un sistema operativo se cambia, todo se desmadra.
\layout Standard
El usuario medio de ordenador es un anticuario tecnológico al que realmente
no le gusta que las cosas cambien.
Es un profesional urbano que acaba de comprarse un precioso chalet adosado
y está poniendo los muebles y la decoración, y reorganizando las alacenas,
de tal modo que todo esté bien.
Si es necesario que una banda de ingenieros hurguen en el sótano reforzando
los cimientos para que puedan soportar la nueva bañera de hierro con patas,
y metiendo nuevos cables y tuberías en las paredes para instalar electrodomésti
cos modernos, bueno, que así sea - los ingenieros son baratos, al menos
cuando millones de usuarios de sistemas operativos se reparten el coste
de sus servicios.
\layout Standard
Igualmente, a los usuarios de ordenador les gusta tener el último Pentium,
y poder navegar por la red, sin alterar las cosas que les hacen sentir
como si supieran qué demonios está pasando.
A veces esto resulta posible, de hecho.
Añadir más RAM al sistema es un buen ejemplo de una actualización que probablem
ente no estropee nada.
\layout Standard
Por desgracia, muy pocas actualizaciones son así de pulcras y sencillas.
Lawrence Lessig, el en un tiempo Maestro Especial en el pleito antimonopolio
del Ministerio de Justicia contra Microsoft, se quejaba de que había instalado
Internet Explorer en su ordenador, y al hacerlo había perdido todas sus
páginas favoritas - su lista personales de señales que usaba para navegar
por el laberinto de Internet.
Era como si hubiera comprado un nuevo juego de llantas para su coche y
luego, al marcharse del taller, descubriera que, debido a algún inescrutable
efecto colateral, todas las señales y mapas de carreteras del mundo hubieran
sido destruidos.
Si es como la mayoría de nosotros, habría gastado un montón de esfuerzo
en compilar esa lista de favoritos.
Éste es sólo un pequeño ejemplo del tipo de problema que pueden provocar
las actualizaciones.
Los sistemas operativos viejos y desvencijados tienen valor en el sentido
básicamente negativo de que los nuevos nos hacen desear no haber n! acido.
\layout Standard
Todos los apaños y remiendos que tienen que hacer los ingenieros para proporcion
arnos los beneficios de la nueva tecnología sin forzarnos a pensar en ello,
o a cambiar nuestras costumbres, producen un montón de código que, con
el tiempo, se convierte en un gigantesco pegote de chicle, engrudo, hilo
de embalaje, y cinta aislante que rodea a todo sistema operativo.
En la jerga de los hackers, se llama cruft.
Un sistema que tiene muchas, muchas capas se describe como crufty, cruftoso.
Los hackers detestan hacer las cosas dos veces, pero cuando ven algo cruftoso,
su primer impulso es arrancarlo, tirarlo, y empezar de nuevo.
\layout Standard
Si Mark Twain volviera a San Francisco hoy y estuviera en uno de estos viejos
edificios sísmicamente restaurados, le parecería igual, con todas las puertas
y ventanas en el mismo sitio - pero si saliera a la calle, no lo reconocería.
Y - si hubiera vuelto con su ingenio intacto - podría cuestionar si había
merecido tomarse tanta molestia para salvar ese edificio.
En algún momento, hay que hacerse la pregunta: ¿merece la pena, o deberíamos
derribarlo y levantar uno bueno? ¿Deberíamos poner otra ola humana de ingeniero
s a estabilizar la Torre Inclinada de Pisa, o deberíamos sencillamente dejar
que la dichosa torre se caiga y construir una que no esté mal hecha?
\layout Standard
Como la restauración de un viejo edificio, el cruft siempre parece una buena
idea cuando se ponen las primera capas - sólo es mantenimiento rutinario,
una gestión sólida y prudente.
Este resulta especialmente cierto cuando (por así decir) nunca se baja
al sótano, ni se mira detrás del encofrado.
