Crònica del concert apareguda al diari Menorca (26-02-02)

Vicente Macián
Maó

Una pianista que demostró gran calidad
La joven intérprete protagonizó una actuación muy brillante y aplaudida
 

           
La serie de los conciertos de Música Clásica, de la temporada Invierno-Primavera 2002, organizados por Juventudes Musicales, prosigue atrayendo a un público realmente numeroso, atendidas las circunstancias de época y espacios de auditorio y evidenciando gran nivel de los jóvenes intérpretes protagonistas.

Merecen remarcarse los dos aspectos indicados anteriormente: la calidad interpretativa en las diversas modalidades ofrecidas, signo evidente de la eficiencia cada vez más consolidada de los centos españoles de formación musical y de la valía de los ya numerosos instrumentistas educados en los mismos, y el aumento de la afición hacia la música clásica.

Ambas facetas quedaron confirmadas en el concierto, que, recualizado en Maó, Alaior y Ciutadella, habían programado las delegaciones de JJMM de las poblaciones citadas.

Una joven pianista, de 22 años, Katia Michel, demostró ese destacado nivel interpretativo, anotado anteriormente. Evidenció agilidad y nitidez de digitación, hilvanación en el fraseo, dominio en la exposición y caracterización de las diferencias estilísticas y matizaciones de ritmo y volumen, memorización adecuada de las obras.

Se impuso un programa exigente y denso, que comprendió composiciones de Beethoven, Prokofiev, Haydn, y Schumann, en un abanico de diversos colorismo expresivo, más complejo en la primera parte del programa. La obra de Haydn sustituyó a la "Sonata, op. 31, nº 3" de Beethoven, que constaba en el programa. Este cambio dio al concierto mayor variedad estilística, aunque tal vez le restó posibilidad de contrastar la evolución creativa del autor y de la sintonía de la pianista con el mismo.

Logró un Beethoven profundizado en la versión de la "Sonata op. 2, n. 3, en Do mayor", un Prokofiev asumido en su dificultad, de la "Toccata de Do mayor", un Haydn, gracioso y sugestivo en la Sonata, que sustituyo a la beethoveniana, y un Schumann contastado en a la "Novelita, op. 21, n. 8".

Los aplausos repetidos del público, muy satisfecho, premiaron la brillante actuación de Katia Michel, lanzada ya al mundo concertístico, y poseedora ya de un excelente currículum, que le garantiza cada vez más oportunidades de actuación.