Text Complet de la ressenya del Diari Menorca (27-03-2001)


V.M./ARCADIO GOMILA
Maó/Alaior

      Leer en un currículum que una de las intérpretes invitadas a un concierto ha cumplido sólo 16 años, inició sus estudios a musicales a los 3 y ofreció su primer recital a los 5, y que la otra intérprete ganó, a los 15 años, un concurso internacional de piano, constituye siempre una especial invitación a escucharlas. Máxime, al fijarse en el brillantísimo currículum de ambas, anotado por numerosos premios en variados concursos de categoría y las actuaciones con prestigiosas orquestas.
      Finalizado el concierto uno se complace totalmente por haber respondido a tal invitación. Porque, ciertamente, la actuación de Leticia Muñoz Moreno, violín, y Sonia Ourutsky, piano, cada una en su protagonismo, la primera en su papel destacado, y la segunda, como acompañante, fue de las que impresionan profundamente -incluso embelesan- a los oyentes.
      Leticia Muñoz, a sus 16 años, exhibió un dominio técnico extraordinario: fluidez de sonoridad, energía de ejecución, rapidez de ritmo, impensable normalmente en una instrumentista de esta edad, un dominio que predetermina a una gran virtuosista en su progresiva evolución hacia la madurez.
La violinista evidenció, sobre todo, una exquisita musicalidad innata, una sintonía vital con la misma, una vocación irresistible hacia la interpretación. Toda su persona irradiaba el espíritu del arte.
Sonya Ourutsky fue una ideal coprotagonista en su acompañamiento pianístico. Muy justamente está considerada como una de las más destacadas en esta modalidad. Pulsó con dominio y decisión, con agilidad e hilvanación sonora, con sintonía de conjunción y expresividad. Formó con la violinista un dúo encantador.
      La Sonata núm. 9 de La Mayor "A Kreutzer', una dificilísima pieza del genial Beethoven, sirvió de introducción al concierto. Fue tal la brillantez con que ambas artistas la ejecutaron, sin partituras, con una agilidad y compenetración totales, que después del vibrante Presto del primer movimiento arrancó al público un espontáneo aplauso, interrumpiendo en contra de lo normal la Sonata, el lirismo de las Variazioni y el impetuoso final, completaron esa bella sonata, ejecutada, repetimos de forma magistral.
      De Pablo Sarasate interpretaron como final de la primera parte Aires Bohemios, una pieza llena de romanticismo y musicalidad y belleza tímbrica, también brillantemente interpretada. De otro gran violinista, el italiano del siglo XVIII Giuseppe Tartini, también compositor, famoso por su sonata "El trino del diablo" ejecutaron esta magnífica pieza, inefablemente bella y expresiva con un fondo entre patético y luminoso.
      Otra obra llena de lirismo y ambiente contemplativo fue la pieza Meditación de Tchaikovsky en la que se expone todo el mundo de sueños, delicadeza y melancolía que se halla siempre muy presente en la obra de ese gran compositor. Las dos jóvenes intérpretes arrancaron toda la sensibilidad y expresión de tan bella composición.
       El concierto tuvo un remate genial. La interpretación de la Fantasía que sobre la ópera Carmen de Bizet, escribiera Sarasate. Los conocidos y populares motivos de esta célebre ópera, la Habanera, Seguidilla, canción de Micaela fueron bordadas por el violín, impecablemente acompañado del piano. Su ejecución arrancó una entusiasta ovación por parte del público en las tres actuaciones de Maó, Alaior i Ciutadella.