Pero cuando eres un hacker que se pasa todo el tiempo mirando las cosas
desde ese punto de vista, el cruft es fundamentalmente asqueroso, y no
puedes evitar querer sacarlo a golpe de escoplo.
O, mejor aún, sencillamente salir del edificio - dejar que la Torre Inclinada
de Pisa se caiga - y ponerse a construir una nueva /que no se incline/.
\layout Standard
Durante mucho tiempo, resultaba obvio a Apple, Microsoft, y sus clientes
que la primera generación de sistemas operativos GUI estaba condenada,
y que acabarían por ser desechada en favor de sistemas completamente nuevos.
A finales de los ochena y principios de los noventa, Apple realizó unos
pocos esfuerzos estériles Be, pero en vez de eso adquirieron NeXT, que
tiene un sistema operativo llamado NextStep que es de hecho una variante
de Unix.
A medida que estos esfuerzos se sucedían y fracasaban, uno detrás de otro,
los ingenieros de Apple, que eran de los mejores en la profesión, no dejaban
de añadir capas de cruft.
Estaban tratando de convertir la pequeña tostadora en una máquina multitareas
y apta para Internet, y les salió sorprendentemente bien durante cierto
tiempo - algo así como el héroe de una película que cruza un río en la
selva saltando sobre los lomos de los cocodrilos.
Pero en el mundo real los cocodrilos terminan por acaba! rse, o pisas a
uno realmente listo.
\layout Standard
Hablando de lo cual, Microsoft abordó el mismo problema de un modo considerablem
ente más ordenado creando un nuevo sistema operativo llamado Windows NT,
que está explícitamente pensado para ser un competidor directo de Unix.
NT quiere decir New Technology, Nueva Tecnología, lo cual podría leerse
como un rechazo del cruft.
Y de hecho NT tiene la reputación de ser mucho menos cruftosos de lo que
acabó siendo MacOS; en un momento dado la documentación necesaria para
escribir código en el Mac llenaba algo así como 24 carpetas.
Windows 95 era, y Windows 98 es, cruftoso porque tienen que ser retroactivament
e compatibles con los anteriores sistemas operativos de Microsoft.
Linux trata con el problema del cruft del mismo modo en que los esquimales
trataban con sus jubilados: si insistes en usar viejas versiones de software
Linux, antes o después acabarás por encontrarte flotando por el Estrecho
de Bering en un iceberg cada vez más pequeño.
Pued! en permitírselo porque la mayor parte del software es gratuito, así
que no cuesta nada descargarse versiones actualizadas, y la mayor parte
de los usuarios de Linux son morlocks.
\layout Standard
La gran idea detrás de BeOS fue partir de una hoja de papel en blanco y
diseñar un sistema operativo del modo correcto.
Y eso es exactamente lo que hicieron.
Esto era obviamente una buena idea desde el punto de vista estético, pero
no es un buen plan de negocios.
Algunas personas que conozco en el mundo GNU/Linux están molestos con Be
por haber emprendido esta aventura quijotesca cuando sus formidables capacidade
s podían haber contribuido a extender Linux.
\layout Standard
De hecho, no tiene ningún sentido hasta que uno recuerda que el fundador
de la compañía, Jean-Louis Gassée, es de Francia - un país que durante
muchos años mantuvo su propia versión separada e independiente de la monarquía
inglesa en la corte de St.
Germain, con cortesanos, ceremonias de coronación, religión estatal, y
política exterior.
Ahora, la misma fastidiosa pero admirable testadurez que nos dio a los
jacobitas, la force de frappe, el Airbus, y las señales de ARRÊT en Québec,
nos ha dado un sistema operativo realmente chulo.
¡Me pedo en vosotros, perros anglosajones!
\layout Standard
Crear un sistema operativo completamente a partir de la nada, sencillamente
porque ninguno de los existentes era exactamente adecuado, me pareció un
acto de tal chulería que me vi compelido a apoyarlo.
Me compré un BeBox en cuanto pude.
