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La serie de los conciertos de Música Clásica, de la temporada Invierno-Primavera 2002, organizados por Juventudes Musicales, prosigue atrayendo a un público realmente numeroso, atendidas las circunstancias de época y espacios de auditorio y evidenciando gran nivel de los jóvenes intérpretes protagonistas.
Merecen
remarcarse
los
dos
aspectos
indicados
anteriormente:
la
calidad
interpretativa
en
las
diversas
modalidades
ofrecidas,
signo
evidente
de
la
eficiencia
cada
vez
más
consolidada
de
los
centos
españoles
de
formación
musical
y
de
la
valía
de
los
ya
numerosos
instrumentistas
educados
en
los
mismos,
y
el
aumento
de
la
afición
hacia
la
música
clásica.
Ambas
facetas
quedaron
confirmadas
en
el
concierto,
que,
recualizado
en
Maó,
Alaior
y
Ciutadella,
habían
programado
las
delegaciones
de
JJMM
de
las
poblaciones
citadas.
Una
joven
pianista,
de
22
años,
Katia
Michel,
demostró
ese
destacado
nivel
interpretativo,
anotado
anteriormente.
Evidenció
agilidad
y
nitidez
de
digitación,
hilvanación
en
el
fraseo,
dominio
en
la
exposición
y
caracterización
de
las
diferencias
estilísticas
y
matizaciones
de
ritmo
y
volumen,
memorización
adecuada
de
las
obras.
Se
impuso
un
programa
exigente
y
denso,
que
comprendió
composiciones
de
Beethoven,
Prokofiev,
Haydn,
y
Schumann,
en
un
abanico
de
diversos
colorismo
expresivo,
más
complejo
en
la
primera
parte
del
programa.
La
obra
de
Haydn
sustituyó
a
la
"Sonata,
op.
31,
nº
3"
de
Beethoven,
que
constaba
en
el
programa.
Este
cambio
dio
al
concierto
mayor
variedad
estilística,
aunque
tal
vez
le
restó
posibilidad
de
contrastar
la
evolución
creativa
del
autor
y
de
la
sintonía
de
la
pianista
con
el
mismo.
Logró
un
Beethoven
profundizado
en
la
versión
de
la
"Sonata
op.
2,
n.
3,
en
Do
mayor",
un
Prokofiev
asumido
en
su
dificultad,
de
la
"Toccata
de
Do
mayor",
un
Haydn,
gracioso
y
sugestivo
en
la
Sonata,
que
sustituyo
a
la
beethoveniana,
y
un
Schumann
contastado
en
a
la
"Novelita,
op.
21,
n.
8".
Los
aplausos
repetidos
del
público,
muy
satisfecho,
premiaron
la
brillante
actuación
de
Katia
Michel,
lanzada
ya
al
mundo
concertístico,
y
poseedora
ya
de
un
excelente
currículum,
que
le
garantiza
cada
vez
más
oportunidades
de
actuación.
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