Crònica del concert apareguda al diari Menorca (6-11-01)
Arcadi Gomila
Alaior
 
 

Concierto de notable nivel interpretativo 

La actuación de piano y violoncelo gustó por la belleza y variedad del programa.

El concierto ofrecido por Martina Schucan (violoncelo) y Oliver Schnyder (piano) en el Espai Cultural Rotger y que también se ha celebrado en Maó y Ciutadella, organizado por JJMM y patrocinado por Sa Nostra, ha resultado brillante, por el notable nivel interpretativo de estos dos jóvenes instrumentistas y por la belleza y variedad de las piezas ejecutadas. Un programa que, junto a la idealización romántica de Schubert, destacaba la técnica y poderío de Rachmaninov y composiciones representativas de la música contemporánea.
 

Esmero y conjunción máxima de ambos intérpretes y sutileza y pasión en cada uno de ellos en el contenido de sus partituras. Un deleite. Inició el programa una interpretación a piano solo de tres piezas de Rolf Urs Ringger, nacido en 1940. Dentro de los esquemas de la música actual, el autor de esta composición cortita, nos introduce primero en un movimiento lento de ternura y melancolía, pasando en la segunda pieza a una estructura narrativa y finalizando con un aire más rítmico y dinámico.

            Le siguió la Sonata Arpegione para violoncelo y piano en La menor de Schubert, muestra del más puro romanticismo, bellísima y expresiva, que nos muestra un Schubert intimista, sensual, con una línea melódica lúcida y descriptiva que violoncelo y piano cuidaron de transmitir con finura ejecutiva. El Adagio, con alternancia de pianísimos y armonías encantadoras, conduce a un Allegretto final lleno de brío y frenesí alternando pizzicatos con arpegios.

            Otra pieza correspondiente a la música contemporánea fue una composición para violoncelo solo de Félix Bauman, nacido en 1961. Son unos temas que se van repitiendo y ampliando, dentro de un sistema atonal, en los que van alternando pizzicatos con notas suaves y prolongadas, pianísimos con dobles cuerdas, finalizando con un pasaje sobre bordones y un susurro final. Una interesante muestra de los nuevos estilos musicales.

            Bellísima, la sonata op. 19 en sol menor de Rachmaninov, uno de los compositores rusos del siglo XX. Obra de gran equilibrio y en la que combinan brío y elegancia y que está dotada de evidente dificultad técnica por el trepidante y agresivo tema de sus movimientos rápidos y el lirismo de su andante. Una pieza que causó placer de escuchar.

            Ell público mostró su complacencia con fuertes aplausos y los intérpretes como bis, ofrecieron una nueva pieza de Rachmaninov, el op. 34