El BeBox era un ordenador de procesador dual, con chips de Motorola fabricados
específicamente para ejecutar el BeOS; no podía ejecutar ningún otro sistema
operativo.
Por eso lo compré.
Sentí que era un modo de quemar las naves.
Su característica más distintiva son dos pilotos en el panel frontal que
suben y bajan como tacómetros para dar la sensación de lo duro que está
trabajando cada procesador.
Me pareció elegante, y además, calculé que en cuanto la compañía quebrara
en unos poco meses, mi BeBox sería un valioso objeto de coleccionista.
\layout Standard
Han pasado dos años y estoy escribiendo esto en mi BeBox.
Los pilotos (Das Blinkenlights, como los llaman en la comunidad Be) parpadean
alegremente junto a mi codo derecho mientras pulso las teclas.
Be, Inc.
sigue en activo, aunque dejaron de fabricar BeBoxes casi inmediatamente
después de que yo comprara el mío.
Tomaron la triste pero probablemente bastante acertada decisión de que
el hardware era mal negocio, y se llevaron el BeOS al Macintosh y a clones
del Mac.
Puesto que éstos usan el mismo tipo de chips Motorola que usaba el BeBox,
no resultó especialmente difícil.
\layout Standard
Muy poco tiempo después, Apple estranguló a los fabricantes de clones del
Mac y restauró su monopolio del hardware.
Así que durante un tiempo Apple fabricó los únicos nuevos ordenadores que
podían ejecutar BeOS.
\layout Standard
A estas alturas Be, como el Hombre Araña con su sentido arácnido, había
desarrollado un agudo sentido de cuándo iban a aplastarlo como a un bicho.
Incluso aunque no lo hubieran tenido, la idea de depender de Apple - tan
frágil y sin embargo tan letal - para seguir existiendo hubiera espantado
a cualquiera.
Emprendiendo su propia aventura de salto de cocodrilos, trasladaron el
BeOS a chips de Intel - los mismos chips que usan los ordenadores de Windows.
Y justo en el momento adecuado, pues cuando Apple lanzó su nuevo hardware,
basado en el chip G3 de Motorola, mantuvieron en secreto los datos técnicos
que los ingenieros de Be habrían necesitado para ejecutar el BeOS en aquellos
ordenadores.
Esto habría matado a Be como una bala entre ceja y ceja, de no haber dado
ya el salto a Intel.
\layout Standard
Así que ahora el BeOS se puede ejecutar en una gama increíblemente variada
de hardware: BeBoxes, viejos Macs y huérfanos clones del Mac, y ordenadores
Intel para uso con Windows.
Por supuesto estos últimos son ubicuos y sorprendentemente baratos hoy
en día, así que pareciera que los problemas de hardware de Be han llegado
a su fin.
Algunos hackers alemanes incluso han creado un sustituto de Das Blinkenlights:
es un circuito que se puede enchufar a máquinas compatibles con PC que
ejecuten BeOS.
Lleva los pilotos en forma de tacómetro que habían sido una característica
tan popular del BeBox.
\layout Standard
Mi BeBox ya empieza a estar viejo, como les pasa a todos los ordenadores
cada dos años o así, y antes o después tendré que sustituirlo por un ordenador
Intel.
Incluso después de eso, sin embargo, podré seguir usándolo.
Porque, inevitablemente, alguien ya ha llevado Linux al BeBox.
\layout Standard
En cualquier caso, BeOS tiene un GUI extremadamente bien pensado construido
sobre un marco tecnológico sólido.
Se basa desde el principio en modernos principios del software orientado
a objetos.
El software del BeOS consiste en entidades cuasiindependientes de software
llamadas objetos, que se comunican enviándose mensajes unas a otras.
El sistema operativo mismo está compuesto de tales objetos, y funciona
como una especie de oficina de correos o Internet a través de la cual se
mandan mensajes de objeto a objeto.
El sistema operativo tiene múltiples hilos, lo cual quiere decir que como
todos los demás sistemas operativos modernos puede caminar y mascar chicle
a la vez; pero les da a los programadores un montón de poder sobre! la
generación y eliminación de hilos, o subprocesos independientes.
También es un sistema operativo multiprocesador, lo cual significa que
se le da inherentemente bien ejecutarse en ordenadores con más de un CPU
(Linux y Windows NT también hacen esto con eficacia).
\layout Standard
Para este usuario, un punto fuerte de BeOS es su aplicación Terminal, que
permite abrir ventanas equivalente a las ventanas xterm de Linux.
En otras palabras, la interfaz de línea de comandos está disponible si
la quieres.
Y debido a que BeOS sigue cierto estándar llamado POSIX, puede ejecutar
la mayor parte del software GNU.
Es decir, que la inmensa cantidad de software de línea de comandos desarrollado
por los de GNU funciona en una ventana terminal de BeOS sin problemas.
Esto incluye las herramientas de desarrollo de GNU - el compilador y el
enlazador.
E incluye todos los programitas de utili! dades.
Estoy escribiendo esto usando una especie de moderno editor de texto llamado
Pe, escrito por un holandés llamado Maarten Hekkelman, pero cuando quiero
averiguar cuánto he escrito, paso a una ventana terminal y ejecuto wc.
\layout Standard
Como sugiere el informe de fallo que cité antes, la gente que trabaja para
Be, y los programadores que escriben el código de BeOS, parecen divertirse
más que sus homólogos en otros sistemas operativos.
También parecen ser más diversos en general.
Hace un par de años fui a una universidad local para asistir a la conferencia
de unos representante de Be.
Fui porque asumí que el auditorio estaría desierto, y me pareció que merecían
un público de al menos una persona.
De hecho, acabé de pie en el pasillo, pues había cientos de estudiantes
llenando la sala.
Era como un concierto de rock.
Uno de los dos ingenieros de Be en el escenario era negro, lo cual desgraciadam
ente es algo muy raro en el mundo de la alta tecnología.
El otro denunció animadamente el cruft, y cantó las loas de B! eOS por
sus cualidades libres de cruft, y de hecho acabó diciendo que en diez o
quince años, cuando BeOS se volviese tan cruftoso como MacOS y Windows95,
sería hora de tirarlo y crear un nuevo sistema operativo a partir de la
nada.
¡Dudo que esto fuera política oficial de Be, pero impresionó a todo el
mundo en la sala! A finales de los ochenta, el MacOS fue, durante un tiempo,
el sistema operativo de los artistas en la onda y los hackers - y BeOS
parece tener el potencial para atraer a la misma gente hoy.
Las listas de correo de Be están llenas de hackers con nombres como Vladimir
y Olaf y Pierre, poniéndose a parir unos a otros en quebrado tecnoinglés.
\layout Standard
La única pregunta real acerca de BeOS es si está condenado o no.
\layout Standard
Últimamente, Be ha respondido a la cansina acusación de que están condenados
con la aseveración de que BeOS es un sistema de operación mediático fabricado
para los creadores de contenidos mediáticos, y por tanto no entra en competició
n con Windows.
Esto es un poco ingenuo.
Por volver a la analogía de los concesionarios de coches, es como si el
dueño de la tienda de Batmóviles afirmara que en realidad no compite con
los demás porque su coche puede ir tres veces más rápido y además puede
volar.
\layout Standard
Be tiene una oficina en París y, como mencioné, la conversación en las listas
de correos sobre Be tiene un sabor fuertemente europeo.
Al mismo tiempo se han esforzado mucho por hallar un nicho en Japón, e
Hitachi acaba de empezar a meter BeOS en sus PCs.
Así que, si tuviera que lanzar una predicción, yo diría que están jugando
al Go mientras Microsoft juega al ajedrez.
Por el momento, se mantienen lejos de la posición abrumadoramente fuerte
de Microsoft en Norteamérica.
Están tratando de asentarse en los bordes del tablero, por así decir, en
Europa y Japón, donde la gente puede estar más abierta a sistemas operativos
alternativos, o al menos puede ser más hostil a Microsoft, que en los Estados
Unidos.
\layout Standard
Lo que mantiene a Be trabado en este país es el hecho de que a la gente
inteligente le da miedo parece imbécil.
Corres el riesgo de parecer ingenuo cuando dices, He probado el BeOS, y
esto es lo que opino.
Parece mucho más sofisticado decir, Las probabilidades de que Be encuentre
un nicho en el mercado altamente competitivo de los sistemas operativos
se aproximan a cero.
Es, en jerga técnica, un problema de mente compartida.
Y en el negocio de los sistemas operativos, la mente compartida es algo
más que una mera cuestión de RP; tiene efectos directos sobre la tecnología
misma.
Todos los enredos periféricos que pueden enchufarse a un ordenador personal
- las impresoras, escáners, interfaces de PalmPilot interfaces, y Lego
Mindstorms - precisan de unos elementos de software llamado drivers.
Igualmente, las tar! jetas de vídeo y (en menor medida) los monitores necesitan
drivers.
Incluso los diferentes tipos de placas madre en el mercado se relacionan
con el sistema operativo de diferentes maneras, y se precisa un código
distinto para cada una.
Todo este código específico para el hardware no sólo ha de escribirse,
sino también probarse, mejorarse, actualizarse, mantenerse, y repararse.
Debido al hecho de que el mercado del hardware se ha vuelto tan enorme
y complicado, lo que realmente determina el destino de un sistema operativo
no es lo bueno que sea técnicamente, ni cuánto cueste, sino la disponibilidad
del código específico del hardware.
Los hackers de Linux tienen que escribir ese código ellos mismo, y han
mantenido una rapidez asombrosa.
Be, Inc.
tiene que escribir todos sus propios drivers, aunque a medida que BeOS
ha ido ganando impulso programadores independientes han empezado a! contribuir
drivers, que están disponibles en el sitio web de Be.
\layout Standard
Pero Microsoft lleva ventaja de momento, porque no tiene que escribir sus
propios drivers.
Cualquier fabricante de hardware que lleve una nueva tarjeta de vídeo o
periférico al mercado hoy sabe que será invendible a menos que incluya
el código específico del hardware que haga que funciones con Windows, y
así todos los fabricantes de hardware han aceptado la carga de crear y
mantener su propia biblioteca de drivers.
\layout Chapter
Mente Compartida
\layout Standard
La afirmación del Gobierno de los EEUU de que Microsoft tiene el monopolio
del mercado de sistemas operativos puede ser la aseveración más obviamente
absurda jamás presentada por la mente legal.
Linux, un sistema operativo técnicamente superior, se regala, y BeOS está
disponible por un precio nominal.
Esto es sencillamente un hecho, que hay que aceptar te guste o no Microsoft.
\layout Standard
Microsoft es realmente grande y rica, y si hay que creer a algunos de los
testigos del gobierno, no son muy agradables.
Pero la acusación de monopolio sencillamente carece de sentido.
\layout Standard
Lo que realmente está pasando es que Microsoft se ha hecho, de momento,
con cierta ventaja: dominan la competición por la mente compartida, así
que cualquier fabricante de hardware o software que quiera ser tomado en
serio se siente obligado a fabricar un producto que sea compatible con
sus sistemas operativos.
Dado que los fabricantes de hardware escriben drivers compatibles con Windows,
Microsoft no tiene por qué escribirlos; a todos los efectos, los fabricantes
de hardware están añadiendo nuevos componentes a Windows, convirtiéndolo
en un sistema operativo más capaz, sin cobrar a Microsoft por sus servicios.
Es una buena posición en la que estar.
El único modo de combatir a tal adversario es tener un ejército de codificadore
s altamente competentes que escriban drivers equivalentes de forma gratuita,
que es lo que hace Linux.
\layout Standard
Pero la posesión de esta ventaja tecnológica es diferente de un monopolio
en cualquier sentido normal de la palabra, porque aquí el dominio no tiene
nada que ver con los resultados técnicos o el precio.
Los antiguos monopolios de barones ladrones eran monopolios porque controlaban
físicamente los medios de producción y/o distribución.
Pero en el negocio del software, los medios de producción son los hackers
que escriben código, e Internet equivalente a los medios de distribución,
y nadie afirma que Microsoft controle eso.
\layout Standard
Aquí, por el contrario, el dominio se encuentra en las mentes de la gente
que compra software.
Microsoft tiene poder porque la gente cree que lo tiene.
Hace mucho dinero.
A juzgar por los recientes procedimientos judiciales en ambos Washingtons,
pareciera que este poder y este dinero impelieron a algunos ejecutivos
muy peculiares a trabajar para Microsoft, y que Bill Gates debiera haber
realizado tests de saliva antes de darles tarjetas de identidad de Microsoft.
\layout Standard
Pero éste no es el tipo de poder que encaja con cualquier definición normal
de la palabra monopolio, y no es regulable legalmente.
Puede que los tribunales ordenen a Microsoft que haga las cosas de otro
modo.
Incluso puede que partan la compañía.
Pero en realidad no pueden hacer nada respecto del monopolio de la mente
compartida, a menos que agarren a cada hombre, mujer y niño en el mundo
desarrollado y los sometan a un largo proceso de lavado de cerebro.
\layout Standard
El dominio de la mente compartida es, en otras palabras, una cosa muy rara,
algo que los creadores de las leyes antimonopolio nunca podrían haberse
imaginado.
Se parece a uno de esos desquiciados fenómenos modernos de teoría del caos,
algo relacionado con la complejidad, en la que un montón de entidades independi
entes pero conectadas (los usuarios de ordenadores del mundo), tomando sus
propias decisiones, según una pocas reglas elementales, generan un enorme
fenómeno (el dominio total del mercado por una sola compañía) que no tiene
sentido por ningún análisis racional.
Tales fenómenos están llenos de puntos pivotales ocultos y enmarañados
con extraños bucles de retroalimentación, y no pueden entenderse: los que
lo intentan acaban
\layout List
\labelwidthstring 00.00.0000
1.
Volviéndose locos
\layout List
\labelwidthstring 00.00.0000
2.
Rindiéndose
\layout List
\labelwidthstring 00.00.0000
3.
Desarrollando teorías desquiciadas, o
\layout List
\labelwidthstring 00.00.0000
4.
Convirtiéndose en consultores sobre teoría del caos muy bien pagados.
\layout Standard
Puede que haya una o dos personas en Microsoft lo bastante tontas para creer
que el dominio de la mente compartida es una posición estable y duradera.
Tal vez eso explica alguno de los chiflados que han contratado en el sector
de negocios, los zelotas que jueces enfurecidos constantemente llevan a
los tribunales.
Pero la mayoría de ellos deben de tener la inteligencia para comprender
que fenómenos como éstos son desquiciantemente inestables, y que no se
puede decir qué suceso extraño y aparentemente irrelevante podía hacer
que el sistema pasar a una configuración radicalmente diferente.
\layout Standard
Por expresarlo de otro modo, Microsoft puede estar segura de que el juez
no emitirá un mandato ordenador que se reprogramen sumariamente los cerebros
de todos los habitantes del mundo desarrollado.
Pero no hay modo de predecir cuando la gente decidirá, en masa, reprogramar
sus propios cerebros.
Esto podría explicar parte del comportamiento de Microsoft, como su política
de tener reservas extrañamente grandes de dinero, y la angustia extrema
que les entra cuando aparece algo como Java.
\layout Standard
Nunca he visto el interior del edificio de Microsoft donde están todos los
altos ejecutivos, pero tengo la fantasía de que en los pasillos, a intervalos
regulares, hay grandes cajas rojas de alarma atornilladas a las paredes.
Cada una contiene un gran botón rojo protegido por un cristal.
Un martillo de metal cuelga por una cadena junto a él.
Encima hay un gran cartel que dice: /Si se produce en desplome en la cuota
de mercado, romper el cristal./
\layout Standard
No sé qué sucede cuando alguien rompe el cristal y aprieta el botón, pero
seguro que sería interesante averiguarlo.
Me imagino bancos arruinándose en todo el mundo mientras Microsoft retira
sus reservas, y paquetes de billetes de cien envueltos en plástico cayendo
del cielo.
Sin duda, Microsoft tiene un plan.
Pero lo que realmente me gustaría saber es si, a cierto nivel, sus programadore
s respirarían aliviados si la carga de escribir la Única Interfaz Universal
para Todo fuera súbitamente retirada de sus hombros.
\layout Chapter
El Meñique Derecho de Dios
\layout Standard
En su libro La Vida del Cosmos, que todo el mundo debería leer, Lee Smolin
da la mejor descripción que he leído nunca de cómo nuestro universo emergió
de un equilibrio sorprendentemente precios de diferentes constantes fundamental
es.
La masa del protón, la fuerza de la gravedad, el ámbito de la fuerza nuclear
débil, y unas pocas docenas más de constantes fundamentales determinan
por completo qué tipo de universo surgirá de un Big Bang.
Si estos valores hubieran sido incluso ligeramente diferentes, el universo
habría sido un enorme océano de gas tibio o un nudo caliente de plasma
o alguna otra cosa básicamente poco interesante - un coñazo, en otras palabras.
El único modo de obtener un universo que no sea un coñazo - que tenga estrellas
, elementos pesados, planetas, y vida - es calcular los números básicos
bien.
Si hubiera algún ordenador, en algún lugar, que pudiera escupir universos
con valores aleatoriamente escogidos para sus constantes fundamentales,
por cada universo como el nuestro produciría 10^229 coñazos.
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Aunque no me he sentado a hacer el cálculo, a mí esto me parece comparable
a la probabilidad de hacer que un ordenador Unix haga algo útil entrando
en un |tty| e introduciendo líneas de comando cuando te has olvidado de
todas las opciones y palabras clave.
Cada vez que tu meñique pulsa la tecla |ENTER|, lo estás intentando.
En algunos casos el sistema operativo no hace nada.
En otros casos borra todos tus archivos.
En la mayoría de los casos simplemente te da un mensaje de error.
En otras palabras, obtienes muchos coñazos.
Pero a veces, si lo haces todo bien, el ordenador rumia durante un rato
y luego produce algo como emacs.
De hecho, genera complejidad, que el criterio de Smolin para la propiedad
de resultar interesante.
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No sólo eso, sino que además parece que, una vez que vas por debajo de cierto
tamaño - mucho más abajo del nivel de los quarks, al ámbito de la teoría
de hilos - el universo no puede describirse con la física que se practica
dsde tiempos de Newton.
Si se mira a una escala lo bastante pequeña, se ven procesos que parecen
de naturaleza casi computacional.
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Creo que el mensaje está muy claro: en algún lugar fuera y más allá de nuestro
universo hay un sistema operativo, codificado a lo largo de incalculables
periodos de tiempo por algún tipo de demiurgo-hacker.
El sistema operativo cósmico usa una interfaz de línea de comandos.
Se ejecuta en algo parecido a un teletipo, con montones de ruido y calor;
los bits introducidos revolotean a la papelera como estrellas fugaces.
El demiurgo está sentado frente a su teletipo, introduciendo una línea
de comando tras otra, especificando los valores de las constantes fundamentales
de la física:
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universo -G 6.672e-11 -e 1.602e-19 -h 6.626e-34 -masaproton 1.673e-27....
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y cuando acaba de escribir la línea de comandos, su meñique derecho titubea
sobre la tecla |ENTER| durante uno o dos eones, preguntándose qué va a
pasar; luego cae - y el /bum/ que se oye es otro Big Bang.
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/Ése/ sí que es un sistema operativo chulo, y si estuviera disponible en
Internet (de forma gratuita, por supuesto) todos los hackers del mundo
se lo descargarían enseguida y se pasarían toda la noche enredando, escupiendo
universos a diestro y siniestro.
La mayoría serían universos bastante sosos pero algunos serían simplemente
asombrosos.
Porque los que esos hackers estarían tratando de conseguir sería algo mucho
más ambiciosos que un universo con unas pocas estrellas y galaxias.
Cualquier hacker corrientucho podría hacer eso.
No, el modo de labrarse una gran reputación en Internet sería ser tan bueno
con la línea de comandos que los universos desarrollaran vida espontáneamente.
Y una vez que el modo de conseguir eso se convirtiera en un conocimiento
común, esos hackers irían más allá, tratando de hacer que sus universos
desarrollaran el tipo adecuado de vida, tratando de hallar el único cambio
en el Nésimo lugar decimal de una constante física que nos daría una Tierra
en la que, pongamos, aceptaran a Hitler en la Escuela de Bellas Artes después
de todo, y acabara como artista callejero con curiosas opiniones políticas.
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Incluso si esa fantasía se volviera realidad, sin embargo, la mayoría de
los usuarios (incuyéndome a mí mismo, algunos días) no querrían molestarse
en aprender todos esos arcanos comandos, y pugnar con todos los fracasos;
unos pocos universos coñazo realmente pueden atiborrarte el trastero.
Tras pasar un rato introduciendo líneas de comando y pulsando la tecla
|ENTER| y engendrando aburridos universos fallidos, empezaríamos a desear
que hubiera un sistema operativo que fuera todo lo contrario: un sistema
operativo que tuviera la potencia para hacerlo todo - para vivir nuestra
vida por nosotros.
En este sistema operativo, todas las decisiones posibles que tuviéramos
que tomar habrían sido predeterminadas por astutos programados, y condensadas
en una serie de cuadros de diálogo.
Pulsando en botones de radio podríamos escoger de entre opciones mutuamente
exclusivas (/heterosexual/homosexual/).
Las columnas de cuadritos a tachar nos permitirían seleccionar las cosas
que quisiéramos en nuestra vida (/casarse/escribir la gran novela americana/)
y para las opciones más complicadas podríamos rellenar cuadritos de texto
(/número de hijas: número de hijos/).
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Incluso esta interfaz de usuario empezaría a parecer tremendamente complicada
pasado un tiempo, con tantas opciones, y tantas interacciones ocultas entre
opciones.
Se volvería casi inmanejable - el problemas del doce parpadeante de nuevo.
La gente que nos la proporcionó tendrían que proporcionar también asistentes
y plantillas, dándonos unas pocas vidas por defecto que pudiéramos usar
como base para diseñar la nuestra.
Lo más probable es que éstas vidas por defecto le parecieran bastante buenas
a la mayoría de la gente, de todas formas, así que les fastidiaría enredar
con ellas por miedo de empeorarlas.
Así que tras unas pocas versiones el software sería aún más simple: lo
iniciarías y te presentaría un cuadro de diálogo con un único botón grande
en medio etiquetado: /vivir/.
Una vez pulsaras ese botón, empezaría tu vida.
Si algo fuese mal, o no respondiese a tus expectativas, podrías quejarte
al Departamento de Apoyo al Cliente de Microsoft.
Si te atendiese un empleado de atención al público, te diría que tu vida
iba bien, que no le pasaba nada, y que en cualquier caso iría mucho mejor
con la próxima actualización.
Pero si insistieras, y te identificaras como Avanzado, podrías hablar con
un ingeniero de verdad.
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¿Qué diría el ingeniero, una vez hubieras explicado tu problema y enumerado
todas las insatisfacciones de tu vida? Probablemente te diría que la vida
es una cosa muy difícil y complicada; que ninguna interfaz puede cambiar
eso; que cualquiera que crea lo contrario es un imbécil; y que si no te
gusta que escojan por ti, deberías empezar a elegir por ti mismo.
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